El RETAbet se divierte en su regreso a la ACB

El RETAbet se divierte en su regreso a la ACB
Manu Cecilio

Hace buena la máxima de Mumbrú, compite con una autoridad aún inesperada para ganar en Tenerife, con Brown y Bouteille como estiletes

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Cumple con creces. El RETAbet renace en la ACB pegando, ganando, haciendo suyo un partido con una estadística que descontextualizada dibuja la gráfica de una víctima propiciatoria. Aunque dominó el marcador durante la mayor parte del choque, girar la vista al estadillo de los rebotes cuando los locales dominaban 33-18 metía el miedo en el cuerpo. Pero si algo demostró ayer el Bilbao BAsket en la confirmación de su regreso a la élite es que tiene carácter, personalidad, aplomo, solidaridad y hambre. Nadie se sale del guion y todos buscan la oportunidad de hacer méritos a ojos del jefe de obra, un Mumbrú brillante en la lectura de lo que necesitaba el partido y lo que podía extraer de su cinco en pista.

Sólo es un partido, pero mostró un ADN del que la marea negra se sintió orgullosa. Lo de la defensa innegociable que figura en el catecismo de los de Miribilla fue más allá porque entre los primeros mandamientos también destaca el de buscar la diversión como herramienta de trabajo. Y siempre dio la sensación sobre el parqué lagunero de que los hombres de negro disfrutaron el partido. Sufrieron cuando se debía, apretaron los dientes en cuanto vieron flojera en los de Vidorreta, tremendamente atascados con la presión alta de su exequipo. Haciendo bien los débers, con muy puntuales atisbos de prisa, el RETAbet aguardó su momento para echar el resto. Durante los primeros 35 minutos buscó el mayor equilibrio posible con sus cincos en pista. Peonadas ajustadas al físico, más que al acierto. Así también se llega al control. Y al final, capaces de mantener la renta pese a tímidos conatos de atasco y sin pagar el peaje brutal que podía haber deparado la inferioridad en el rebote, los de Miribilla apuntillaron al Iberostar con Bouteille confirmado como refernte impasible y un Jaylon Brown que dejó una florida tarjeta de presentación en el hall de la ACB.

67 Iberostar

Salin (6), Huertas (21), Gielo, Diez (8), Shermanidi (23) -equipo inicial-, A. López, A. Suárez, F. Guerra (4), Yusta (2), Cabrera, Lumberg, Atkins (3).

81 RETAbet

Rousselle (5), Martínez (8), Bouteille (27), Kulboka (6), Balvin (6)-equipo inicial- Cruz, Rodríguez, Schreiner (5), Brown (18), Lammers (6).

PARCIALES
4-17, 35-34 (21-17), 47-55 (12-21) y 67-81 (20-26).

De entrada, el RETAbet logró cerrar espacios y fue sacando al tenerife cada vez más hacia el perímetro. No atinaban los locales desde la línea mágica y los vizcaínos con un triple y un mate en transición de Bouteille sumaban sus primeros puntos 'aceberos' y ponían en marcha su dominio en el luminoso. Dos triples de Dani Díez desde la esquina del banquillo visitante lograron un empate a 14 como reacción canaria. Desde el tiempo muerto que pidió Mumbrú, el RETAbet mantuvo firme a su oponente. Le negó la anotación durante 5,49 minutos y apuntaba a demarrar. Pero el juego dio la vuelta y con un Shermadini que se le comía todo y no fallaba una, el Iberostar enlazó un 12-0 que le llevó a una renta de cuatro puntos que los de Miribilla minimizaron a la mínima expresión para el descanso.

Muchos brotes verdes. La entrada en escena de Lammers con un tapón a Yusta, su intercambio de cromos inicial con Fran Guerra, con el que ya combatió en LEB. Los triples bien librados iban llevando a los de Mumbrú por la senda del cincuenta por ciento, una vía de agua que en la isla provocó inundaciones. Problemas de faltas para Rousselle, que deberá adptarse a los arbitrajes de la Liga Endesa y su compatriota galo Bouteille en modo martillo pilón haciendo fácil lo difícil, mientras Brown iba creciendo y convertía en posible lo inimaginable.

41-39 fue el último guarismo favorable a los de casa. Fue en los inicios de un tercer cuarto en el que Mumbrú reforzó su orden de apretar lo más arriba posible. Asumía el escarnio de Huertas y el gigante Shermadini, pero su equipo era mucho más bloque, más equipo, una cuadrilla más solidaria y con las ideas inesperadamente, por la premura de tiempo, mucho más claras que lo percibido entre bambalinas en el Iberostar.

Premonición exitosa

Así, jugó con su premonición de poder reorganizar la lucha por el rebote con sus dos cincos en pista al unísono como txupin del remate de la faena. Balvin y Lammers impusieron anatómicamente, con un timing que les valía para ocultar los aros de la vista de los tinerfeños, Shermadini con cuatro faltas ya no era tan fiero y poco a poco su equipo volvía a alejarse de la canasta en busca de una efectividad triplista que esta vez nunca tuvo.El tramo final fue un canto al control. Cero vértigo conforme el grupo, en bloque, se acercaba a la meta. Todos de la mano, creciendo juntos, convencidos ya de que no se les iba a escapar la primera muesca de una culata que ojalá albergue muchas durante este curso que comenzó mejor imposible.

Y como si se tratara de un ejercicio de intenciones, de una reivindicación, el otro americano con Brown que repite de la LEB, Ben Lammers, acabó la contienda con un tapón después de que anteds Bouteille colocara el cartón 81 con un triple. Así se disfruta.