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La cruda realidad

La cruda realidad
  • El Bilbao Basket interpreta en Tenerife un quiero y no puedo que convierte su deseo de play-off en una quimera

Resultó injusto hasta el último minuto, cuando de repente parecieron encajar todas las piezas. Lo hacían sin tiempo, con el gancho ya haciendo sangre en el cuello, cruel epitafio para un Bilbao Basket que regresaba del averno en el que le había colocado el Tenerife con un 78-68 virtualmente decisivo. Cinco puntos de Tabu, tres de Todorovic, dos buenas defensas provocadas por un campo atrás y un robo y 27 segundos por delante para seguir relativizando la deriva, ya sólo limitada a dos puntos (78-76). Espejismo, ilusión óptica que acentúa más si cabe el dolor de la derrota, desenlace que se vino venir de lejos. Los dos peores resultados imaginables, caer ante los de Vidorreta y que el Andorra siguiera convirtiendo su pista en inexpugnable. Pleno demoledor. Los play-off, una quimera.

Llegar a estas alturas del calendario ofertando versiones de querer y no poder habla de debilidad, insuficiencia. Seguro que hay atenuantes, circunstancias que producen tan peligrosa situación. Lo es siempre que alguien no maneja los hilos de su existencia, en este caso del proceso que quiere desarrollar sobre el parqué. No sirve de nada hacer la goma cuando la única salida es buscar la autoridad, encarecer tanto el duelo que el rival deba poco menos que rozar la excelencia para proclamarse vencedor. Todo lo que suena a facilidad, a tiros librados, a rebotes ni olidos bajo el aro propio, a malas decisiones en pos del bien individual, acaba marcado en la columna del debe.

Seguro que Carles Duran y sus hombres dan lo máximo, que pugnan por cada posesión, que les duele perder y sentirse dominados. Entonces la explicación conduce a confirmar que el equipo ha llegado muy justo de todo al sprint, que en algunos factores del juego está cogido con pinzas -las reincidencias en varias estadísticas lo delatan- y que lo mejor quizá que le podría suceder, y posiblemente lo más lógico o justo, es no ir más allá del próximo domingo, vacacionar y empezar ya a tratar de mejorar la oferta para el curso 2017-18. Si se repite segundo curso seguido sin entrar en las series por el título, se asume sin dramatizar. Será la tercera decepción, pleno en cuanto a objetivos no cumplidos. Pero si un año antes no se hizo sangre con un entrenador con mucho más del doble de salario que el actual y manejando una plantilla de más quilates (Hannah, Raül, Bertans, Ruoff, Begic, Marko Todorovic) cuando acabó décimo, ponerse a afilar a estas alturas la guillotina parece sacar los pies del tiesto. De todos modos,quedan dos balas y los milagros se reproducen en la historia sin ciclos preestablecidos. Ganar al Baskonia y Gran Canaria y que el Andorra pierda con el Betis y Real Madrid. Tan complejo lo uno como lo otro.

La final de Tenerife pasaba por la contundencia, por la implicación y solidaridad, factores que se habían mostrado con generosidad el pasado domingo en Miribilla. Se corría el riesgo de la inestabilidad, de esa dificultad supina a la que se enfrentan los hombres de negro para repetir fechas y virtudes, para prolongar sus estados de ánimo cuando son positivos y su eficacia cuando es feliz noticia. Hay canchas y técnicos que no encierran secretos. Sí sus pizarras -como cuando Vidorreta ganó en Miribilla activando la pieza empolvada de Niang-,pero no sus lecturas. Era obvio que el de Indautxu tenía dos herramientas engrasadas. La marca extrema en lo físico sobre Salgado cuando Duran tuviera que oxigenar a Tabu y el secuestro de Mumbrú, alejándole del poste bajo a base de músculo y ayudas de sus defensores.

No tardó en manifestarse la previsión. Fríos de ánimo, los de Miribilla sentían ese cable pelado que lo mismo les conecta que les deja sin actividad. 4-0, 0-7, 8-0... el luminoso se ponía en marcha sin control. Hervelle se dejaba la frente en un choque con Tabu, el Iberostar se iba ipso facto a la línea de castigo después de que desde su banquillo se clamara al cielo el pasado jueves por el criterio desigual que perjudica ba a los laguneros, según su interpretación, y Hanley y Doornekamp exprimían la por momentos irritante superioridad local en el rebote ofensivo. Mumbrú descontaba pases en su estadística y tardaría lo suyo en ver aro.

Tónica similar hasta el descanso. Las entrañas de Hervelle sujetaban a un equipo que acumulaba desgarros. Ocho puntos seguidos del soldado universal cuyo contagio al resto de la tropa no llegaba esta vez por demérito de sus compañeros. Más rebotes perdidos en secuencias de hasta tres seguidos que concluían con un triple canario. Tiros libres de Buva fallados, como sus ganchos escasos de recorrido. Menos mal que el punto de mira insular estaba sin calibrar. Lo mejor, que el RETAbet se mantiene indemne, tres abajo al descanso.

Indicios para la esperanza, minutos de despojarse de la debilidad en el tercer cuarto, aunque hay lastres que perduran, como la errática toma de decisiones de Todorovic en ataque. Completamente solo, no mira el aro. Punteado, suelta la mano. En contragolpe se bota en el pie. Una pena, porque en defensa ha sido sin duda un buen paso adelante el que en líneas generales ha dado este curso. También en Tenerife.

Tabu tomó las riendas, Mumbrú abrió su reserva de puntos. El Iberostar se sintió herido en los tres minutos que no anotó tras el descanso. La tercera personal de Eric facilitaba el trabajo de Bogris, pero los hombres de negro se iban un par de veces en el luminoso (31-36, 35-40). La opción de reactivar a Nikolic volvió a llevar al cuatro a un callejón del que ya no saldrá en Bilbao y por si faltaba algo apareció pidiendo el cambio Tobias Borg, jugador que había sido descartado para lo que restaba de curso.

El Tenerife movió bien la bola y encontró lanzadores esquinados. Kirksay rescataba a los suyos y los locales redoblaron su incidencia defensiva sobre las rotaciones, forzando al Bilbao Basket a recurrir a su quinteto inicial. Cinco puntos seguidos de carácter Mumbrú evitaron que el 70-59 fuera decisivo cuatro minutos antes del final. Luego llegó ese expediente X con el que el Iberostar casi le da una alegría a los de Miribilla. Iba a ser que no.

Directo

IBEROSTAR TENERIFE 80 - 76 RETABET BILBAO BASKET

Nada más por nuestra parte. Gracias!! Hasta la próxima!!!!!

En Retabet, el mejor ha sido Tabu. 23 de valoración y 18 puntos en su haber.

Máximo anotador del encuentro, Doornekamp, con 19 puntos y 17 de valoración. La misma que su compañero Hanley.

Casi siempre a rebujo en el marcador, los hombres de negro han apretado en el tramo final para recortar un -10 y casi empatar el encuentro. Pero los de Txus Vidorreta han sabido mantener el tipo pra evitarlo y quedarse con el triunfo.

No pudo ser, derrota de los hombres de negro en el insular Santiago Martín

IBEROSTAR TENERIFE 80 - 76 RETABET BILBAO BASKET

FINAL DEL PARTIDO

No va ese lanzamiento de tres... el rebote es para los canarios...

Y también el segundo. 80-76

San Miguel convierte el primero. 79-76

Quedarán aun 13 segundos en el crono para los de Carles Duran.

Personal de Lapornik sobre San Miguel.

25 segundos...

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