El RETAbet visita a uno de sus mellizos en la LEB

Larsen le gana el espacio a Nurger durante la visita del Huesca a Miribilla en la cuarta jornada del campeonato ./F. Gómez
Larsen le gana el espacio a Nurger durante la visita del Huesca a Miribilla en la cuarta jornada del campeonato . / F. Gómez

Comparte números ante un Huesca al que espera devolver la moneda falsa de la ida, aquella primera derrota en Miribilla

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Parecen mellizos. Sus números coinciden, desde el apartado de victorias hasta un sinfín de lo que podrían considerarse empates técnicos en una abultada lista de la estadística de juego. Huesca y RETAbet se apelotonan en el grupo perseguidor -es un decir- del Real Betis, llamados con el Oviedo a tratar de hacer valer ese medio cuerpo de ventaja que sacan ahora ante una jauría de equipos, nueve separados por solo dos victorias. En el caso de los hombres de negro, en el bus camino de la capital pirenaica incluyeron una abundante carga de amor propio, de ganas de devolverle a su hoy anfitrión la moneda falsa que le coló en la primera vuelta. Porque fueron los de Guillermo Arenas los primeros que asaltaron Miribilla cuando nada hacía pensar que ello pudiera ocurrir.

Fue un episodio, más adelante repetido, en el que el rival de turno se ampara en que las muñecas de los jugadores de Álex Mumbrú chirríen. De hecho, aquella actuación errática, tras un inicio que apuntaba a demoledor, hizo sonar las primeras señales de aviso. El Huesca aceptó aquel pulso y por más que los vizcaínos tiraran absolutamente liberados, el vaho cegaba sus puntos de mira. Como dato cabe rescatar el 1 de 19 en triples que firmó en la segunda parte.

Ganar es la premisa. Y puestos a hacerlo, de poder recuperar el average (69-76), misión cumplida. Pero nadie peca de exceso de confianza. Sería sacrílego ante un oponente que si se le puede destacar un marchamo es el de tirador. Pero metedor. En el scouting han sido mayoría los cortes en los que quedaba reflejada la letalidad oscense cuando entran en racha jugadores como Haws, Hartwich, Gjuroski o Nurger. Desde cerca y de lejos, juegan a muchas posesiones porque les gusta el famoso 'run and gun' (correr y tirar), una religión importada de Estados Unidos. Quien dice lanzar también sirve para frenar y buscar la conexión interior de sus torres gemelas.

«Nuestro punto fuerte es correr a partir de una buena defensa y el rebote, tirar la bola hacia adelante y llegar lo antes posible a canasta para sacar ventajas» Dani García

Más que nunca, aunque suena a tópico cada vez que sale a colación, el Bilbao Basket debe interiorizar sus propósitos. Buscar en sus entrañas el interruptor para que desde la intensidad fluya de la mejor manera posible lo agrupado en la pizarra por Mumbrú y Elordui. Llega de poner fin a una racha de tres victorias seguidas, como los oscenses. El RETAbet lo hizo apretando los dientes en fases del choque contra el Lleida mientras el Huesca se benefició al colista recibiendo poca resistencia. Otro dato que hermana a ambos equipos hoy. La pasada jornada se vio más que nunca que la franquicia bilbaína pudo porque quiso. Debe repetirse.

Para allanar el camino o fortalecer al grupo, se sigue esperando con verdadera necesidad que los pasos al frente abarquen todas las líneas. Parece que se unen al pelotón para quedarse Jaylon Brown y Rafa Huertas y bien que lo agradecen sus compañeros, en ocasiones muy huérfanos en el dos. Falta por llegar la eficacia de Edu Martínez y el regreso a sus números e importancia en la pista de Larsen. El riojano sigue siendo considerado por su técnico como un jugador clave, pero si su puntería no mejora para alcanzar el ratio esperado por su calidad se va a topar con que Matulionis le va a ir cerrando el paso. Lo del pívot danés quizá tiene más que ver con el estado de forma. Los servicios médicos ya se han puesto a ello, ha limado algo su corpulencia y seguro que volverá a ser el complemento idóneo de Lammers para que entre ambos hagan cundir el pánico en la pintura. Podría ser hoy el día de ese 'reencuentro', aunque Hartwich y Nurger son de los que no regalan nada.