El Bilbao Basket, a recolocar las cosas en su sitio en Coruña

Sinica sufrió su fractura en un accidente doméstico. /Fernando Gómez
Sinica sufrió su fractura en un accidente doméstico. / Fernando Gómez

Tras la primera derrota, las lesiones y los recambios han alterado la paz en el equipo de Mumbrú

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

La competición pone a prueba al Bilbao Basket. Una derrota, la primera incidencia de las lesiones en la plantilla y la rápida reacción desde la dirección deportiva para solventar las bajas, muchos matices que afectan a la paz, a la tranquilidad con la que los hombres de negro habían arrancado el curso con un 3-0 favorable en su casillero. Nada ha cambiado, ni con el traspié inesperado ante el Huesca. No se contaba con él ya no porque la igualdad de esta LEB Oro derive habitualmente en el reparto de cornadas, sino porque por juego y opciones el RETAbet pudo ganar incluso con holgura ese encuentro. De 34 triples lanzados, 29 fueron con todas las garantías para el tirador, lo que demuestra que el acierto fue el gran desafío que no pudo superar el equipo.

Pero las novedades inciden en el día a día y, como ya reconoció Mumbrú ayer, le han obligado a alterar el ritmo previsto de trabajo. Sucedió cuando Huertas llegó para intentar ponerse al día en un puñado de entrenamientos como sustituto de Matulionis mientras el elenco había avanzado trabajo pensando en que la baja no tendría una réplica tan inmediata. Ahora, tres cuartos de lo mismo, pero en formato concentrado, con el accidente doméstico de Sinica que le retira del roster durante no menos de cinco o seis semanas y que propicia un movimiento, no obstante, deseado en el centro de mando del club.

La llegada de Demetrio y su importante matiz de ser «para toda la temporada» confirma que Mumbrú y Rafa Pueyo detectaban cierta cojera en el puesto de cuatro pensando en futuro. La baja de Sinica ha convertido en necesidad lo que llevaba de momento sólo camino de deseo y la plantilla crece con un efectivo interior más que, por perfil y gustos técnicos, estaría llamado llegado el caso a relativizar la presencia en pista de Iván Cruz. Pero el jugador madrileño ya anda sobre aviso y tiene dos meses para hacerse fuerte, confirmar el paso adelante que esta misma semana expresaba que podía dar y quitar de la cabeza de sus jefes un supuesto que no le resultaría muy favorable.

Llama la atención de puertas afuera la 'facilidad' con que la franquicia de Miribilla muestra capacidad de recursos dada su situación económica y su lucha entre bambalinas en favor su viabilidad. Una buena noticia si luego no tiene consecuencias posteriores. Y desde el punto de vista deportivo confirma que en la planta noble de la entidad no se quiere desperdiciar ni una bala. La meta es pelear por la primera plaza, la del premio gordo del retorno directo a la ACB. Y para ello se le dota al técnico de cuanto pida y el club pueda permitirse.

Así, los hombres de negro llegan hoy a la cancha de Riazor con cierta inestabilidad, pero convencidos de contar con argumentos y ejecutores para sacar adelante un partido de tanta trascendencia para el anfitrión, un Leyma Coruña entrenado por un clásico del basket español, Gustavo Aranzana, que tiene el roster cogido con alfileres por los problemas físicos, aunque sólo da por segura la ausencia de su base titular, Zach Monaghan, lo que incrementa el peso de la responsabilidad que cae sobre el joven Pablo Ferreiro y el escolta reconvertido para ayudar a mover al equipo, Braxton Ogbueze. La meta bilbaína es obvia, volver a poner las cosas en su sitio y dejar el recuerdo de la derrota ante Huesca en el apartado de accidentes.

Mumbrú confirma que Demetrio «se quedará toda la temporada»

Álex Mumbrú confirmó ayer que Demetrio no es un fichaje temporal. «Se quedará toda la temporada», avanzó el técnico, que se felicita por haber dado rápido con «un cuatro que conoce la Liga. Necesitábamos alguien que pudiera venir ya y echar una mano desde el minuto uno. Estamos contentos. Podría jugar y nos puede echar un cable en Coruña», ante un Leyma cuyos problema de plantilla no afectan a la preparación del partido que han hecho los hombres de negro. «Aún con bajas o sin ellas, en su casa juegan bien. Veremos si somos capaces de recuperar el juego».

Digerida la primera derrota en la LEB, la moraleja es que «ya sabíamos que esto no será un camino fácil. En el momento en que te despistas te puede ganar cualquiera. Cuando pierdes hay que trabajar más. La fase de acoplamiento no es tan rápida con tantos nuevos jugadores, y puede ser que en algún partido las cosas no salgan fluidas. Sabíamos que esto podía pasar. Y pasos adelante hay que darlos todos».

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