La dulce venganza del nuevo capitán

Cuando Rafa Martínez penetra sólo se le puede frenar en seco y se corre el riesgo, como en esta acción con Doornekamp, de un dos más uno./
Cuando Rafa Martínez penetra sólo se le puede frenar en seco y se corre el riesgo, como en esta acción con Doornekamp, de un dos más uno.

El veterano Rafa Martínez se presentó ante la marea negra como el jugador más valorado y máximo anotador del partido ante su exequipo taronja

J. A. PÉREZ CAPETILLO

«Rafa ha hecho un partido muy bueno a partir del corazón y del acierto. Va a ser un excelente transmisor de Miribilla, como lo fue de La Fonteta y del Nou Congost. Es un gran fichaje y va a transmitir su espíritu», dijo el entrenador del Valencia Jaume Ponsarnau del nuevo capitán del Bilbao Basket. Acertó de pleno en cada palabra.

Rafa Martínez fue el jugador más valorado (22) de la estupenda victoria ante su exequipo. Y también el máximo realizador del partido con 16 puntos, todos importantes pero en especial los dos últimos tiros libres de la contienda. Tras el bocinazo final el barcelonés lanzó una mirada hacia el techo del Bilbao Arena. Eran las dos y cuarto de la tarde cuando celebró la segunda victoria de esta temporada. Ayer ante el que fue su club. Se tomó una especie de dulce venganza deportiva. Con el rugido de Miribilla, tras dar una nueva sorpresa en el retorno a la ACB, Rafa Martínez se fundió en un cariñoso abrazo con Sam Van Rossom y con Bojan Dubljevic. Son excompañeros, y también amigos. No dejó sin saludar a ningún jugador de naranja. En su primera comparecencia en su nueva casa había dado un recital de coraje, pundonor, sacrificio y derroche de sudor. A la marea negra le gustó mucho lo que ofreció el catalán.

Su arranque de partido fue una premonición. Comenzó con un triple y con un dos más uno. Un principio de choque en el que miró al marcador y vio un 9-2 que advirtió a los de Ponsarnau de lo que se les venía encima. Rafa Martínez salió enchufado ante su exequipo. Era entonces defendido por Marinkovic, que no pudo frenar una gran asistencia que dio a Balvin para el 11-5. Estaba en todas las acciones positivas de los hombres de negro. También hizo otro tipo de labores, como chocar la mano a uno de los colegiados en un gesto de complicidad. Ahí también se juega. Luego, fue sustituido por Brown en la mitad del primer cuarto. Merecido descanso.

Rafa Martínez fue el jugador más valorado con 10 créditos en ese primer parcial. Solo presentó el lunar de una pérdida. Lo demás, lo hizo todo bien. Con algo más de cuatro minutos para el descanso volvió a la pista. Sus compañeros cumplían a la perfección porque el marcador reflejaba un esperanzador 44-28. El de Santpedor iba con todo en cada jugada. Sin miedo. Le dio a Bouteille un gran balón para el 47-29 y el francés se lo agradeció con una palmada en el culo mientras ambos retrocedían para defender. Sumaría después el 51-32 en una acción en la que penetró valiente como un cuchillo entre las torres rivales. «¡Jugón!», gritó el speaker para deleite de la marea negra.

Celebración con rabia

Ayer, justo debajo del lugar de la pista donde se ubican las familias de los jugadores, se encontraban dos aficionados del Valencia con un pequeño cartel en el que reconocían la calidad del nuevo hombre de negro. «Para siempre el gran capitán», se leía. «Está jugando muy bien. ¡Es que es muy bueno! Es todo garra y fuerza», reconocía el hincha visitante, Enrique, junto a su mujer Simona, que daba cuenta de un enorme bocadillo. Al descanso, Rafa Martínez seguía como el hombre más valorado (13). El escolta formado en las categorías inferiores del Manresa, y jugador de 2008 a 2019 en el Valencia, salió titular tras el descanso y mantuvo sus buenas defensas. Cuando peor estaban las cosas en ese tercer cuarto, con el Valencia acercándose a 11 puntos, acertó con un triple y lo celebró con rabia. Levantó su brazo, cerró el puño y dedicó los tres puntos a su nueva afición. Después, dos tiros libres del capitán devolvieron una buena ventaja de 16 puntos.

Y así, el Bilbao Basket se presentó en el último cuarto con una renta más que interesante. Hasta que se atascó en el tramo inicial del último parcial en los 71 puntos. Rafa Martínez no estaba en la pista. Fue a 3'47 para el final cuando anotó Balvin después de más de seis minutos de sequía. De nuevo entró el veterano jugador para estar en los minutos decisivos, los más emocionantes. Aquí, las conversaciones con los colegiados fueron algo más subidas de tono. Sobre todo a 14 segundos para la conclusión. Con solo dos puntos de ventaja, el capitán solicitó una antideportiva por una fuerte falta que le hizo Vives. Los árbitros fueron al 'instant replay' y solo dieron dos tiros.

A Rafa Martínez no se le encogió el brazo. Fue clave. Anotó los dos. Poco después suspiró por la victoria. Antes de celebrarla con sus nuevos compañeros, elegante, se abrazó a cada uno de los rivales con quien hasta hace poco compartió vestuario. Su primera puesta en escena en Miribilla fue una declaración de intenciones. Será el transmisor con la grada.