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El bonito detalle de Kyser con Martín, el niño bilbaíno que le pidió la camiseta

El bonito detalle de Kyser con Martín, el niño bilbaíno que le pidió la camiseta

El pívot del Surne se la prometió tras el partido ante el Unicaja, el chaval se fue sin ella y quedaron dos días después: le regaló la prenda y también las zapatillas de su último baile en Miribilla

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Viernes, 26 de mayo 2023, 13:26

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Martín preparó el partido con la pasión de un niño de 13 años, indisimulada y genuina. Llevaba días nervioso y tenía un plan, una hoja de ruta hecha pancarta. «Michale, can I have your T-Shirt?» –¿Michale, puedes darme tu camiseta?–. El chaval acompañó la petición con una foto de Kyser, pívot del Bilbao Basket, el número 23 del texano y un balón de baloncesto. Se sentó a pie de pista de Miribilla y esperó su oportunidad. Paciencia, poca. Solo tenía entre ceja y ceja conseguir la prenda de su jugador favorito en el último partido de la temporada de los hombres de negro. Las cámaras de Movistar le 'cazaron' más de una vez durante el choque ante el Unicaja, con su deseo 'colgado' de uno de los fondos del pabellón. Al término del choque, el americano se acercó a él, charlaron, se hicieron fotos y le prometió la elástica. Tardó dos días en conseguirla, fuera del 'infierno' y al lado de la casa de 'Ky'.

El Unicaja aplastó al Bilbao Basket. Pese a la abultada derrota –32 abajo–, los jugadores del Surne dieron la vuelta al pabellón para saludar al público y despedirse. Allí estaba Martín, junto a su padre, atento a Kyser. Por fin le tuvo para él unos segundos. Vio su pancarta. El pívot le dijo que sí, que podía pasarse al día siguiente por el gimnasio de Miribilla porque le dejaría la camiseta allí. Le preguntó su nombre. Se lo dio. Lo repitió. Así quedaron.

Unas horas después, el chaval, que juega al baloncesto en el Unamuno, fue con su madre al lugar de la entrega. No había nadie. Todo cerrado. La desilusión era del tamaño del Gran Cañón, toda la que puede caber en un corazón de 13 años herido por el vacío de un recuerdo. Tenían la información de que el americano estaba volando a Estados Unidos. No se rindieron. Dispararon la última bala de la recámara.

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La madre de Martín entró en una popular red social y vio que Kyser colgaba fotos del partido de Miribilla. Le escribió y le recordó la promesa de la camiseta con la esperanza de que pudiera cumplirla. Lo hizo. El pívot del Surne le contestó y le pidió que le escribiera por privado. Resulta que aún estaba en Bilbao. Citó a los dos el día siguiente en Miribilla, donde se presentó con su primo. El todavía hombre de negro les llevó hasta su casa, donde cumplió el sueño de su joven fan. No solo le dio la prenda, sino también le regaló las zapatillas con las que jugó ante el Unicaja. Un detalle que dejó con los ojos abiertos a la familia del chico, encantada con la cercanía y la calidez del texano.

«Me ha hecho sentirme importante»

Martín está en una nube. «La primera vez que fui a ver al Bilbao Basket ya sabía que ese iba a ser mi favorito, por su juego, porque no es un pívot normal, por sus 'tatus'... Ese día le pedí la 'cami' y no me respondió. Al segundo se fue por el garaje y tampoco pude. Así que pensé que no me iba a volver a pasar y cogí la cartulina para hacer esa pancarta. ¡Cuando me vio durante el partido se acercó y me dijo que me la daría!», describe entusiasmado.

«Al terminar el partido –prosigue–, estuvimos hablando pero no entendíamos bien su inglés. Pensé que habíamos quedado al día siguiente en el pabellón, pero fuimos y no había nada ni estaba él... Me sentí muy decepcionado porque me había dicho que me daría la camiseta, aunque luego me dijeron que por equivocación se la habían entregado a otro crío... No sé qué pasó, pero ahora estoy feliz porque luego pudimos quedar y le acompañamos a su casa a buscarla y encima me regaló sus zapatillas. Son del 50, no sé si podré usarlas algún día. Michale también me ha hecho sentirme una persona importante dentro de la comunidad del Bilbao Basket. Solo he ido a unos cuantos partidos, pero me he enamorado del club, y de que los jugadores sean tan cercanos y majos como él». 'Ky' también le firmó el balón: «Sigue siendo grande hasta alcanzar las estrellas». La del pívot americano aún brilla en sus ojos.

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