La anotación más baja en la historia del Bilbao Basket

Gilbert impide a Huertas progresar hasta la canasta durante el partido de Son Moix. /sandra almazán
Gilbert impide a Huertas progresar hasta la canasta durante el partido de Son Moix. / sandra almazán

Los 45 puntos de Son Moix suponen la peor derrota en los 19 años de existencia del club bilbaíno

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Hay que aguantar la vela. Las personas que se visten por los pies asumen el chaparrón cuando llega. Forma parte de las reglas del juego y como tal debe ser digerido. Dura la semana para los hombres de negro porque la derrota sufrida en Palma el domingo incorporó un elemento perturbador. Tanto que es un guarismo que queda ya en los anales de la historia de la franquicia bilbaína.

En sus 19 años de existencia –recién cumplidos la pasada semana–, contabilizados todos sus encuentros oficiales de LEB2, LEB y ACB, más sus prolongadas presencias continentales en la Eurocup y Euroliga, sin olvidarnos de los play-out, play-off, eliminatorias y Copas de los tres formatos nacionales, nunca había registrado una anotación tan pírrica como los 45 puntos que solo fue capaz de hacer subir al luminoso de la cancha balear.

Es un dato que ha dolido más que la propia derrota. Empezando por un vestuario que no daba crédito a lo sucedido durante los cuarenta minutos más infames en ataque que se recuerdan y de los que queda constancia. Siguiendo por un entrenador que entre bambalinas explicaba lo buscado y encontrado y se hacía de cruces por la secuencia de posesiones no consumadas con todo a favor, incluida la soledad del ejecutor. No han faltado las voces en tono elevado apuntando a Álex Mumbrú como si su rostro ocupara el 10 en la diana. Al mister le puede tocar su porción de responsabilidad en el tramo inicial con un 20-6 que hizo cambiar de desarrollo a los hombres de negro. Pero se acercaron al final del primer cuarto y en lo que nos concierne resulta eximente la mano del entrenador.

¿Qué buscan los sistemas? En ataque, llevar la bola al jugador con mayor espacio o ventaja para penetrar, doblar o lanzar. Si resulta que hay casi una docena de acciones en el poste bajo favorables no canjeadas, y que que hay otros tantos triples bien lanzados porque los tiradores habían sido flotados o las ayudas habían llegado tarde, no queda claro el pecado del técnico en el doloroso encuentro del pasado domingo en Palma.

La impresión fue inexplicable. Sin anestesia. Fallos de cancha escolar para un equipo que se quedó en 16 de 38 en tiros de dos, un atroz 3 de 20 en triples y la anécdota de 4 de 8 desde la línea de castigo. 45 puntos que a duras penas soportan el ritmo de uno por minuto.

Tres precedentes

Sólo hay tres precedentes en estas casi dos décadas de actividad en las que el Bilbao Basket se quedó en el arco de la cuarentena. 46 fue su cosecha en noviembre de 2010 en el BECante el CEZNymburk en una eliminatoria de la Eurocup), aunque libró el compromiso por su resultado más favorable en pista checa. En aquel 46-52 hubo medias de 17 de 35, 2 de 16 y 6 de 9.

48 puntos fue su tope en Liga Endesa en octubre de 2005 ante un Real Madrid que le endosó 89. Los vizcaínos se quedaron en 12 de 26, 1 de 12 y 21 de 25. De no ser por los tiros libres la cosa habría sido escandalosa. Y el último apunte fue el 85-49 endosado por el Valencia en enero de 2016, cuando en la Fonteta la franquicia de Miribilla sumó 10 de 25 de dos, 5 de 26 en triples y 14 de 17 en tiros desde la línea de castigo.

Hablamos de más de 600 partidos y cuatro lunares, léase anotaciones por debajo de los 50 puntos. Accidentes. Pero con este equipo y en esta categoría, el de Palma sobraba.