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Vuelven los triples a Miribilla

Vuelven los triples a Miribilla
Fotos: Borja Agudo

La reconciliación con el acierto permite al RETAbet anular al Cáceres y disfrutar de un plácido domingo

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Un plácido domingo. Lo que necesitaba el Bilbao Basket tras la salida de pista del pasado martes en el derbi ante el Araberri. También lo que echaba en falta desde que empezó la temporada. Cada partido le pone en su sitio y puede derivar en mil y una posibles soluciones o desenlaces. Pero no había conseguido aún Mumbrú que su equipo no se resintiera, sin motivo, cada vez que el juego, más que el acierto, le ponía en el raíl de la victoria. Ventajas no aprovechadas, vértigo al ver cerca la meta, espasmos de ansiedad que deberían corresponder al inquilino de la otra parte del campo. Ante el Cáceres esos males han acabado curados, aunque el modus operandi hasta poco antes del descanso parecía conducir al rutinario déjà vu. 29 puntos de margen. No todos los días son fiesta aunque caigan en domingo. Pero este tipo de conclusiones son también necesarias como válvula de escape.

La gran duda ante la visita del conjunto extremeño a Miribilla era el alcance de las sensibles bajas de los hombres de negro. La ventana FIBA ha franqueado a Larsen y Schreiner hacia Dinamarca y Austria para alinearse con sus selecciones. Mumbrú tenía que mover fichas, por partida doble, y ha acabado dando rienda suelta a su imaginación en un partido que se ha ofrecido a ello. Mientras ha llegado el momento de las rotaciones, jugando el RETAbet con su cinco tipo, las primeras anotaciones se han demorado un par de minutos, pero han llegado en ráfaga. Un triple de Matulionis grapado a sendas asistencias de Salgado para alley-oops de Lammers (mate) y Demetrio (bandeja). 7-0 y tiempo muerto de Ñete Bohígas, temeroso de lo que se le venía encima. Ha instado el técnico del conjunto cacereño a sus hombres a demostrar orgullo y fortaleza. Le han contestado volteando la situación con un 2-12 que ha dejado ver parte de las ya conocidas miserias de los locales. Esos nervios absurdos, sin razón de ser, pérdidas de cancha de instituto que asfaltan el carril de aceleración al prójimo, tiros precipitados que sabes o intuyes que están casi irremisiblemente condenados a ser escupidos por el aro. Lo bueno es que también en el Bilbao Basket hay, mucha, capacidad de reacción y propósito de enmienda.

Así, los hombres de negro han estabilizado la situación para llegar con una pírrica ventaja al control del primer cuarto (18-17). Nada que ver con la autoridad con que han movido el marcador al principio, pero de nuevo controladores de la situación, lo que para ellos se traduce en vidas acumuladas para el trayecto. Ha llegado el momento de que Mumbrú enseñara sus cartas y ha apelado a lo esperado. Con Brown supliendo a Salgado como base, siempre emparejado con Huertas en clave de comodín. Aunque el de Indiana jugó el pasado curso gran parte del calendario de uno, no ha tenido fresco el oficio. Incapaces los hombres de negro de evadirse de la espesura, la falta de claridad en las líneas de pase le han condenado a buscar el triple, casi siempre agónico como recurso. Y, paradojas del destino, ese déficit de ideas ha acabado siendo su bendición.

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El partido seguía enquistado cuando la gráfica ha picado alto marcando una de las cumbres de la matinal en Miribilla. Salgado ha anotado sobre la bocina en plena marcha atrás, cayendo sobre su paso de impulso y tras recuperar ipso facto la bola y con dos conatos de robo no consumados por el Cáceres, Edu Martínez ha encajado su cargador y ha descerrajado el primero de los cuatro triples que han sido la dinamita con que el RETAbet ha acabado con la fortaleza extremeña. De repente, el Bilbao Basket se ha dado de bruces con el acierto desde la línea mágica, gafada hasta la fecha. El alero riojano le ha dado al gatillo como sino hubiera un mañana, Huertas y Cruz le han secundado y la estadística al descanso ha marcado dos anotaciones vitales: el parcial de 15-0 (de 28-29 a 43-29) con que los anfitriones han puesto tierra de por medio, y el regreso a porcentajes añorados de tres (8 de 17) mejor incluso que el de canastas de dos (8 de 19).

También ha dado resultado la segunda incógnita despejada desde el banquillo referente al juego interior. Sin Larsen, cuando Lammers ha descansado se han encargado de su garita entre Demetrio y Cruz, con apariciones también puntuales de Edu Martínez al puesto de cuatro. El brasileño sigue demostrando los motivos por los que fue el primer jugador deseado a la hora de confeccionarse la plantilla. Segundo partido consecutivo con números estelares, líder del grupo en la lucha por el rebote en ambas canastas, orgullo, bravura y decisión como elementos en su escudo de armas. El Cáceres carecía de antídotos y poco a poco ha claudicado. Quizá antes de lo esperado.

Pero ese 15-0 le ha reventado las costuras y tras visitar el vestuario 15 abajo (46-31) nunca ha existido el supuesto de reencarnación. No en este partido decidido en favor de la causa de unos hombres de negro que han protagonizado unos segundos veinte minutos con más lagunas de las deseables, pero fieros defensores de la renta adquirida. Cuando el marcador se mantenía bajo (2-4 en seis minutos y medio del tercer acto), el reloj corría a favor. Y con el dominio del rebote ya admitido, pese a que han seguido pérdidas por falta de atención en clase, la tarea ha sido de coser y cantar, ablandada la masa por la decisión del Cáceres de aceptar el reparto de equipo A contra equipo A y del B frente al B. No ha intentado nada para, aunque fuera, poner nervioso al RETAbet y se ha llevado una buena tunda. Huertas ha acabado reivindicando galones, el equipo repartiendo anotación y la afición –otros 6.000 espectadores en el Bilbao Arena– encantada con un final relajado y hasta feliz por las consecuencias del juego anárquico con el que es muy fácil contagiarse en la LEB Oro. Lo del próximo viernes en Palencia será ya una gran piedra de toque que puede demostrar realmente dónde está el equipo. Mientras, que le quiten lo bailado ante los extremeños.

 

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