Un lance del partido / Jordi Alemany

El aliento y alivio de la marea negra

Casi 7.000 personas empujaron al Surne Bilbao Basket a un triunfo necesario ante un rival directo

J. A. P. Capetillo
J. A. P. CAPETILLO Bilbao

«Han estado gritando hasta el último segundo. Nos encantaría no hacérselo pasar mal, pero vienen a sufrir y sufren con nosotros», dijo Álex Mumbrú sobre la afición bilbaína, a la que siempre agradece su protagonismo, tras una victoria de mucho valor. Se notaba que el de este domingo fue un partido muy especial. Hora y media antes del salto inicial, un fiel aficionado bilbaíno con la camiseta de Javi Salgado iba a desayunar a una cafetería cercana al pabellón justo cuando el francés Valentin Bigote, que anotaría tres horas después un triple fundamental, se le cruzó rumbo al Bilbao Arena.

El ambiente empezó a florecer diez minutos antes del choque mientras retumbaba el tema 'Song 2' de Blur. Los móviles de muchos aficionados también se iluminaron en la presentación de los hombres de negro, que no podían fallar. Eso es lo que comentaron todas las personas consultadas antes del encuentro: «Hoy es un partido clave que hay que ganar sí o sí», exclamó Leire, con una camiseta con el nombre de Mumbrú a la espalda.

Con el 2-11 de salida a los tres minutos, el público ya se dio cuenta de que su ánimo era importante y comenzó a empujar a los locales, quienes poco a poco despertaron del letargo en el arranque. Un bombo que sonó desde una de las gradas contagió a la afición. 12-16 y llovía algo menos. Y despejó con el triple de Hakanson a 02.44 para el descenso. Miribilla explotó en un momento en el que la rabia punk rock de Offspring dinamitaba en los altavoces del Bilbao Arena.

Impulso de la afición

Los 6.812 aficionados originaron después muchos decibelios de protesta tras una discutida decisión de los colegiados con el 54-55. A veces, viene bien una resolución de estas tan dudosas para azuzar al público, que a partir de aquí se enchufó ya de pleno. 60-57 al final del tercer cuarto y la marea negra preparada para impulsar a los suyos, en un choque de muchos errores por parte de ambos, hacia el triunfo.

Con el 73-65 y las cheerleaders en la cancha y las bufandas al aire se cantó el ¡a por ellos! en unos cinco minutos finales plenos de suspense en los que la marea negra fue el sexto hombre en la cancha. El triple de Bigote a 27 segundos del final llevó la alegría máxima en instantes en que algunos vieron el final de pie.

El 8 de marzo de 2020 se jugó en Miribilla el último partido con público pocos días antes del confinamiento. El Bilbao Basket venció por 99-72 al Obradoiro. «Desde entonces no venía al pabellón. Hay que llevarse este partido por cojones», se había escuchado a un aficionado durante el descanso. Y así fue. Con bastante más igualdad que hace un año, pero también con una victoria local para alivio de una marea negra que alentó como sabe hacerlo.