El Correo
Bilbao Basket

El Bilbao Basket se pone en su sitio

El escolta del Bilbao Basket Scott Bamforth defendido por Xavi Rey. / EFE
  • El RETAbet suma en Manresa la cuarta victoria seguida y recupera su plaza de play-off

El regreso del hijo pródigo, la vuelta de los hombres de negro al lugar que asumen les corresponde, entre los ocho elegidos para disputar las series por el título. Le ha costado una larga caminata, pero es placentera la sensación que ahora vive un Bilbao Basket solvente en Manresa. Aunque se complicó la vida con un amago de final infartante cuando tuvo ventaja, juego y control para llegar a la meta con el retrovisor convertido en un elemento decorativo, cumplió con lo que se esperaba. La solidez que exigió Carles Duran fue palpable durante muchos minutos, allanada su consecución con una primera parte en la que los de Miribilla parecían infalibles en el tiro. Lanzaron poco y anotaron mucho, sobre todo desde una línea lejana que renovó sus votos mágicos. Alivio para el regreso en bus desde la ciudad del Bages, que dejó a los expedicionarios recogiendo sus coches en el Bilbao Arena cuando amanecía en Bilbao.

Un triunfo que reafirma el cambio habido, indiscutible, de puertas adentro en un vestuario que habla, se relaciona y opina. Palpable en los tiempos muertos, en el acercamiento de jugadores a la banda para charlar con Carles Duran en busca de órdenes o proponiendo variaciones. Síntomas de un equipo vivo, con alma, que vuelve a divertirse sobre el parqué, en el que las rotaciones consiguen que el ritmo, la pegada en ataque o contundencia en defensa no bajen. Al contrario. Es con parte de la unidad B con la que se logran los mejores réditos cuando toca proteger el aro.

Dos disfraces

Como si dispusiera de dos disfraces en el domingo carnavalesco, el RETAbet se probó el de francotirador y le quedó como un guante. Mimetizado tras su indumentaria albina, el conjunto vizcaíno sentó las bases de su dominio desde el salto inicial. Sólo le permitió al Manresa un espasmo de alegría con seis puntos seguidos de Trapani que no tardaron en convertirse en anécdota. Fue madurando su patrón de juego en busca de un lanzador libre, opción que nunca le faltó. Amagando la penetración para doblar o haciendo circular la bola por el perímetro hasta que un requiebro en el pase depositaba la responsabilidad en un tirador libre de cargas. Los triples caían como si estuviesen de oferta y hasta Nikolic aportaba el suyo en su único instante de presencia en la pista en la posesión que cerró el primer cuarto. Cinco de siete desde la marca que más suma. Lo que viene siendo un buen comienzo.

No se torcieron los renglones en el segundo capítulo. Otra vez el Manresa quiso reivindicarse como un equipo aún con vida y Cvetkovic aprovechó cierta holgura en su defensa para facturar un par de triples que redujeron las distancias del 21-28 al 29-30. Estaba claro el diagnóstico –falta de tensión– y en consecuencia se conocía el remedio. El tratamiento surtió efecto y Mumbrú y Hervelle seguían el camino abierto antes por Bamforth y Buva dejaba su mejor impronta en ataque con ocho puntos que pudieron ser más si su afán de notoriedad no hubiese quedado aislado de la corriente general de buscar siempre al compañero mejor ubicado.

Superado por las circunstancias planteadas por un rival que sabía a lo que jugaba y era capaz de anotar con facilidad, al menos con la certeza de poder llevar el balón hasta el puesto deseado, el Manresa olvidaba manejarse con dureza. Llegó al final de los dos primeros actos con faltas por gastar y una permisividad que su técnico Ibon Navarro criticó con despliegue de decibelios en la banda. Al descanso no habían aminorado su percusión los hombres de negro, que rondaban ya la decena de margen favorable. La comparativa no dejaba lugar a dudas. 8 de 16 en canastas de dos puntos y 8 de 10 desde la línea de tres, más siete tiros libres lanzados y transformados. El contador de rebotes (8-18 para los de Miribilla) cimentaba aún más la única conclusión posible, que en la pista sólo había un equipo solvente.

A la vuelta del vestuario, el Bilbao Basket puso tierra de por medio. Parcial de 0-8 que llevó las diferencias a una lectura máxima de 17 puntos (38-55). Olía a funeral en un Nou Congost enojado con los árbitros, que no podían abstraerse del incremento en la dureza defensiva de los locales cuyo uso de manos hizo acampar a los de Duran en la línea de castigo. Fueron instantes casi mágicos, con Mumbrú venido arriba interpretando una contra con asistencia mirando al tendido para Tabu y rematando un posterior alley-oop en formato bandeja rectificada. Y fue entonces cuando el GPS se quedó bloqueado y ante la incertidumbre –que realmente no debería ser tal– el equipo viró erráticamente en un desvío.

Partió todo de una jugada aislada, la única obcecación de la tarde de un obediente Todorovic. Esa vez buscó la guerra por su cuenta en un final de posesión y su incursión fue frenada en seco y condujo a una contra con acierto doble que puso a los catalanes a seis puntos. El margen se redujo en el tramo definitivo a una canasta (73-75), con los bilbaínos incapaces de anotar de campo más allá de sendos triples de Salgado y uno de Mumbrú fundamental. El resto lo facturó con tiros libres, que no deja de ser una moneda de curso legal. El brillo disminuyó en luminosidad, pero la cuarta seguida está en el zurrón y deja al RETAbet entre los elegidos. En su lugar.

Directo

FINAL: MANRESA 79-RETABET BILBAO BASKET 86. 20 puntos para Mumbrú y 19 para Bamforth. Triunfo que ha costado lograr ante el colista.

Los hombres de negro superan al colista por 79-86.

Ha ganado el Bilbao Basket!!!

Final: 79-86.

5 segundos para el final del partido.

Anota Cakarun. 79-86.

10 segundos para el final del partido.

Anota uno. 77-86.

Tiros para Bamforth.

El Manresa ha competido ante un Bilbao Basket que se lleva el triunfo.

20 segundos para el final del partido. 77-85.

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