Hakanson saluda a la afición en el último duelo de la temporada, frente al Betis. / ainhoa gorriz

Hakanson, la cuarta renovación del Bilbao Basket

El tirador sueco firma por una temporada con opción a otra y volverá a ejercer de base a partir del próximo curso

Robert Basic
ROBERT BASIC

Acaba de cerrarse con éxito otro expediente en las oficinas del Bilbao Basket. La carpeta con el nombre de Ludde Hakanson ha sido archivada en el cajón de las renovaciones y avalada por un compromiso entre las partes para una temporada con opción a otra, lo que convertirá al sueco en uno de los jugadores más longevos de la plantilla del Surne. Solo Tomeu Rigo –cumplirá su quinta campaña en Miribilla– tiene ahora mismo más antigüedad que el escandinavo, quien regresará al puesto de base para dirigir el juego de los hombres de negro. Ya lo hizo en su curso de estreno bajo el techo de Miribilla, labor que compartió con Jonathan Rousselle, pero el año pasado actuó fundamentalmente como escolta a raíz de la llegada de Rafa Luz. El rediseño del equipo le devolverá la batuta de mando a la espera de saber quién será su compañero en el puesto de uno: el brasileño o alguien que está por venir.

La continuidad de Hakanson es una buena noticia para el Bilbao Basket. El sueco ha hecho una buena temporada, la mejor desde que viste la camiseta del Surne, con más protagonismo en la parcela anotadora aunque todavía con margen de mejora. Con su renovación ya son cuatro los hombres de negro asegurados para la temporada 2022-2023. Tras Reyes, Rigo y Goudelock, el sueco rubricó su nuevo contrato y reforzó un poco más los cimientos de un proyecto que se levantará sobre una base de al menos cuatro caras conocidas. Es un aval importante para no empezar de cero, aunque la reconstrucción del equipo será de todos modos profunda y casi integral. Rousselle, Peno, Walker y Masiulis no han recibido oferta para seguir, algo que sí figura en la mesa de Rafa Luz, mientras que la continuidad de Inglis, Delgado y Withey es prácticamente imposible, sobre todo en los dos primeros casos.

Hakanson ha ofrecido un buen rendimiento desde la posición de dos, con una media de 9,4 puntos, 3 asistencias y 1,8 rebotes por partido. Sus porcentajes son aceptables, aunque la calidad y la muñeca del sueco invitan a pensar en que la evolución es posible: un 52,6% en tiros de dos, un 32,5% en triples y un 85,9% desde la línea de castigo. De todos modos, y salvo sorpresa, su regreso a la posición de base modificará su baloncesto y lo hará más gremial, pendiente del desarrollo ajeno y no tanto del propio. Será el encargado de hacer jugar al equipo, mejorar a los cuatro que tiene en pista y ejecutar las órdenes del entrenador. No falta mucho para saber si lo hará de nuevo bajo el paraguas de Álex Mumbrú o si deberá ajustarse a la pizarra de un nuevo técnico, quien tendrá que sacar chispas de la plantilla en una campaña con dos competiciones.

El Bilbao Basket está monitorizando el mercado, pendiente de piezas que le ayuden a completar un puzle prácticamente nuevo. Con cuatro jugadores renovados, y pendiente de si puede cerrar a alguien más, el Surne tendría que fichar a ocho jugadores para afrontar con garantías una temporada con dos competiciones: la Liga Endesa y la Basketball Champions League (BCL). Es decir, una vez más toca sacar conejos de la chistera con un millón de euros destinado a la confección de la plantilla. La dirección deportiva con Rafa Pueyo al frente está obligada un año más a contratar con un elevadísimo porcentaje de acierto. Ver lo que nadie ve; la realidad de los hombres de negro.