Eurocup 2017-18

Ahogados en la orilla

RETAbet Bilbao Basket - Limoges, en la Eurocup 2017-18./Pedro Urresti
RETAbet Bilbao Basket - Limoges, en la Eurocup 2017-18. / Pedro Urresti

El RETAbet sufre todo el encuentro a remolque frente al Limoges y encaja su primera derrota de la fase de grupos en un duelo sin defensas

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

El RETAbet se ahogó ayer en la orilla. Nadó el Bilbao Basket todo el encuentro contra corriente -solo estuvo por delante en el marcador unos dos minutos- y no le sirvió la heróica. En un final apretado de un duelo sin defensas, ante un Limoges con mayor físico, los hombres de negro encajaron su primera derrota en la fase de grupos de la Eurocup, en el estreno de esta competición en el Bilbao Arena. Se vio una mejoría, una escuadra en la que todos aportaron, Todorovic por encima del resto, más asistencias que ante el Tecnyconta, pero se quedó a un palmo del triunfo.

91 RETAbet BB

Tabu (8), Redivo (11), Tomàs (8), Hervelle (5) y Gladness (6)-equipo inicial-; Fischer (4), Mumbrú (14), Vucetic (2), Todorovic (19), Hammink, (10), Kempton (4).

98 Limoges

Gibson (11), Bouteille (10), Howard (11), Carter (12) y Jaiteh (17) -equipo, inicial-; Hayes (14), Zerbo, Conklin (14), Morency (2), English (7).

Parciales:
25-29, 24-25 (48-53), 24-25 (72-78), 19-20 (91-98).
Árbitros:
Vylicky, Laurinavicius y Geller. Eliminaron, por faltas personales, a Mumbrú.
Incidencias:
4.097 espectadores en el Bilbao Arena.

El Limoges, en teoría más débil, arrancó el encuentro en plan apisonadora. Arrolló a los hombres de negro en un comienzo desastroso de la tropa de Carles Duran. Desatados. Salvo el 2-2 que reflejó el marcador, las distancias a favor de los galos no hicieron más que crecer: diferencias de once e incluso trece puntos. Gibson torturó a los vizcaínos, con nueve puntos en tan solo cuatro minutos, y el técnico catalán no tuvo más remedio que pedir un tiempo muerto, e incluso se vio obligado a sustituir a Tabu, con dos faltas personales en su debe. Pero, a falta de tres minutos, Mumbrú llamó a filas a sus compañeros, les reunió en la pista, y el mensaje caló. Tres triples consecutivos -el capitán, Redivo y Todorovic- encendieron la llama local. Reacción. Era necesaria, porque el Limoges jugaba sin cadena. Al final, se acercó a cuatro puntos el RETAbet (25-29). Del miedo a la esperanza en un parcial coral, con seis jugadores anotando.

Por cierto, las defensas -era una de las supuestas fortalezas del cuadro de Kyle Milling- estaban de vacaciones. Tanto la vizcaína como la francesa. Y en el segundo cuarto nada varió. Los dos conjuntos hacían la goma; me voy un poco, ahora te recorto... Pero siempre, eso sí, con el Limoges por delante, que demostró su poderío físico bajo los aros: Conklin (8 puntos en estos diez minutos) se comió a Kempton, y resultó el pilar galo para mantener la renta en el marcador. Con Redivo y Gladness inéditos en este segundo acto y un Tabu más entonado, el Bilbao Basket trataba de hacer daño al Limoges, pero se quedaba con las ganas. De hecho, el club galo aumentó un punto su renta antes del descanso.

Por fin por delante

En la marea negra se respiraba la sensación de que, a poco que apretase en defensa, el RETAbet podía llevarse el segundo triunfo en la fase de grupos de la Eurocup. Y así sucedió. Inicio de tercer parcial para enmarcar. Triple de Mumbrú, otro de Todorovic -cómo está el balcánico-, y espectacular mate a una mano del alero delante de la cara de un oponente galo, en una acción que incluso sacó un tiro adicional. El Bilbao Basket miraba, por fin, de reojo a su oponente, 90 segundos después de que arrancase el tercer acto. Un precioso parcial de 9-0 les hacía liderar el encuentro. No obstante, el Limoges pronto se activó, también ayudado por algunas controvertidas decisiones arbitrales: los colegiados fueron muy pitados por la afición vizcaína, que se quejaba del doble rasero con el que medían a los equipos. Además, pitó un par de técnicas, a Mumbrú y a Tomàs, que pusieron el duelo en franquicia para su oponente, con un Conklin que volvía a tirar del carro. No era una desventaja excesiva, pero el Bilbao Basket debía remar para remontar los seis puntos con los que inició el cuarto decisivo.

Las claves

Todorovic.
Cuando el Bilbao Basket apretó atrás, maniató al Limoges, pero no tuvo continuidad
La crítica.
La afición se quejó del doble rasero de los árbitros e incluso les mostraron pañuelos

Aunque no se estrenaron los minutos decisivos de la forma deseada. Para nada. El RETAbet perdió la concentración defensiva, y provocó que la renta visitante aumentase. Había que reaccionar, no quedaba otra, y mucha gente en Miribilla ya se aferraba a lo sucedido el pasado domingo frente al Tecnyconta: una remontada heróica. De hecho, se acercó el grupo de Duran a cuatro puntos (80-84). Fe. Se escapó el Limoges. Nada. El Bilbao Basket, sin Mumbrú por cinco faltas personales, se reenganchó (85-89). Tronaba la caldera. Se podía. Sin embargo, los colegiados señalaron una antideportiva a Tomàs. Todorovic, el líder, pidió ánimo a la grada. Y los árbitros señalaron antideportiva a Howard. Cuatro abajo y posesión. Había tiempo, más de dos minutos. Una clara falta no pitada a Hammink, el clásico palo, rompía las esperanzas. Pañuelos en la grada. Pitos a los ataques del Limoges. Fallo. Cuatro abajo, sesenta segundos. Dos, 51 (91-93). «¡A por ellos!», se volcó la grada. No sirvió de nada, sin embargo. Lágrimas para los hombres de negro.

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