El Correo
Bilbao Basket

Pasados de vueltas

  • Sin puntería, confundido por el arbitraje y acelerado en los momentos clave, el Bilbao Basket claudica ante un Unicaja con calidad, oficio y mucho banquillo

El RETAbet ha encontrado su tope. Lo marca el cuatro, cifra que no ha podido superar en sus dos mejores rachas positivas del curso. En un partido con muchas fugas, desde la puntería propia a la delirante actuación arbitral pasando por la calidad y roster interminable de un Unicaja llamado a volver a la Euroliga, la evolución fue parada en seco, saltándose además una norma no escrita que adquiría hasta ese instante dogma de fe.

Los malagueños se quedaron por debajo de la cota 80 en anotación y aún así se hicieron con el botín. Soportaron una de las erupciones sonoras más impactantes que se recuerdan en Miribilla, propiciada por el hastío popular ante las interpretaciones opuestas del reglamento e hicieron coincidir su serenidad con el provecho de tener en la otra parte del campo a un rival pasado de vueltas, fallón, desconectado de la realidad de su juego. Un topetazo que volverá a incomodar clasificatoriamente a los hombres de negro, alcanzados por el Andorra y sin actividad liguera la próxima jornada.

Poco importó que los de Joan Plaza acumularon kilometraje extra esta semana con los dos partidos disputados al límite contra el Bayern Múnich en los cuartos de final de la Eurocup. Su propuesta no varió un ápice y se pudo apreciar de inmediato. Son equipos, Unicaja es un ejemplo vivo, que se saben superiores porque su plantilla así lo certifica, con años-luz de diferencia entre los integrantes de los teóricos puestos del octavo al duodécimo en las rotaciones. Calidad al margen, que cuenta lo suyo, claro, apuntan a llevarse muchos partidos por derribo. Su grado de contactos, siempre excesivo y punible, pone a prueba a los árbitros. En el peor de los casos, con una interpretación restrictiva, cuentan con material humano suficiente para jugar a otra cosa.

Si se topan con un trío de los que no logran apartar de la mente el escudo de los implicados, tienen mucho ganado. Y si, como fue el caso, el estropicio para los locales va a más y además de toda la frustración que consiguen acumular en el otro bando se ven con una nómina de 10-27 en tiros libres lanzados en un pulso ajustado en sus márgenes, para qué quieren más. Deslució y afeó el arbitraje un encuentro que el Bilbao Basket no perdió por su incidencia. Aunque vaya tela con Peruga, García Ortiz y Munar. El principal es de los que apuntan alto y miren. Sus compañeros hace mucho que vagan extraviados poblando las canchas de ACB de reprobación e indignación populares.

Eficacia de trayectoria volátil

Pero pese a ellos debió haber mucho más partido. En el debe de los de Duran quedaron anotados muchos renglones, párrafos incluso, de lo que no se hizo bien; mejor dicho de lo que salió realmente mal. De entrada, la puntería. Esa eficacia de trayectoria volátil que lo mismo te encumbra en Manresa (8 de 10 en triples al descanso) que te entierra en Miribilla al mezclar el día de que no en tiros librados con otros tics de nerviosismo, precipitación y falta de temple para no dejarse arrastrar precisamente a donde quería llevarle el oponente.

Los primeros indicios ya apuntaban a una matinal espesa. Brooks, antes de caer lesionado, marcaba la dermis de Hervelle con generosidad como manifiesto de intenciones. Las miradas arbitrales, clavadas en otra parte. Igual que cuando colocaron el ‘Reward’ sobre la foto a Scott Bamforth o las más de las veces que Borg en vez de correr botando la bola iba rebotando entre jugadores vestidos de blanco. Barra libre. Con ello se enfrascó en la reyerta un RETAbet notable en defensa, explícita su argumentación en las ayudas, pero ineficaz y mal dirigido.

La segunda personal de Alberto Díaz era casi un chiste con la que estaba cayendo y Mendia acumulaba faltas a ritmo de plusmarca, tres en dos minutos una de ellas sin intervenir en la jugada; pero los locales se las ingeniaban para ganar el pulso anotador. Colocaron el 13-5 en el luminoso que sólo tuvo recorrido hasta el15-8 al cierre del primer cuarto. Tramo de contrastes. Salgado entraba en liza comiéndose los ocho segundos para cambiar de feudo y lo arreglaba con un triple sobre la bocina. Era, en definitiva, la imagen que vertía el equipo.

Sensación de inferioridad

Plaza y Duran miraron a sus banquillos y en lo que vieron es donde empezó a cambiar el partido. Cotizaban en diferentes parqués. Unicaja se embolsó entre el segundo y tercer cuartos 40 de sus 42 puntos anotados en el estadillo de los no iniciales. Pese a esa sensación de inferioridad hay que reconocer a los de casa que no se arrugaron, que permanecieron todo lo unidos que les permitía la situación. Parcial de 0-8 coincidiendo con una actuación de las de antes de Dejan Todorovic para felicidad de Dani Díez, que cogió impulso ante él y lo mantuvo frente a Mumbrú. El capitán y Salgado eran los únicos que sumaban de tres en una estadística que se iba empobreciendo por momentos. Incluso con esas carencias, el Bilbao Basket daba pasos en pos del control.

Tras el descanso se concentró lo mejor y peor. Bamforth encendió la mecha y Buva sacaba tajada de los cambios de marca que le emparejaban a rivales más pequeños. A tirones, los de Carles Duran se iban en el marcador (43-36) con casi el mismo ritmo que se volvían vulnerables (45-45). Los tiros libres (1-8 en el tercer cuarto) eran la ganzúa con la que los andaluces siempre dejaban abierta una vía de escape. Y llegó una mala decisión que el Unicaja convirtió en esos metros que no parecen nada y acaban dando la etapa al que los aprovecha. Llorente fue reclamado para defender la posible última posesión andaluza y otorgó un tres más uno a Fogg.

Ese 47-51 que neutralizó el recorrido camino de su largo definitivo sentenció el choque. Obcecados con la línea de tres y erráticos también cerca del aro, los hombres de negro se desangraban sin saberlo. Y Unicaja vio la luz. Siguió a lo suyo y uno de sus integrantes, un Omic que ya dejó el curso pasado algún desplante como grancanario, puso con un desplante feo, punible y nada decoroso -se sentó físicamente sobre la cabeza de Hervelle, tumbado en el suelo- el choque en un estado de no retorno. El público más enojado jamás visto en Miribilla y un equipo que descarrilaba en su afán por avanzar demasiado rápido asistieron decepcionados a un partido que se les escapó entre los dedos.

Directo

RETABET BILBAO BASKET 63 - 74 UNICAJA

Nada más por nuestra parte. Gracias por haber vivido con nosotros este partido. Reciban un cordial saludo!! Agur!!

En las filas bilbainas, Bamforth y Buva han sido los más destacados con 13 puntos cada uno.

17 puntos anotados y 19 de valoración para Dani Díez, el mejor del encuentro.

Derrota de los hombres de negro en un partido en el que no han terminado de salir bien las cosas.

RETABET BILBAO BASKET 63 - 74 UNICAJA

FINAL DEL PARTIDO EN MIRIBILLA

Últimos segundos... no los disputa Retabet...

Dani Díez anota tras rebote

10 segundos...

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