Ponsarnau observa una jugada ante el Tenerife, también rival del Bilbao Basket en su aventura europea. / e. c.

El Bilbao Basket y Miribilla se ponen de nuevo el traje europeo para recibir al Darussafaka turco

A Jaume Ponsarnau, técnico del Surne, le atrae «asumir retos contra los mejores rivales» como el de este miércoles (20 horas), al que considera «un equipo, en cuanto a virtudes, parecido a nosotros»

J. A. PÉREZ CAPETILLO

La más que digna derrota del pasado domingo en el Palau Blaugrana ha servido para que, como pidió Jaume Ponsarnau, los hombres de negro recuperaran algo su juego y la ilusión tras el batacazo en Girona. Así, que el Surne Bilbao Basket afronta con más confianza el primer partido de la segunda fase de la Basketball Champions League. Será este miércoles en Miribilla (20 horas) ante el Darussafaka turco. En este grupo L del Last 16 también están el Lenovo Tenerife y el UCAM Murcia.

«La palabra clave es ilusión, para jugar esta competición de la mejor manera posible y representar lo que representamos. Estamos en un grupo muy difícil, con rivales buenos. De eso va esto, de asumir retos contra los mejores rivales», explicó el técnico catalán en la comparecencia previa a este atractivo choque europeo.

Equipo sólido

El Darussafaka se metió entre los 16 mejores de esta competición tras dejar en el camino al Benfica y después de ser tercero en su grupo, superado por el Hapoel Jerusalem y el MHP Riesen alemán. Ponsarnau lo considera «un equipo, en cuanto a virtudes, parecido a nosotros. No le van bien los partidos físicos, pero si encuentran su juego lo hacen muy bien. Es sólido, con jugadores que han jugado en competición europea, como su entrenador», advirtió. Por eso, solicita «máximo respeto y máxima exigencia en nuestro trabajo. Hay que atacar bien lo que nos vayan planteando. Ellos son capaces de tener mucha agresividad en defensa, y a la vez muy táctica. Vamos a tener que leer el juego en cada momento», expresó.

¿Y cuál es el objetivo en esta competición?, se le preguntó. «Veremos qué objetivo nos podemos ir marcando. Lo primero es este partido, que es muy importante para ver estos objetivos. Ya que estamos, queremos hacerlo lo mejor posible y pasar de fase. Vamos a ver qué nos permiten los rivales y el contexto, compitiendo con la exigencia de jugar en martes o miércoles y el fin de semana. El gran objetivo en la ACB aún no está conseguido y no hay que perderlo de vista. Está claro que tenemos una ilusión. Nos gusta jugar en Europa y queremos que este club juegue en Europa», destacó. Respecto al hecho de conocer bien a dos de sus adversarios en la Champions -Tenerife y Murcia-, Ponsarnau descubrió que «hay un balance de pros y contras. Conoces más a los rivales y viajas menos, pero te toca Tenerife y la ventaja de viajar no es tanta. En lo de conocerlos hay un hándicap. Jugamos contra equipos muy buenos en un contexto diferente a la ACB. Tenemos que saber sustraernos, sea un equipo español que juega la ACB o no».

Apuestas fallidas

También hizo una reflexión sobre cómo se presenta su plantilla a esta parte liguera. «Llegamos a este momento, después de la lesión de Radicevic, habiendo gastado algunos jugadores más de la cuenta y eso nos tiene preocupados», remarcó, aunque está satisfecho porque el retorno de Radicevic «nos ayuda y nos da confianza competitiva que hay que aprovechar». Y sopesó, en lo referente a tropiezos anteriores en esta competición en Miribilla, que «intentar llegar un equilibrio adecuado en la ACB nos llevó a hacer apuestas en partidos de casa que nos salieron mal. Ahora sabemos que este partido es muy trascendente para lo que va a pasar».

De cara a obtener un resultado satisfactorio, Jaume Ponsarnau afirmó que el último partido de Liga ante el Barcelona «fue una lección para aprovechar. En la primera parte, la frustración nos llevó a salir del plan ofensivo. Ese fue el problema. Ellos jugaron muy bien esa primera parte. En la segunda encontramos nuestro juego y nos olvidamos de la frustración. Y de eso tenemos que aprender», subrayó, para acentuar que en la primera vuelta lo que más lamentaron él y los hombres de negro fueron algunos últimos cuartos en los que su equipo no fue reconocible. «Hay una segunda parte en el Palau para dejarse ir y dimos buena respuesta con acierto y determinación. La forma de ser más ambicioso es partido a partido, para ser lo más competitivo», remató.