Withey tuvo más claridad que sus compañeros ante el aro del Granada. / EFE

Withey, el más afinado en una tarde oscura

El pívot californiano, eficaz en ataque, firma los mejores números del Surne con todo tipo de lanzamientos

J. F CACHORRO

Fue la luz del ataque de un Surne Bilbao Basket muy poco operativo en los dos primeros cuartos y desastroso después pese a situarse por delante en el marcador durante un puñado de segundos. Jeff Withey estuvo cómodo y destacó en la zona del Covirán Granada, donde con 15 puntos antes del descanso, con un triple, mantuvieron a su equipo dentro de un partido que parecía complicarse en demasiados momentos. Mate, a canasta pasada, palmeo, alley-oop, con una mano al tablero... el estadounidense echó mano de su mayor repertorio ofensivo para extraer jugo en la parcela contraria, en la que faltaron ideas de forma general en el Bilbao Basket durante todo el choque.

La torre californiana entró en el Pabellón de los Deportes de Granada con perspectivas de imponerse frente a los interiores locales. Cogió el balón con los pies despegados del suelo y machacó la canasta nazarí tras un servicio medido de Ludde Hakanson. Un alley-oop en toda regla con la que el techo del Bilbao Basket presentaba su currículum como un pívot dispuesto a pelearse en los tableros desde los primeros instantes de un pulso que su equipo gestionó de una forma muy irregular y casi siempre a remolque de un Granada más fino en su los movimientos ofensivos y en los lanzamientos.

Aunque ya lo demostró ocasionalmente la temporada pasada, Withey volvió a confirmar ayer que también es capaz de aportar puntos valiosos cuando sopla el viento a favor. Supo aprovechar las penetraciones de sus compañeros a la médula del Granada para ganar un espacio en la zona y rematar la jugada con canasta. Está esperando un último pase para obtener los dos puntos con un pequeño esfuerzo, sobre todo si tiene que pugnar con pívots que salen a frenar a los exteriores del Bilbao Basket.

Ayer se atrevió con los triples y transformó uno de sus dos intentos. El segundo tiro fue casi obligado porque se agotaba el tiempo de posesión. También el curso pasado sumó desde el perímetro, aunque en contadas ocasiones. Sin ser un prodigio técnico, el de San Diego rentabiliza las situaciones favorables en todos los momentos.

Dentro del abanico de recursos que desplegó el norteamericano en la cancha andaluza, firmó dos canastas en acciones de pívot valiente, en las que no rehuyó del choque cuerpo a cuerpo con el oponente que se encontró en su camino hacia el aro. Ahí mandaron sus 213 centímetros y sus prolongados brazos.