Alerta máxima en Miribilla

Alerta máxima en Miribilla
BORJA AGUDO

El RETAbet ya está a una victoria del descenso tras caer en un derbi en el que la inestabilidad le convierte en víctima del GBC

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Definitivamente, hacer planes este curso con el Bilbao Basket en liza es jugar con fuego. Ha ido dilapidando situaciones favorables para su recuperación anímica y clasificatoria y ya está donde no quería. La cantinela que anunciaba la llegada del lobo, como en el cuento, tantas veces despreciada se ha convertido en realidad. Alerta máxima en Miribilla, con una sola victoria que sujeta al RETAbet para no recibir la dentellada del descenso. Ni los cambios, de momento lógicamente testimoniales, ni las variaciones tácticas con Mumbrú tuneado para regresar a su posición natural como alero, pueden ofertar rédito cuando los males, carencias y lagunas con que nació este grupo siguen sin solución. Quizá no exista. En ese caso, podemos ir santiguándonos ante lo que nos espera. Cuesta ver brotes verdes, atisbos de vida, ser moderadamente optimista cuando los indicios, señales y tendencias apuntan hacia donde lo hacen. Triple bajonazo invertido con doble tirabuzón, la decepción personificada en un equipo que no actúa como tal.

71 Bilbao Basket

(14+15+26+16): Tabu (11), Redivo (18), Mumbrú (15), Hervelle (4) y Gladness (5) -cinco inicial-; Salgado (3), Todorovic (9), Bentil (2), Thomas (4), Pere Tomàs y Rebic.

74 GBC

(22+18+15+19): Chery (15), Swing (11), Salvó, Clark (15) y Agbelese (3) -cinco inicial-; Dani Pérez, Van Lacke (4), Fakuade (6), Norel (18), Oroz (2) y Pardina.

Parciales:
14-22, 29-40 (descanso); 55-55 y 71-74 (final).
Árbitros:
Miguel Ángel Pérez Pérez, Francisco Araña y Carlos Sánchez Monsterrat. Eliminado por faltas Thomas (m.33).
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigésimo primera jornada de la Liga Endesa disputado en el Bilbao Arena ante 9.386 espectadores, según la estadística oficial del partido. Un centenar de ellos seguidores visitantes. Presenciaron el partido el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y el diputado General de Bizkaia, Unai Rementeria.

Y en un arrebato de locura, de no entender nada, todo pudo cambiar. Es lo que algunos médicos explican como la mejoría de la muerte. El bicho está dentro y devora a la presa, pero antes de consumir su macabra misión da un respiro, como una tregua para la despedida del mundanal ruido, antes de certificarse lo inevitable. Cruel y real a partes iguales. Se había complicado tanto la vida el conjunto de Mrsic durante más de medio partido que corregirle apuntaba a quimera. Una primera parte tediosa, sin juego, sumiso el RETAbet en el rebote tras una salida en falso en toda regla. 0-10 en tres minutos y medio y la sensación de conocer la trama. Con Tabu en el timón la sensación de atravesar la madre de todas las encalmadas es constante y a poco que el oponente de castigue, ya tienes el problema en el puente de mando.

¿Solución? Jugar a lo que se te puede dar bien o mal, en la caseta del tiro. Eso en ataque, porque atrás la autoridad del GBC abarcaba a todos sus interiores. Maestros sastres haciendo trajes Norel, Clark, Agbelese y Fakuade ante un Bilbao Basket al que las prisas le iban convirtiendo en más y más impreciso,inestable. Y ya se sabe que cuando nada sale... Redivo estampaba en el lateral del tablero un triple librado, Mumbrú cogió un cabo y se puso en vano en modo remolcador y del resto mejor no hablar. Tampoco había materia. El único ataque hilvanado fue el que cerró el cuarto con una combinación en la que intervinieron Rebic, Bentil y un Dejan Todorovic que llegó, saludó y se perdió entre el coro.

El serbio, con Mumbrú de nuevo en ‘su puesto’ tiene todas las papeletas para vivir un caos mental de envergadura. Y se encargado de demostrarlo, por supuesto muy a su pesar. En la primera posesión del segundo cuarto consumió los 24 segundos sin amago de buscar una línea de pase y en su siguiente lance remitió de tres sin tocar aro. El mosqueo del público entroncaba con el de Mrsic, que con un evidente gesto de ‘hasta aquí puedo llegar’ apagó el debut de Rebic para dar entrada a Salgado. Primero compartiendo espacio con Tabu y después el de Santutxu con vía libre para tratar de organizar el cotarro.

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Precipitarse de nuevo

Querer y no poder. El Bilbao Basket se movía espasmódico. Taponaba Gladness y corría en la contra Redivo, que iba entonándose, pero luego se te caía el alma a los pies viendo a Chery rebotear en ataque en solitario sacando un dos más uno. En cuanto los de casa asomaban la cabeza, ‘zasca’. Se acercaban a seis puntos antes de precipitarse de nuevo. Las series eran más o menos similares. O entraba en juego el omnipresente Norel o Chery y Clark le tomaban el testigo. Los locales, apesadumbrados comparsas, secundarios en la historia.

Fue explícito Mrsic al criticar que su equipo se despertó una hora más tarde de la de comienzo del partido. Pero espabiló, lo que es algo. El binomio Redivo-Mumbrú fue un tándem explosivo. De perdidos al río, pero con el orgullo herido como para intentar reescribir el argumento. Al GBC, de repente, se le vieron las costuras. Quizá creyó que podría resintonizar el derbi como lo había venido haciendo, pero patinó. Ya saben cómo se las gastan los hombres de negro, algunos, cuando gritan ‘¡Banzai!’ como si no hubiera un mañana. Todolo que antes no entraba ahora era facturado. Seis triples entre el argentino y el barcelonés, con Hervelle picando piedra silenciosamente y Gladness por fin intimidando y mostrando un póquer de tapones. Cuatro en pista, porque Tabu estaba pero como mero figurante. Se necesita mucho más del receptor de la ficha más cara del roster. Muchísimo más que un triple al final que hasta podría servir algún día para ganar un partido. Ni por esas estaría justificada la gloria con la mochila vacía hasta entonces.

Entre esa reacción desde las entrañas de Redivo y Mumbrú, Miribilla se lo creyó. Apareció después en pista Salgado y el equipo al menos sabía lo que quería hacer. La cuarta falta de Gladness y poco después la de Thomas eran espadas de Damocles, que forzaron la opción del barcelonés al cuatro, pero no había tiempo para lamentos. Igualado el choque a 55 puntos en la última posesión del tercer cuarto, el RETAbet se adelantó por primera vez en la matinal. En un tiro desde lontananza sobre la bocina de posesión Mumbrú firmó el 65-61 que invitaba a vislumbrar un final feliz. Pero el GBC volvió de donde se había ido, forzó dos pérdidas seguidas y activó a Swing (tres triples), inédito hasta entonces, mientras los locales se enfangaban sintiendo ya el nudo de la cuerda en su garganta.

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