Otro bloqueo sin causa aparente

Otro bloqueo sin causa aparente

El RETAbet encadena su tercera derrota consecutiva tras desintegrarse en la segunda parte

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Si es difícil de entender, imaginen lo complicado de explicarlo. Pasa esto por esto. Por mucho que se busquen ejemplos, situaciones conocidas, circunstancias de manual, lo que el RETAbet está padeciendo lleva camino de ser diagnosticado como una enfermedad rara deportiva. O empieza los partidos contra corriente, se revienta los brazos de tanto remar y acaba tullido cuando la orilla está cerca o, como fue el caso ayer, va de más a menos y convierte lo que llevaba camino de acercarle al éxito en una incomprensible derrota. De marchamo de equipo solvente, serio, duro, mucho más intenso que en ocasiones precedentes a una caricatura, un subproducto baloncestístico que no hay por donde cogerlo. Y sólo medió entre ambas experiencias el paso por los vestuarios. De dominador a desintegrado. Como suena.

74 Tau Castelló

Zabas (10), Bas, Furazo (10), García Rodríguez (6) y Washburn (9) -equipo inicial-; Faner (5), Sabonis (2), Gatell (6), García Flores (2), Dukanovic (15), Lucas (9).

62 Bilbao Basket

Schreiner (7), Brown (9), Huertas (8), Demetrio (1) y Larsen (4) -equipo inicial-; Matulionis (14), Rigo, Salgado (9), Edu Martínez (3), Lammers (7).

parciales
22-25, 14-16 (36-41), 17-10 (53-51) y 21-11 (74-62)
árbitros
Sacristán, Pelaez e Iglesias. Sin eliminados.

Una derrota muy dolorosa porque el TAU Castelló no es más equipo que la franquicia de Miribilla. Como no lo son la práctica totalidad de los inquilinos de la LEB Oro. Entonces, ¿cómo es que ha perdido siete encuentros -ayer encadenó la tercera derrota consecutiva-? Una pregunta de las jorobadas de contestar hasta en 'Pasapalabra'. Si regresa hundido del Ciutat de Castelló -los hombres de negro eran un poema según iban entrando en el bus para rumiar en el trayecto nocturno su mal hacer-, no fue por su labor en la primera mitad. En los dos cuartos iniciales dio imagen de conjunto solvente al que, de ponerle un pero, sería no haber sido más contundente con algunas canastas asequibles y tiros librados no canjeados en la ventanilla de los puntos.

De los primeros veinte minutos se rescataron no pocas anotaciones positivas. Las ganas e intensidad con que irrumpieron en pista Huertas y Rigo, recuperado para la causa. La efectividad de Matulionis, el trabajo eficaz cuando tocaba defender, más coral que nunca. Rara era la posesión castellonense que no incluía alguna mano de los hombres de negro, presionantes en las líneas de pase y sobresalientes al desactivar pronto a Juanjo García con dos faltas en tres minutos. Ausente el dominicano hasta el descanso y con Washburn también entre rejas, a los locales les movía la voluntad de Zabas, la intermitencia de Bulzaro y la entrada en liza tardía de Djukanovic. Nada que no pareciera asumible.

0-6 en 37 segundos y ventajas hasta un 12-11 posteriormente contestado para llegar al final del primer cuarto con un triple de Salgado que ponía el 22-25 en el marcador. Cerraba ese tramo Mumbrú con un quinteto atípico. El de Santutxu junto a Rigo, Edu Martínez, Matulionis y Lammers. Siguió facturando el RETAbet hasta ir repitiendo su máxima renta en nueve puntos. Se redujeron a cinco en el descanso (36-41), pero las sensaciones, el pálpito seguía siendo favorable.

Se encienden las alarmas

Alguna maldición rondó el vestuario, porque una cosa es perder el pie y otra hundirse de la manera como hizo el Bilbao Basket cuando regresó al resbaladizo parqué castellonense. Una acción de cuatro puntos de Djukanovic encendió las alarmas. Hizo un amago de resistencia el visitante pero nada volvió a ser igual. El volumen 2 del partido cambió de trama, de protagonistas y hasta de banda sonora. El público local achuchó en proporción a la remontada y la empatía de sus jugadores. Fue como si la tierra engullera a los hombres de negro. Casi había que contar para cerciorarse de que existía igualdad numérica en el campo.

El castigo de verse sometido y a remolque plagó de dudas al RETAbet. Daba igual a quién le concediera galones Mumbrú. El liderato estaba vacante, el bloqueo era palpable y preocupante y el equipo empequeñeció hasta límites insospechados. Los tiros librados seguían fabricándose con corrección, pero ni rastro de confianza en los ejecutores. Dudas a toneladas. balones interiores aprovechando el cambio de grande-pequeño y Larsen seguía cavando su profunda fosa de inanición. Rebotes en ataque sin saldar en el siguiente esfuerzo en busca del aro aunque ante sí el hombre de negro de turno gozara no pocas veces de ventaja. Y de meter balones dentro, precisamente por esa falta de fe en el prójimo, se olvidó hasta el apuntador.

Así que el recurso del triple fue tomado como un 'all in', la típica apuesta que no suele favorecer al que hace el movimiento porque tiene el agua al cuello. Diez puntos en el tercer cuarto. Once en el último. Cinco y seis créditos de valoración en esos mismos tramos. Tocados y hundidos, los de Miribilla se miraban desconcertados, conscientes de que no había nadie a quien aferrarse. Algunos aprovechables apuntes numéricos individuales no libran esta vez a nadie de la quema. Y con ese rictus es fácil que el personal se confunda.

Mumbrú habla de bloqueo mental y no de cansancio. También de que su grupo necesita recomponerse, asociarse de nuevo con su parroquia en Miribilla. Si el problema era la obsesión por cazar al Betis, ya no existe. A ver si en adelante con los pies en el suelo, se avanza más seguro.