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Bilbao Basket

bilbao basket i hoy a las 12.30 h

Una etapa sin marcha atrás

Mumbrú y Duran son el núcleo duro de un equipo que no ha perdido la fe.
Mumbrú y Duran son el núcleo duro de un equipo que no ha perdido la fe. / acb photo / Arrizabalaga
  • Los hombres de negro se juegan hoy su primer todo o nada ante el Andorra y si pierden dirán adiós a los play-off

Hoy, 12.30, cita ineludible. No está teniendo suerte el Bilbao Basket con sus partidos más decisivos. Miribilla es menos infernal cuando median vacaciones. Mera cuestión de cantidad. Entre la Semana Santa y el puente del 1 de mayo hay vías de escape en las gradas. Pero merece la pena hacer un esfuerzo para no faltar a la llamada de socorro que han enviado los hombres de negro. Reciben al MoraBanc Andorra, de momento dueño de sus ilusiones. Un partido que hay que ganar sí o sí, recuperando un average de cuatro puntos. Cualquier otro desenlace certificaría la tercera decepción de un curso en el que la franquicia bilbaína ha navegado a la deriva, balanceado por corrientes favorables y otras que le enviaban a las rocas.

Esta etapa en concreto carece de atajos y de marcha atrás. Hay que culminarla llevando al casillero la victoria número catorce para seguir luciendo bola en las tres jornadas que restarán. Tramos con las pendientes más inhumanas del calendario, precisamente ahora que las fuerzas escasean por físicos crujidos por lesiones y el desgaste propio de las fechas. Pero todo pasa por seguir confirmando que el del Principado es un rival hecho a medida de su casa, al que repele la etiqueta de visitante. Sólo dos victorias luciendo la tricolor en país ajeno. No dice nada y, a la vez, explica mucho. Como esa estadística que recuerda los problemas recurrentes que ha tenido el RETAbet para cerrar encuentros como local, pulsos que tenía ganados y que acabaron por esfumarse entre sus dedos. Pase lo que pase, más si al final la fumata se mantiene oscura, esta campaña quedará vinculada al daño causado por las derrotas en el Bilbao Arena ante el Betis y Obradoiro.

Pero no es tiempo de rebobinar la cinta. Toca pedir toda la madera posible para que la caldera no deje de proporcionar avance. Hay partidos en los que los cuerpos maltrechos duelen menos y el de hoy es uno de ellos. Los tocados imaginarán que dejan de estarlo, el grupo cerrará filas para que no se escape un átomo de energía, para que cada impulso sea colectivo. El mejor momento imaginable para saldar deudas recientes. Como las de Álex Mumbrú con el aro. El capitán se autoconvence de que la bola volverá a ser tragada por la red. Comentaba a comienzo de semana en estas páginas que su genética le exige seguir intentándolo y que en su mente sólo hay espacio «para pensar que cada tiro que hago va a entrar». Es la actitud.

Muro enorme

Atrás se necesitan gladiadores, kamikazes que no se achiquen ante la evidente superioridad física de los andorranos, una realidad prácticamente puesto por puesto. Desconectar a Shermadini, fácil decirlo, dejaría el faro interior sin luz y abriría vías de entrada para que los artificieros de Carles Duran coloquen cuantas cargas sean posibles para derribar un muro que, de inicio, se antojará enorme, casi inaccesible. Si este mismo grupo fue capaz, con mejor salud, de convertir a un líder como el Valencia en un oponente moldeable, superable, ganable, la historia puede tener segunda parte con la visita del MoraBanc.

Ganar o morir. Sin dramatizar. Pero algo se habrá quedado en el camino en el peor escenario, como sucedió con la prematura eliminación europea y la no clasificación para la Copa. Este Bilbao Basket, con sus sombras y aristas, merece un golpe de suerte, un premio a un trabajo que siempre ha estado ahí, acierto al margen. Y seguirá estando.

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