El Bilbao Basket jugará en la LEB Oro y buscará ascender en un año

Los cinco consejeros que lidiaron con la reunión informativa ayer en el Bilbao Arena, desde la izquierda Carlos del Campo, Óscar zabala, Koldo Mauraza, Isabel Iturbe e Iñigo Cisneros./Manu Cecilio
Los cinco consejeros que lidiaron con la reunión informativa ayer en el Bilbao Arena, desde la izquierda Carlos del Campo, Óscar zabala, Koldo Mauraza, Isabel Iturbe e Iñigo Cisneros. / Manu Cecilio

Tantea un convenio con los acreedores para acabar con la deuda, instalada en los 6 millones de euros

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

«No pensaba una respuesta tan multitudinaria», dejó escapar Koldo Mauraza, presidente del Bilbao Basket. Desde una esquina de la abarrotada sala de prensa de Miribilla una voz femenina le espetó también por lo bajo, «pues vaya confianza tiene». Acababa de empezar una cita informativa en la que el consejo de administración del club dejó tranquilos a los que se temían lo peor y temerosos a los socios y accionistas que no son fáciles de convencer por muchos números y repeticiones que incluyan los turnos de palabra. La gran noticia es que no habrá entierro. Así lo prevén y anuncian los gestores, que confirman que la franquicia seguirá viva. En lo deportivo jugará la próxima temporada en la LEB Oro y en lo económico, la entidad continuará hasta sus últimas consecuencias con el preconcurso de acreedores con el que espera cerrar un convenio definitivo «que acabe totalmente con la deuda de una vez por todas». A saber, con Hacienda (habría que empezar a pagar 50.000 euros mensuales desde el 28 de julio), la Caja Rural de Navarra y el personal como máximos acreedores. En todos los casos tienen los consejeros indicios para confiar en un acuerdo.

Serán otros tiempos lógicamente más contenidos, un futuro que no acabó de entender o reconocer una parte del aforo, al que cuesta asimilar que se pueda acabar «tan fácil» con una deuda que se ha instalado en torno a los seis millones de euros. Koldo Mauraza desgranó inicialmente la situación financiera, desde que su grupo se hizo cargo de un lastre de 6'3 millones de deuda, seis de ellos a corto plazo, y lo reordenó para dejarlo en el cierre del balance 2016-17 en un total de 5,7, con 1,4 exigible a corto. Y lo entroncó con la decisión de salir en una LEB que supone «un descenso en los ingresos que afecta a la viabilidad, desde la falta de retorno de televisión, patrocinios y menores taquillas», pero que no está reñido con establecer un proyecto «potente que permita en un año -más adelante lo suavizó por lo antes posible- regresar a la ACB».

Y desde la mesa de los gestores se lanzó el guante a los aficionados, socios y abonados. «Este es un mensaje de confianza, de dar un paso atrás para volver a la ACB como club sólido, sin rémoras del pasado. La clave es mantener el club vivo. Porque lo más sencillo hubiera sido cerrar y refundir empezando en Primera Regional o como algunos que van comprando plazas por ahí. Con 5.000 abonados y un precio medio de 200 euros tendríamos cubierto el presupuesto del próximo año en LEB». Y avanzó Carlos del Campo que los contactos con los patrocinadores han sido positivos de cara a su continuidad, aunque con aportaciones en formato LEB. «Hasta RETAbet tiene idea de renegociar y ampliar el acuerdo», dijo.

«Con la mitad, muertos»

Buena parte del mensaje oficial tuvo como destinataria a la marea negra. «Está en nuestras manos sacar esto adelante con números razonables. Y vemos con vuestra respuesta a cuánta gente le afecta este proyecto. Nuestro gran activo es la masa social. Por eso seguimos aquí. Con la mitad estábamos muertos».

Respecto a la delicadísima, crítica, situación financiera, la gran diferencia entre este preconcurso y el que llevó a cabo el consejo temporadas atrás es que «ahora tenemos algo que ofrecer». Vaya por delante que del deseo a la realidad hay un gran trecho y el propio Del Campo reconoció las etapas posibles, que en un plazo de cuatro meses pasarían por cerrar un acuerdo con los acrredores mayoritarios; de no suceder se activaría el concurso de acreedores como tal; y si la autoridad judicial no viera visos de porvenir dictaría la liquidación.

«Ahora tenemos 1,6 millones procedentes del fondo de la ACB. La otra vez no había nada, era un desastre». Esa cantidad retornable ocupó buena parte del turno de preguntas, sobre de cómo regresaría a las arcas del club. «Queremos que nos lo den como lo aportamos, de una vez. Había precedentes de en uno y dos plazos. Si al final fuera en cuatro tampoco sería un problema». A lo que apuntaron su mensaje los consejeros fue al mejor escenario posible en caso de que su hoja de ruta triunfe. «Tenemos unos ingresos de 3,5 millones en ACB sin ayudas institucionales (salvo los 200.000 euros anuales del Ayuntamiento) y sin un gran sponsor. Con eso podemos tener un equipo en ACB sin problemas si deja de existir la deuda».

 

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