Redivo ilumina al Bilbao Basket

El escolta argentino se estrena con descaro y 26 puntos ante una versión anémica del Zaragoza

J.M. CORTIZAS

Ojalá fueran así todos los estrenos. Y también que fueran preludio de lo que está por llegar, que es todo. Necesitaba el RETAbet desviar la atención de sus carencias y darse un chute de positividad. No es que sólo existan lagunas en el plantel de Carles Duran, pero es la pretemporada la parte del almanaque en la que las virtudes se conocen y son los defectos los que hay que atacar. Ayer en Logroño lograron los hombres de negro enfatizar su presencia en la aparición estelar de Lucio Redivo. Con el escolta argentino se iluminó el cielo de Miribilla. Que haya que tomárselo como lo que es, una actuación puntual ante un rival con muchas vías de agua atrás, no quita para que se deba celebrar en su justa medida.

98-63 Retabet-Tecnyconta

Su irrupción aparcó temporalmente el debate sobre el juego interior, o para ser más exactos la ausencia de un cinco puro, duro, atroz para el juego que se estila en la Liga Endesa. No lo hay y contradecirlo es como hacerse trampas al solitario. El escolta argentino atrajo la atención hacia la línea más sólida de los hombres de negro. Ejerció como primera rotación y su tacada de bautismo fue espectacular. 15 puntos en seis minutos, con sólo un tiro fallado. Dos muescas desde la línea de castigo, tres triples y dos canastas de dos fue lo anotado en su carnet de tiro. Asistió, cogió rebotes huérfanos de dueño y pese a llevar menos de una semana en el nuevo grupo se levantaba en los parones y hablaba y aconsejaba a los suyos. Aptitud y actitud. Acabó con 26 puntos.

Se ve que es un jugador habituado a autoabastecerse, que sabe desaparecer entre la maraña de bloqueos para apostarse en la esquina y ayuda a los bases a tirar del carro y compartir la presión de subir la bola. Junto a Salgado, notable, y bien conectado también con Fischer, el de Bahía Blanca oxigenó a un RETAbet al que le podía pasar factura la carga de trabajo. A favor jugó la anemia de un Zaragoza en el que Jota Cuspinera tiene una montaña de plancha.

La ausencia programada de Mumbrú procuraba un banco de ensayos para manejar el juego interior. Mendia iba a cumular protagonismo en el 4, pero se abrían opciones para que Kempton fuera también testado en ese rol, además de que McKay fuera el referente indiscutible como cinco. Y aunque el resultado no sea determinante en estos bolos, doblar al Zaragoza ya en el minuto 17 (50-25) desbrozaba más aún la situación y liberaba a los pívots de una carga extra.

El proceso de aprendizaje incluye en su temario la adaptación a las reglas, al nuevo ecosistema en el que se ingresa. Una pena que suponga la limitación del minutaje de quien más lo necesita, Jameel McKay. 9 minutos ante Tenerife y 16 frente al Zaragoza, eliminado por faltas en ambos. Un freno a la capacidad de progresar del primer fichaje realizado este curso por el club de Miribilla. Le va a costar mucho, básicamente porque su perfil físico es un caso aparte entre lo que se estila en la ACB. Imaginarlo emparejado a los grandes de la Liga Endesa, cuando menos, procura dudas.

La limitación por faltas también atacó esta vez a Kempton (10 minutos y al banco) y acabó con Mendia como tercer eliminado. Mientras se reparan daños en otros compartimentos, el juego exterior es el que oferta y trasmite mayor seguridad. Salgado es el profesor particular idóneo para Fischer; Dejan Todorovic es ya uno de los gallos y Pere Tomàs tiene argumentos sobrados para unirse en esa lista de imprescindibles, mientras Hammnik evoluciona, ahora más presionado por ver de lo que es capaz un Redivo con el que comparte demarcación. Todo ello adornado con un triunfo inapelable.

Fotos

Vídeos