El RETAbet firma su pleno de colistas

Mumbrú charla con Iván Cruz en el banquillo tras una rotación durante el derbi del pasado martes en Mendizorroza./Igor Martín
Mumbrú charla con Iván Cruz en el banquillo tras una rotación durante el derbi del pasado martes en Mendizorroza. / Igor Martín

Lo cierra en la prórroga en Cáceres, en un partido inexplicable en el que Lammers creció hasta la estratosfera

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

¿Por dónde empezar? Se trata de una de esas situaciones embarazosas para el informador. Hay tanto que contar que ordenar ideas, sensaciones y realidades es como meterle mano al desván de un coleccionista. Puedes acabar oculto entretanto cachivache. Porque los hubo en la pista del Multiusos cacereño. Evidencias de los motivos que conducen a un equipo a sujetar el farolillo rojo que indica el gálibo en el final del convoy; un arbitraje que confirma que hay que escapar de aquí -léase LEB Oro- cuanto antes; y un RETAbet que tiene tal repertorio que es capaz de solventar un arranque de aplatanamiento para mecerse en los vaivenes de un partido sin dueño, cuya paternidad rechazó hasta el último segundo pese a que el ADN demostraba que era suyo a poco que lo deseara.

Tercera victoria ante los colistas. Pleno. Es con lo que hay que quedarse para no enmarañar mucho el dulce momento de resultados de los hombres de negro, que ahora disfrutan de un margen de dos victorias a falta de siete encuentros para defender su comodín de acceso a los play-off con el factor cancha favorable. Hay formas y formas de ganar. La vivida en tierras extremeñas fue peculiar.

74 Cáceres

Mazurczak (9), Sall (10), Rakocevic (13), Trist (9) y Chol (8) -equipo inicial-; Konate, Corrales, Huff (11), Dani Martínez, Parejo (14).

76 RETAbet

Schreiner (5), Brown (18), Matulionis (4), Demetrio (7) y Larsen (6) -equipo inicial-; Rigo, Cruz (5), Salgado (7), Edu Martínez, Huertas (2), Lammers (22).

Parciales:
22-13, 14-20 (36-33), 9-13 (45-46), 19-18 (64-64), prórroga 10-12 (74-76).
Árbitros:
García, Cañigueral, González. Eliminado, Matulionis.

Una salida en falso con los anfitriones verdiblancos descerrajando triples mientras Chol crucificaba en la pintura a Larsen, que había estrenado el marcador. Bajo el paraguas del todo vale -de seguir así es mejor revisar el reglamento para quitar tanta borraja que ya no se tiene en cuenta, como que es falta si se te cuelgan dos espingardos de tus hpmbros, o que también lo es con el primer manotazo que te va directo a una zona indefinida entre las muñecas y los codos, a veces incluso más dermis allá-, el Cáceres se dibujó una vía de servicio por la que avanzar con relativa placidez.

Un 11-0 activó el cántico del día. El «sí se puede», que casi nunca es premonitorio, dicho sea de paso. Momentos de despertador que no ha sonado y necesidad de gastar un tiempo muerto para que más de uno recordara que llevaba unos instantes trabajando. Tardó en enmendar la situación adversa el conjunto de Mumbrú. De hecho siguió al ralentí hasta que el trío Salgado-Huertas-Lammers reseteó el juego de los hombres de negro. Flashes con el recuerdo de lo pasado en Palma, aquellas bandejas no consumadas. Tampoco aquí. Diez balones sin canjear por exceso de intimidación, incluso reconociendo la licencia 007 de los locales en la pintura, Matulionis, Demetrio y Larsen, en ese orden, con un importante déficit anotador, aliviado por hacerse con rebotes a sus propios errores. Ya, pero...

Si llega a ser otro el rival, el escarnio podía haber desfigurado a ese RETAbet tan justito de fuerza y amor propio para no usar la misma moneda de cambio. Pero el Cáceres, con la segunda falta de Chol, se quedó sin su chico malo y la trama varió por completo. Pasó a ser Lammers el 'bad boy' de la matinal extremeña. Salgado recondujo los impulsos y Huertas enjugó su mal 'triplismo' con un trabajo válido, vital e intenso sobre Sapp como aviso de que el rock and roll sonaría por todos los amplificadores.

Un triple de Schreiner equilibró las cosas (27-27),pero hubo que agurdar al paso por vestuarios para ver a los de Miribilla por delante en el luminoso, lo que no sucedía desde el 0-2 de las doce y media. Dos tiros libres de Matulionis en una tacada de 0-10 que dejaba ver un aspecto mucho más gratificante y real de los hombres de negro. Entendieron que era el momento y siguieron devolviendo moneda tras moneda hasta colocarse con un 38-45 que hacía que todos los demonios del colista se removieran en la tumba que la clasificación le muestra como su lugar de reposo.

El efecto reclamo atrajo inesperadamente al RETAbet de nuevo a las rocas y se zambulló en un final de cuarto fétido, un correcalles pleno de desaciertos, malas decisiones y canastas casi imposibles de fallar que no subían al marcador. Aquel florido 0-10 derivó en un 9-13 que por sí mismo desvela el castigo visual presenciado. Parejo estrenó el acto final con un triple y a remar otra vez. Sólo que las paladas vizcaínas permitían un avance enorme. Nuevo tirón (51-58) desde hacía tiempo ya con Lammers como Mesías omnipresente, y un 3+1 de Parejo. Dos tapones seguidos del ingenieron de Georgia Tech al australiano Trist, y otra ración de tres de Rakocevic cuando buscaba más la falta que el acierto.

Quedaba la última posesión para deshacer el 64-64. Dos faltas no de tiro sobr Salgado y una penetración de Brown que valía el partido, pero un defensa le zarandeó en pleno vuelo con la cadera. No se pitó nada. En la prórroga, más expedientes X. Salida brutal de intensidad y acierto de los vizcaínos. 0-12 en dos minutos con dos triples de Brown para hacer olvidar su bandeja accidentada. Y ahí clavado se quedó el RETAbet, en un 64-76 que fue reduciendo su significado, en pleno fragor de una guerra arbitral sin fundamento. Faltas en ataque, faltas con el balón en las manos, pasos... Un sufrimiento innecesario, la verdad. Aunque al final, Demetrio pudo celebrar con una sonrisa su 25 cumpleaños.