El Bilbao Basket afronta un duro reto ante el Valladolid, colíder

Acción de plena potencia de Kevin Larsen en el poste bajo, su espacio natural. /MOCHO FUENTES
Acción de plena potencia de Kevin Larsen en el poste bajo, su espacio natural. / MOCHO FUENTES

Se prepara para afrontar este domingo a las 12 un partido físicio y de mucho contacto

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Vienen curvas. Cerradas. Va a necesitar el RETAbet tracción total para no salirse del carril mañana cuando se mida al Carramimbre Valladolid en Miribilla. Dos colíderes cuyas ciudades vivieron tiempos mejores en la cúspide de la pirámide del baloncesto estatal, sendas franquicias que han tenido que retroceder, y la pucelana desaparecer, para volver a ponerse en marcha camino del lugar que por tradición y éxitos les corresponde. Dos competidores que se preparan para una lucha a campo abierto en el Bilbao Arena.

Así lo han interiorizado los hombres de negro, escarmentados de cómo se las gastan las 'ardillas' vallisoletanas. Lo sufrieron en su carnes en un durísimo choque de pretemporada y han confirmado sus temores revisando los vídeos de las cinco jornadas ligueras. Los pucelanos perdieron en Coruña (95-90) y desde aquella jornada inaugural mantienen abierta una racha de triunfos tras medirse al Araberri (91-79), Betis (74-67), Palma (84-87) y Prat (95-73). El hilo conductor en todos ellos fue proponer un combate físico al límite, cuya muga la marcan los arbitrajes cambiantes. Pero hay que estar preparados para «dar cera y pulir cera», como enseñaba el cinematográfico señor Miyagi.

Que nadie interprete más allá de lo que significa la propuesta de Paco García. Juego duro, sin concesiones, marcando el territorio en cada defensa. Un planteamiento al que se afiliaría cualquier entrenador si cuenta con el material humano necesario para hacerlo. Afortunadamente, el RETAbet no se arruga ante el castigo. Lo que puede padecer por tamaña en el juego exterior de bases y escoltas lo equilibra sin rubor en el juego medio y la proyección a la pintura. Más con la incorporación de Leo Demetrio. Con el 71 como dorsal y el uniforme ya personalizado -para lo que no hubo tiempo la pasada semana en la visita a Riazor-, ha completado una semana de trabajo y entiende el juego en ataque lo sudficiente para ofrecer bloqueos, postularse con tres o cuatro sistemas y no molestar en el resto de combinaciones, dato nada baladí.

No sólo hablan maravillas del potencial del brasileño en su nueva casa. Los rivales de LEB Oro le recuerdan como cuatro determinante en la pasada liga. «Se lesiona Matulionis y ficha a Rafa Huertas, un jugador con mucha experiencia en esta categoría. Se lesiona su ala-pívot Sinica y contrata a Leonardo Demetrio, el mejor cuatro de la temporada pasada en el ascendido Breogán. Las lesiones no les han restado potencial, les han reforzado», comentaba en la previa el técnico vallisoletano, Paco García, quien prevé «un encuentro en los más alto de la clasificación y eso es motivo de orgullo. Está en juego la primera plaza».

Lleva razón el coach rival, no hay por qué negarlo. En Coruña, Rafa Huertas ya se autoincluyó entre los destacados y seguirá dando motivos a Mumbrú para plantearle el problema de decidir su posible continuidad, ya que su acuerdo inicial era por un mes y Matulionis podría estar apto para la siguiente jornada. O el club puede hacer el esfuerzo de ampliar su relación laboral toda vez que la ausencia de Sinica de momento se mantiene como indefinida.

Pero esa pieza corresponde a otro capítulo. El que debe escribir mañana el RETAbet tiene que ver con la constancia, la alegría en el juego, el rigor en las normas, la disciplina y solidaridad de su gente y el respeto al daño que le puede procurar el contrario si se desprotege. Vamos a ver, además, el elcance del compromiso de Miribilla en el primer duelo local en formato dominical, el elegido para poblar las gradas de un público familiar, lo que no está reñido con ayudar con la presión. Aunque la marea negra sea de ACB, el camino de retorno es demasiado largo como para no entender que incluirá sufrimiento. Sí o sí.

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