¡Éxtasis en Miribilla!

Varios jugadores del equipo celebran la victoria./Ignacio Pérez
Varios jugadores del equipo celebran la victoria. / Ignacio Pérez

El Bilbao Basket derrota al Palencia (79-61) con una afición entregada en la grada, y disputará el 1 de junio en la cancha bilbaína ante el Melilla el primer partido de la Final Four para regresar a la ACB

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Imposible. O lo más parecido a ello. Con Miribilla así, sus gradas repletas, público en pie en varias fases del partido, presionando, animando, obligando a creer, con un equipo que se nutre de esa energía sin aditivos y no cae en la tentación de jugar sólo con el corazón, ganar es sí o sí el desenlace previsto. No entra en la cocorota que se pueda dejar pasar tal ocasión. Los nervios se podían percibir desde horas antes, en el mismo instante en que unos y otros, los aficionados que han hecho amistad a base de coincidir cada quince días en el Bilbao Arena, se reunían y lo primero que les salía era un suspiro. Era un quinto partido de un play-off que ya no podía dar más de sí. Cara o cruz. Y salió lo que pidió el RETAbet. Los hombres de negro jugarán en dos fines de semana (1 y 2 de junio) 'su' Final Four.

Se cumplía, además, el 15 aniversario del ascenso histórico a la ACB, aquella gesta saldada en León por la vía rápida. Javi Salgado lo recordaba y ayer comenzó a sentir algo parecido. Ese cosquilleo que el crack de Santutxu se llevará cuando cuelgue las botas. La lógica dice que será algo inminente. ¡Qué pena! Jugadores, capitanes, compañeros, amigos así hay que conservarlos eternamente. También en la cancha. Permitan esta licencia en una jornada maravillosa, histórica, en la que cualquier personalismo sería injusto... salvo acuñar la referencia bilbaína de uno de los nuestros. Verle a hombros de Larsen en la algarabía final era el resumen más hermoso y justo de lo que supone para el equipo.

Un conjunto que engancha. También en la segunda división nacional, por la que está pasando con equilibrio de humildad y ambición, virtudes que Álex Mumbrú ha sabido integrar en el ADN de su tropa. Amén del sacrificio y la necesidad de trabajar a destajo, de sol a sol. Estos hombres de negro siempre lo hacen. A veces, no pocas, se espera más, quizá se alimenta una sensación de superioridad que choca con lo nuclear de lo buscado. Jugarán mejor o peor, pero se parten la cara, se enfadan e ilusionan juntos, y, sobre todo, rezuman autenticidad.

79 RETAbet

Schreiner (15), Brown (20), Matulionis (6), Demetrio (5) y Larsen (4) -cinco inicial-; Rigo (5), Cruz (2), Martín, Salgado (8), Edu Martínez (5), Lammers (9).

61 Palencia

Sanz (3), Vasturia (14), Grimau, Otegui (14) y Gustys (10) -cinco inicial-; Hermanson (8), Omeragic, Cvetinovic (6), Kone (6), Zubizarreta.

PARCIALES
5-15, 16-13 (31-28), 20-17 (51-45), 28-16 (79-61).
ÁRBITROS
García León, Alcaraz y Gómez Luque.Eliminados Sanz y Hermanson.
INCIDENCIAS
9.644 espectadores en un pabellón de Miribilla abarrotado.

Notable el Palencia. Enorme el trabajo de un Carles Marco que devolvió la capacidad de castigar a su grupo, de plantar cara y jugar sus bazas atrás, porque en ataque calidad le sobra. Se topó con un Mumbrú que apeló, más que nunca, al método en el que confía. Tres pequeños cuando hay que controlar a riesgo de perder capacidad en el rebote, los habituales emparejamientos de Salgado-Lammers y Schreiner-Larsen, galones para Cruz y Edu Martínez, omnipresente en querer hacer Brown e intermitencia de Matulionis y Demetrio, con Rigo echando aliento helado al cogote de sus presas. Prescindió de Huertas. Pero volverá.

Porque lo que buscaba era limitar el descontrol. Y el gran riesgo de salida era que el ambiente se volviera en contra, que excitara en exceso a sus jugadores y ello provocara lagunas, casillas vacías en su juego. Hasta esa asignatura la aprobaron, aunque les costó lo suyo. Comenzó el Palencia marcando las normas a seguir. Ambos rivales lo apostaban todo atrás, culos gachos en señal de tensión en la marca. Marcajes directos contra los tiradores habituales, reconocibles. Los visitantes fueron generosos con las zonas y su éxito fue de más a menos. Sí consiguieron las primeras hacer que el RETAbet se precipitara no pocas veces en el tiro. Con tiempo de sobra y posibilidades de conexión, el anzuelo de ser protagonismo fue engullido con relativa frivolidad, seguro que basada en seguir el dictado de un corazón que iba a mil por hora.

La bola quemaba en ocasiones, pero Schreiner fue creciendo como un líder con las ideas claras. Dos triples suyos seguidos fueron los que proyectaron al Bilbao Basket desde un 40-35 que impidió al Palencia tener opciones reales de hacer la goma. El cuerpo a cuerpo había sido increíble. Máxima nota para todos los implicados, los de negro y los de naranja. Era el momento de demostrar que la veteranía es un grado. Schreiner y Salgado pusieron en marcha la maquinaria y Brown, Demetrio, Larsen, Edu, Cruz, Rigo, Matulionis, Lammers, los compañeros en el banquillo, cuerpo técnico y demás familia bailaron a su son. Parcial de 10-3 en el inicio del cuarto final y el RETAbet se puso en modo desbrozadora mientras el éxtasis se extendía en forma de ola por las gradas.

Una velada de las que ya forman parte de la historia de este club. No podía suceder nada malo. No con esa implicación dentro y fuera del parqué. Hombres de negro, os quedan dos escalones. Ysabéis que no estáis solos. Ayer 9.644 gargantas se fueron afónicas a casa.

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