El Bilbao Basket gana el primer punto de la serie ante el Palencia

El Bilbao Basket gana el primer punto de la serie ante el Palencia

La paciencia premia al RETAbet , que toma ventaja tras romper el partido en el tercer cuarto

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

A base de pico y pala. Como no puede ser de otro modo en formato play-off. Una competición en la que, realmente, sólo importa el resultado, en la que no existen atajos más allá de puntualísimos estados de trance, que obliga a remangarse, escupir en las palmas de las manos y prepararse para sufrir. La paciencia suele ser un elemento indispensable para culminar con éxito la faena. El RETAbet lo tuvo más o menos claro durante toda la velada y fue dando pasos certeros, eficaces, incluso cuando le tocó padecer. De un comienzo explosivo a un final monopolizado por su reacción decisiva cuando agonizaba el tercer cuarto. Un trayecto que le premia con merecimiento. El primer punto ya lo tiene en su buchaca.

Tocó manejar la situación como vino, y eso también delata a los equipos con mayor margen de maniobra. Quería Mumbrú implicar a su tropa desde el inicio. Desde horas antes ya había activado el recordatorio psicológico del doble triunfo visitante la víspera (Ourense en Oviedo y Valladolid en Melilla). Un «que viene el lobo» que hizo que elk Bilbao Basket se impregnara de todo lo bueno e intenso que procedía de las gradas para lanzarse en estampida tras el salto inicial. Su carrera no era defensiva. Al contrario. Trató de dañar lo máximo posible la credibilidad en sí mismo de un Palencia que vaya si lo acusó.

93 RETAbet

Brown (20), Schreiner (7), Matulionis (8), Demetrio (12) y Larsen (6) -cinco inicial-, Rigo (3), Cruz (4), Salgado (6), Edu Martínez (5), Huertas (3), Lammers (19) y Martín.

73 Palencia

Grimau (17), Gustys (6), Vasturia (13), Zubizarreta (3) y Otegui -cinco inicial-, Aranitovic (2), Moussa, Jorge Sanz (3), Omeragic (2), Cvetinovic (5), Veljkovic (2) y Hermanson (20).

PARCIALES
23-19, 18-19 (41-38), 26-20 (67-58) y 26-15 (93-73).
ÁRBITROS
Herrada, González y Cañigueral.
INCIDENCIAS
7.980 espectadores.

Dos triples de Brown y Matulionis para asfaltar una vía por la qe los hombres de negro volaban. Retrasaron más de cuatro minutos la primera canasta chocolatera, cargaron antes del ecuador del primer acto a Moussa Kone con cuatro faltas y convertían el rebote en el escenario de un monólogo. 15-4 que hacía relamerse a la afición, ocho mil adictos a las emociones fuertes que hacen suyo el reclamo para el final de temporada: «Es hora de volver». Algo debía plantear Carles Marco para no convertir el primer partido en un castigo ejemplar para los suyos. Hermanson fue el revulsivo.

El tirador estadounidense llevaba bien limpias las gafas con que juega. Descerrajó tres triples, el último acompañado de un tiro adicional para sumar cuatro y cerrar el primer cuarto con un 23-19 que naduie hubiera imaginado con el gaseoso arranque del choque. Pero, no lo olviden, es play-off, una episódica sucesión de partidos con vida propia y muchas tramas encerradas en cada función.

La recuperación del Palencia tenía actores reconocibles. Su bancada exterior, la línea artillera formada por Vasturia, Grimau y el ciutado Hermanson. El Bilbao Basket obtuvo un beneficiio casi testimonialde su tremenda autoridad en el rebote y con Brown como referente y la superioridad interior tuvo que ingeniárselas para ir desbrozando un camino muy tupido. Líneas de pase cortocircuitadas, pérdidas y doble ración de castigo cuando los visitantes las canjeaban sí o sí con la velocidad como hilo conductor.

Tiempo muerto fundamental

El primer gran acierto local fue no alterarse en exceso cuando el marcador mostró un 33-36 que era la primera ventaja del Chocolates Trapa. Cacao cien por cien puro que Miribilla tuvo que digerir. Parcial de 8-2 en base a insistir y llegada al control de paso con tres puntos de ventaja (41-38) que era una especie de limitador para los castellanos.

Quedaban veinte minutos para que los de casa refrendaran su mayor lista de ventajas y méritos. Nada mejor que regresar del vestuario con otro triple de Brown y sacando la tercera personal a Urko Otegi. Fue un amago de escapada que no germinó. Pero sirvió para que el Palencia sintiera el gancho en su cuello. Remontó hasta un de nuevo inquietante 59-58, y Mumbrú diseñó el ataque definitivo en un tiempo muerto fundamental. Porque el RETAbet acuñó un 8-0 con un triple de Edu Martínez y cinco puntos seguidos de Schreiner que, sin saberse aún, suponía que los vizcaínos habían dado con la combinación de la caja fuerte.

El parcial arrastrado se prolongó hasta un 12-0 ya entrado el tramo final. Y fue entonces cuando la conexión Salgado-Lammers colocó los efectos especiales en Miribilla. Los celebraron encantados los padres del ingeniero texano, ella con la camiseta de su hijo como hombre de negro, él con una de Georgia Tech, ambas con el 44 de rigor. Pero sería injusto concretar merecimientos. Porque Rigo fue un secante, Demetrio un portento físico, Cruz o Edu Martínez, cmo Matulionis, currelas a pie de obra. 1-0. Ganaron todos.

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