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Bilbao Basket, un camino ya recorrido

El entrenador Txus Vidorreta es 'manteado' por sus jugadores tras conseguir el ascenso a la ACB en 2004./E. C.
El entrenador Txus Vidorreta es 'manteado' por sus jugadores tras conseguir el ascenso a la ACB en 2004. / E. C.
XABI MADINA

Comienza una nueva temporada para el Bilbao Basket, un curso en el que las numerosas novedades de la plantilla convivirán con una extraña sensación de déjà vu que, a buen seguro, los aficionados más veteranos sentirán con la vuelta a la liga LEB.

Han pasado más de 14 años desde que se logró el ascenso a la máxima categoría y, tras un rápido asentamiento en la élite, pocos hubiesen imaginado que habría que volver a recorrer ese camino ascendente que comenzó en La Casilla y terminó en el reluciente Bilbao Arena de Miribilla. Porque ese es el objetivo, volver a la ACB. No puede haber otro horizonte más allá de lograr el ascenso, pero eso no significa que la tarea sea fácil, ni que el Bilbao Basket parta con alguna ventaja sobre sus rivales.

Ha logrado juntar el club bilbaíno una plantilla que, sobre el papel, reúne todas las condiciones necesarias para rendir a un alto nivel. Una combinación aparentemente bien equilibrada de veteranía y juventud, con hombres que conocen de sobra la categoría y otros que la catarán por primera vez, conjugando una interesante nómina de tiradores exteriores con poderío físico dentro de la zona. Pero hasta que el melón no se abra, no sabremos si la buena pinta que tiene se corresponde con un punto de maduración óptimo. Porque, si siempre es un complicado ejercicio de videncia intentar pronosticar algo al comienzo de temporada, este año y en esta 'nueva' categoría, las incógnitas y variables se multiplican.

Y una de esas incógnitas por descifrar, fundamental además, es la del inquilino del banquillo bilbaíno. La experiencia y conocimiento del juego de Álex Mumbrú no pueden estar en duda, pero no deja de ser obvio que siempre hay una dosis de incertidumbre cuando alguien asume por primera vez una nueva responsabilidad. Antecedentes de otros que hicieron esa rápida transición de la cancha al banquillo los hay para todos los gustos, así que sólo queda esperar que Mumbrú sea uno más en la lista de jugadores que lograron adaptarse a la primera a su nuevo rol de entrenador.

Precisamente la adaptación a este nuevo hábitat será una de las claves para este Bilbao Basket. Y no sólo para jugadores y entrenador, sino también para la afición y el entorno. La ausencia de glamour en las plantillas contrarias no debe ser interpretada como un signo de favoritismo, sobre todo teniendo en cuenta que se visitarán plazas históricas del baloncesto nacional donde no será fácil lograr victorias. Y en Miribilla, por otro lado, habrá que conseguir que ese menor atractivo de la competición no enfríe unos ánimos que serán fundamentales a la hora de intentar lograr el ascenso.

Falta mucho para eso, pero el sistema de competición que otorga el premio gordo al primer clasificado de la liga regular obliga a ponerse las pilas desde el comienzo. La buena pretemporada del conjunto bilbaíno, con el punto álgido de la contundente victoria ante el GBC de ACB en la final de la Euskal Kopa, obliga a pensar que el equipo llega en buen momento al comienzo del curso, con lo que ya sólo queda esperar al salto inicial del partido del próximo sábado en Oviedo para, esperemos, confirmar esas expectativas.

Especial Bilbao Basket

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