Hakanson explica cómo será el entrenamiento alas personas reunidas en Miribilla. /pankra nieto

Hakanson explica cómo será el entrenamiento alas personas reunidas en Miribilla. / pankra nieto

Bilbao Basket

Una visita especial a los hombres de negro

Más de un millar de personas, la mayoría familias con niños, se divierten y conocen a sus ídolos en el entrenamiento a puerta abierta del Surne Bilbao Basket

J. F. CACHORRO

Miribilla ha sido un lugar muy especial esta mañana. Una larga cola se había formado desde la rotonda superior del pabellón de Miribilla hasta una de las entradas del polideportivo. Los hombres de negro han recibido en su casa a una parte muy ilusionada de su afición en un entrenamiento a puerta abierta. Un millar de personas, la mayoría familias con chavalería en edad escolar, han accedido de forma gratuita al Bilbao Arena para ver cómo se preparan «realmente» sus jugadores, indica el técnico principal, Jaume Ponsarnau. El entrenador, escoltado por sus ayudantes Sergio García y Javi Salgado, maneja los papeles con el guion que marcará la sesión sobre el parqué. ¿Entrenarán movimientos? «Sí, pero 'tapados', para no dar pistas».

En ese momento comienzan a ocuparse los asientos de la primera fila. Cada espectador baja con su póster del equipo y bandera del Bilbao Basket. «Jaume, ¿habrá que ir a la Copa, no?», pregunta un aficionado adulto al técnico, quien promete que lo van a intentar hasta el final. «¡Ludde!», «¡Xavi!», llaman los pequeños a sus ídolos. Los hombres de negro responden con un saludo. «Luego os vemos», responde Rabaseda.

El mismo Ponsarnau se sube a los primeros peldaños de la escalera de la tribuna y se dirige al público. Explica que van a ver un entrenamiento de verdad en la pista, pero antes los jugadores han estado preparándose en gimnasio con ejercicios individuales y específicos. «Son deportistas profesionales», recuerda, y desea a su audiencia «que lo paséis muy bien» viendo a los hombres de negro. El técnico catalán, que lleva la amabilidad como estandarte, recibe los primeros aplausos de la mañana. También los pequeños le conocen. El departamento de Comunicación del club pide a los asistentes que no saquen fotos de lo que se hará en la cancha para no revelar las tácticas del Surne.

Cada mate, cada triple, recibe una sincera ovación de sus incondicionales. Durante las pausas, niñas y niños corren hacia la zona de avituallamiento y extienden en orden sus brazos para chocar las manos con sus ídolos mientras beben agua. Ponsarnau no ha visto este tipo de encuentro con la afición en otros equipos.

Un simpático concurso de triples entre los hombres de negro, jaleados por la hinchada navideña, y en el que ha ganado Ludde Hakanson sobre Ignacio Rosa y Xavi Rabaseda, ha sido el preámbulo de una divertida fiesta en la pista. Con el bocinazo que ponía fin al entrenamiento, decenas de críos se ha lanzado al parqué a buscar el autógrafo de sus ídolos. Ha firmado todo el mundo, desde los jugadores más carismáticos hasta todos los componentes del staff técnico y preparadores físicos. No ha faltado nadie. Ponsarnau dibujaba sus rúbricas desde una mesa, al igual que Jeff Withey, que ha dado descanso a sus 213 centímetros después de escribir sobre unas decenas de pósteres colocados a baja altura.

Los aficionados menudos se lo han pasado en grande. Alguno que apenas superaba el medio metro se ha atrevido al lanzar a canasta los balones que ha dispuesto el club para que su hinchada se divierta. Algunos no llegaban ni a tocar el aro, pero ha sido una buena ocasión para emular a los hombres de negro en el mismo escenario donde están fabricando tantas alegría esta temporada. Un grupo de padres ha tomado la canasta más alejada del revuelo de las firmas y han probado a meter triples, en suspensión y todas las formas posibles. El capitán Xavi Rabaseda, el más veterano de la plantilla, recuerda que, de los equipos donde él ha jugado, solo «el Gran Canaria hacía algo parecido a unas puertas abiertas; en el Burgos se hacía más específico para colegios.

Los jugadores han posado con admiradores para tener una foto inolvidable. Una hincha muy madura ha sido fotografiado por su pareja mostrando el cartel del Surne justo debajo de uno de los aros. Ponsarnau tampoco ha parado de firmar, e incluso ha contestado y agradecido a los aficionados su presencia con las palabras que maneja en euskera y que no deja de aprender desde su primer día en Bilbao. Han sido más de dos horas de confraternización entre unos pequeños apasionados y unos gigantes llenos de sonrisas y cortesía.