Mumbrú: «Nos enorgullece ver así Miribilla, Bilbao y Bizkaia»

Mumbrú da instrucciones a los hombres de negro. /EFE
Mumbrú da instrucciones a los hombres de negro. / EFE

El entrenador del RETAbet reparte la «presión» entre los cuatro equipos de la Final Four y no prevé «sorpresas» en la semifinal contra Melilla

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Los operarios de la Federación española se dejan ver en Miribilla. Mientras por la megafonía del Bilbao Arena se testan los mensajes del protocolo de seguridad y evacuación, el fondo ante el que comparece Álex Mumbrú cambió los sponsors del Bilbao Basket por los de la FEB para su fiesta remate de una LEB Oro que a nadie ha dejado indiferente. Llega la hora de la verdad. A dos partidos de la posibilidad de regresar a la ACB, el técnico del RETAbet reconoce que sobre todo hay «ganas de jugar. Son casi diez días después de los play-off y se hace largo. Los jugadores son competidores. No percibo ansiedad, pero ya hay pocas ganas de entrenar y muchas de jugar«.

Inmediatamente se pone el buzo de defensa central, o de especialista secante en la marca. No quiere que cale ni un milímetro el mensaje de suficiencia, favoritismo o las consecuencias que podrían acarrear en el aumento de la presión que sienta su plantilla. Y nada mejor que rebatirlo con los argumentos deportivos que le llevan a hablar del Melilla como «equipazo en todas las posiciones. Con bases que controlan, por fuera tiradores y Agada uno de los mejores de la categoría, un referente. Por dentro también tiene gente de ACB. Hay muchas cosas que parar del Melilla«.

La cita está a la vuelta de la esquina. Queda ya lejos un pulso contra Palencia que reactivó al Bilbao Basket. «Nos hubiera gustado cerrarlo con un 3-0, pero fue un play-off duro, como ha sido todo el año y otras dos de las eliminatorias. Se ha tenido que luchar mucho en liga regular, y esto es el reflejo del año». Lanza Mumbrú un mensaje de complacencia sobre cómo llega su equipo. «En buen momento, sí, pero en el mismo que llegan los demás. Somos cuatro equipos que saben lo difícil que es entrar en una Final Four. Un partido, cinco contra cinco, nosotros con el factor cancha a favor. Puede pasar cualquier cosa. Este formato no te permite tropiezos. El equipo que esté mejor este fin de semana se lo llevará».

El cuento de la lechera

Y estrecha el lazo en cuanto el contenido de las preguntas corre más que la actualidad. Orejeras. El radio de visión limitado al pulso contra Melilla (sábado, 19.30). «Para jugar el domingo necesitamos ganar el sábado. Lo de después es el cuento de la lechera. El rival también está hecho para intentar subir. No me he planteado lo que pasará después. Nos enorgullece ver así Miribilla, al equipo, Bilbao, Bizkaia. Casi todo vendido 24 horas antes habla muy bien de nosotros. Nunca nos ha fallado nuestra gente, pero con los años turbulentos pasados más el descenso o drama siempre hay una etapa de luto. La pasamos, fue dura, y ahora se ve otra dinámica de hacer las cosas«.

Dos antecedentes ligueros favorables, sendas victorias ante el Melilla en el Bilbao Arena y Javier Imbroda. Que no sea por buscar guiños positivistas, que el coach, con buen criterio, relativiza. «En el primero ellos no estaba en su mejor momento y en el segundo, que estaban bien, fuimos siempre ajustados, nos costó y lo sacamos. No hay que fijarse solo en una cosa». Como tampoco conduce a nada cuestionarse la justicia del formato. «Antes era más importante la clasificación porque te permitía jugar todos los play-off en casa. En septiembre ya dijeron que había una Final Four y no nos quejamos y Bilbao y el club la han traído y es mejor jugar con nuestra gente y el público a favor. Aprieta y se nota». El pero lo sitúa en obligar a dos partidos a los finalistas en menos de 24 horas.

«La misma ilusión»

Resume estos ocho meses de actividad como un «año con el tiempo bien aprovechado» y destaca que él tiene «la misma ilusión del principio». Y retoma lo que se trae entre manos su equipo. «Si fuera entrenador de los otros diría que el favorito es Bilbao. Pero los demás tienen tanta presión porque fueron concebidos para estar aquí y buscar el ascenso. Cuando llegue la hora de la verdad, pide a los suyos estar «concentrados en el plan de partido. Hay que cometer menos errores y controlar emociones. Si no estamos efectivos nos costará más».

Entre él y su colega de banquillo, Alejandro Alcoba, existe el vínculo de ajustar algunas cosas específicas, pero sin dobles mortales con tirabuzón. «Nos hemos estado viendo todo el año y al final poco puedes sorprender. Sabemos lo que nos hacen. El rebote también me preocupa mucho, porque entre sus pívots y la capacidad atlética de Agada se hacen muy fuertes. A ver quién se lleva esa parcela«, en la que muchas veces prima más la intensidad y decisión que los centímetros o la envergadura.

Forjado en mil batallas y con un pasado pleno de citas épicas en Miribilla, lo vivido por el Álex Mumbrú jugador no pertenece a esta realidad. Y lo enfatiza para que nadie se olvide de pisar en el suelo. «No es una Final de ACB o de Eurocup, o los cuartos de final contra CSKA de Euroliga. El Bilbao Basket está jugando ahora la LEB y le tenemos el máximo respeto porque formamos parte de esta categoría que es en la que nos hemos merecido estar«. Ojalá que por poco tiempo. Un par de días, a lo sumo.