Un paseo en Mendizorroza

Un paseo en Mendizorroza
IGOR MARTIN

El RETAbet, sin forzar la máquina, destroza a un flojísimo Araberri

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

El RETAbet se regaló este martes una dulce venganza en Mendizorroza frente a un flojísimo Araberri. Los hombres de negro, casi sin descanso tras el duelo del domingo, tenían como primer objetivo ganar para seguir en ese grupo que busca con empeño el tesoro de la segunda plaza. Y de paso, buscaban la revancha de lo ocurrido en la primera vuelta en Miribilla, con esa derrota producto de una canasta en el último segundo que entró igual que un cuchillo en la mantequilla. Y el Bilbao Basket selló ambas metas con creces: siempre por delante en el marcador, con el faro vitoriano Junior Robinson fundido, se trajo una de las mayores victorias de la temporada en esta LEB Oro. Segundo triunfo en esta trilogía contra los rivales más lentos de la categoría, que termina el domingo en Cáceres.

52 Araberri

Robinson (6), Kamba (14), Pierre Charles (7), Dedovic (6), Uzochukwu (4) -cinco inicial- Artamonov (2), Alexander (3), Landaia, Portález y Markovic (10).

76 RETAbet

Schreiner (2), Brown (11), Matulionis (13), Demetrio (8) y Larsen (7) -cinco inicial-; Salgado (9), Cruz (9), Edu Martínez (11), Lammers (6), Rigo, Huertas y Martín.

Parciales:
7-18, 12-23 (19-41), 15-19 (34-60) y 18-16 (52-76).
Árbitros:
Morales, Langa de Martín y Caamaño.
Incidencias:
700 espectadores presenciaron el encuentro en Mendizorroza, 400 de ellos viajaron desde Bizkaia.

Poco le aguantó el Araberri al Bilbao Basket. No se puede decir que los hombres de negro firmaran un partido bestial, de esos que se tienen que guardar en la videoteca, pero sí contaron con la capacidad suficiente para poner orden en un inicio caótico, en el que el balón cambiaba de mano con demasiada velocidad. Tras ese desequilibrio inicial salió vencedor el RETAbet. Tanto en el marcador, como en el aspecto, digamos, anímico, debido a que Junior Robinson, el máximo anotador de la LEB Oro, se cargó con rapidez de faltas y pagó con un buen rato en el banquillo. Hubo un empate a 3 en los primeros instantes. Pero hasta ahí. Eso fue lo que permitió la tropa de Alex Mumbrú estar cerca a esa escuadra vitoriana que le dio un sopapo en Miribilla. Porque desde ese momento, la diferencia para el cuadro bilbaíno en el marcador solo hizo una cosa: crecer.

La racha de Edu Martínez

Con Larsen enchufado y sacando partido de los contragolpes, del desgobierno que se vivía en el parqué, los hombres de negro cerraron el primer parcial ya con una renta de envergadura (7-18). ¿Y el Araberri? Pues la verdad es que no era su tarde. Pésima selección de tiro, errores en el pase, flojos en el rebote, poca tensión defensiva...

En el segundo cuarto le tocó el turno del acierto a Edu Martínez: once puntos de una tacada, tres triples y una canasta de dos. El riojano estaba on fire -aunque fue su única aportación en el luminoso ya que luego no anotó en todo el encuentro- y el RETAbet estiraba la goma en el marcador. La estadística de máxima ventaja se rompía cada poco, se hacía añicos: +15, +18, +19, +21, +23... La sonrisa de la hinchada del Bilbao Basket que se presentó en Mendizorroza -alrededor de 400 animosas personas que no pararon de corear consignas a favor de los suyos- se hacía cada vez más grande.

Porque además, el técnico del Araberri no colocaba sobre el parqué a su jugador franquicia. Sumó antes del descanso poco menos de trece minutos, con cuatro puntos: dos tiros libres (otro par errados) y una canasta de dos. Y es que los porcentajes de los vitorianos eran como cortarse las venas. Llegó al intermedio con siete aciertos de treinta intentos -al final fue un 21 de 63 por 31 de 71 de los hombres de negro-. Y así, poco se puede hacer. De hecho, la distancia al descanso ya daba casi por sentenciado el derbi de oro, pero no solo por los puntos anotados por cada uno de los equipos, sino por las sensaciones: el Bilbao Basket dominaba sin forzar la máquina, a medio gas, cómodo, sin colocar el cuenta revoluciones ni a la mitad de su carga.

El descanso no cambió la decoración del duelo. Quizá un pequeño susto en la primera jugada del tercer cuarto; una canasta de Robinson. ¿Y si despierta? Nada. Falsa alarma. El estadounidense se había levantado con el pie izquierdo y, por supuesto, el Bilbao Basket lo agradeció. Los vizcaínos, daba igual quien estuviera en la parqué de la coqueta cancha de Mendizorroza, seguían batiéndose a sí mismos. Cada poco una renta de mayor envergadura: + 26 -doblaba a su oponente-, +29, +30, +32... El duelo, no había ninguna duda, estaba sentenciado. Pero lejos de aflojar, los hombres de negro, seguro que escocidos por lo ocurrido en la primera vuelta, mantenían la intensidad, el ritmo...

Tiempo para el lucimiento

En cambio, su oponente reflejaba una actitud un tanto 'pasota', sin nervio competitivo, que incluso permitía a los hombres de negro lucirse en alguna oportunidad. Tal era la escasa competitividad de los alaveses que Matulionis en la recta final atrapó en varias ocasiones el balón después de fallar su lanzamiento. Eso sí, en el último tramo, el Araberri fue capaz de maquillar una pizca, tampoco mucho, lo que pudiera haber sido una paliza que pasara a la historia de la LEB Oro. No sucedió y tampoco el Bilbao Basket firmó su triunfo más grande de este curso, pero se cargó de moral para el futuro.

Se quitó esa losa que arrastraba desde el encuentro de Palma de Mallorca, cuando terminó el encuentro con tan solo 45 puntos. Este martes volvió a ganar a domicilio, si bien es cierto frente a un rival que tiene toda la pinta de que no resistirá en la categoría. Pero lo que queda es una nueva muesca en la clasificación, sin desgaste excesivo, y que se continúa el ritmo en esa pelea brutal por la segunda posición.