Carlos Gil Roig

Manresa-Bilbao Basket | Liga Endesa Jornada 12

Un triunfo para el Surne que habla el idioma de la tranquilidad

Los hombres de negro exhiben su fortaleza mental en la siempre difícil cancha del Manresa para imponerse al colista (76-86) y sumar su séptima victoria en la ACB

Robert Basic
ROBERT BASIC

Después de la exhibición del miércoles en Estambul, donde el Bilbao Basket alimentó su estado de ánimo triturando al Bahcesehir en la Champions tras perder en Miribilla ante el Obradoiro, los hombres de negro se regalaron ayer un triunfo balsámico en la cancha del Baxi Manresa que habla el idioma de la tranquilidad (76-86). El equipo siempre tuvo el control del encuentro, jamás dejó de mandar en el marcador y en los momentos de la verdad estuvo fuerte mentalmente para defender su ventaja y sumar la séptima victoria en 12 jornadas de la ACB. Un pequeño tesoro que permite seguir trabajando con calma y ver más de cerca el objetivo de la salvación.

Con un traje y una pajarita, sin soltar la batuta, Ludde Hakanson abrió el partido con una buena penetración. El sueco venía de un flojo partido contra el Obradoiro –en Turquía todo el mundo anduvo estupendo– y quería dar un paso al frente tirando de los suyos. Lo hizo. Adam Smith pisó sus huellas con un triple para poner el 0-5 y presentarse ante el Manresa, siempre arropado por su público caliente. Los hombres de negro dominaban en el marcador y abrieron una brecha de más siete después de una canasta de Kyser (14-21), pero los catalanes replicaron con dos conversiones de tres de Jou, una de ellos una piedra contra el cristal, que comprimió el encuentro. El Surne supo mantener la ventaja en el luminoso para cerrar el primer cuarto dos arriba (22-24).

El juego coral funcionaba pese a la exigua ventaja, con buenas distribuciones, paciencia y muñecas calibradas. El Manresa protestaba todo y pedía más, por lo que el banquillo vio pronto una técnica. Arbitrar en el Nou Congost siempre es complicado porque aprieta la grada y también el equipo local. El Bilbao Basket no se desvió de su hoja de ruta ante el ruido ambiental y pisó el acelerador. Lo hizo con un parcial de 3-15 que disparó a los vizcaínos, quienes anotaban con mucha facilidad. La defensa también funcionaba, de la que solo escapaba de vez en cuando un escurridizo Frankie Ferrari y también Geben. El lituano recogía en la pintura pedazos de baloncesto de sus compañeros y los transformaba en pepitas de oro. Aún así, los bilbaínos controlaban el choque con autoridad y pulso firme.

Hakanson hizo un dos más uno e invitó a la tropa a meter la quinta. Smith se apuntó al festival, al igual que Rabaseda, Radicevic y Withey. Enfriaban el pabellón con jarros de agua fría en forma de triples, lanzamientos de dos y tiros libres. La película iba tan bien que se marcharon 15 arriba (33-48) después de una canasta de tres del base serbio. No solo atacaban bien los hombres de negro, sino que defensivamente eran incómodos para un rival que no encontraba camino hacia el aro. Dani Pérez acertó desde la línea mágica con cuatro segundos para clausurar el segundo período. La jugada dibujada tras el tiempo muerto de Ponsarnau la escupió el hierro. El Bilbao Basket se marchó a los vestuarios con 12 puntos de ventaja (38-50). Un buen colchón cosido gracias a una gran actitud en la cancha, selección de tiro y un acierto del 62% en los lanzamientos de dos. Tocaba reforzar las virtudes y minimizar las debilidades en los 20 minutos restantes, en los que el colista iba a echar el resto. Fue así, pero los de Miribilla resistieron.

Nervios y reacción con oficio

Emir Sulejmanovic tuvo una destacada actuación en Estambul y apenas había aparecido en la primera parte, pero nada más arrancar la segunda tiró del Surne. Clavó un triple, luego una de dos y después convirtió un par de intentos desde la línea de castigo. El Manresa subió de intensidad defensiva y los árbitros empezaban a pitar cosas extrañas, como una antideportiva a Andersson que solo vieron ellos animados por el Nou Congost. Lo catalanes vivían del triple. Solo en el tercer cuarto metieron cinco, uno sobre la bocina de Tass para acercarse a seis (64-70). En total contabilizaron 11 de 31 intentos, por los seis de 22 de los vizcaínos. Tal vez el único tachón en su hoja de ruta.

El Baxi defendía cada vez más duro y al Surne se le acababan las ideas. Un parcial de 2-9 puso a los locales a cuatro (66-70). No fluían los de negro, que solo anotaron dos puntos en los cinco minutos iniciales del cuarto final. Entonces apareció Smith para, atención, dirigir y asistir. Withey y Sulejmanovic lo aprovecharon para abrir un hueco de ocho (68-76), y luego Rabaseda robó un balón que significó el despegue. Adiós. Los locales se quedaron sin pilas y el Bilbao Basket, con oficio y basket coral, terminó de fabricar su séptimo triunfo.