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No hay cuarto malo

Bamforth busca una línea de pase ante el acoso de Suggs, Auda y Andric durante el partido contra el Manresa en Miribilla.
Bamforth busca una línea de pase ante el acoso de Suggs, Auda y Andric durante el partido contra el Manresa en Miribilla. / jordi alemany
  • El RETAbet se presenta en el Congost sin ver al Manresa como un colista que sólo ha sumado tres victorias en 20 jornadas

Lleva su racha positiva abierta con tres muescas marcadas en la culata. Y quiere seguir dejando el rastro de una secuencia de victorias que le ha hecho ver su mundo, la competición, de otra manera. Aunque ya avisaba la víspera Carles Duran de que «no todo es tan bonito como parece», la realidad es que el RETAbet se acerca al lugar que le corresponde y puede seguir cubriendo etapas si es capaz de mantener la mejora de su juego en conceptos como dureza, solidez, control y solidaridad. Visitar al colista puede confundir, pero quien ocupa esa posición lo hace por algo. Si al final todos los actores convienen que la clasificación acaba siendo un baremo fiable, un compendio de méritos trufados de infortunios y guiños favorables, que un equipo lleve tres victorias y 17 derrotas le convierte en una víctima factible, más que otros.

Cierto que cualquier atisbo de exceso de confianza podría desestabilizar la fórmula del éxito. Y que media docena de visitantes del Nou Congost han sudado más de lo que podían esperar o imaginar al tener la tabla en mente. Pero son estas visitas, estos partidos, los que un equipo que quiere ser algo debe facturar al precio que sea. Supondría el cuarto triunfo consecutivo en la sarta de los hombres de negro, una tacada que les ha devuelto a la lucha de tú a tú por, de momento, la octava plaza que marca la criba para el acceso a las series por el título.

La situación del Manresa, club modélico en no pocos aspectos, es consecuencia de la cruda realidad económica que convierte cada curso en la franquicia del Bages en una reinvención, un ejercicio de imaginación en busca del muchas veces quimérico comprar barato y bueno. Lo explicaba también en estas páginas días atrás Román Montañez, rara avis en el actual entramado de los barceloneses. Está en su casa, en la novena temporada total que luce la camiseta manresana. Mira a su lado y sólo hay tres jugadores que hayan repetido curso en el Nou Congost, aunque sea de modo alterno: Lluís Costa, Patrik Auda y el recién llegado Xavi Rey. El resto, hasta un total de ocho efectivos, cumple su primera campaña en el rebautizado como ICL. El que asoma y destaca es captado sin opción de retención. Y jugando con un presupuesto bajo se asumen muchos riesgos sobre la posible calidad y funcionamiento de los nuevos valores reclutados. El es lo que hay suena en estos casos con eco de letanía.

El Bilbao Basket debe ser ajeno a ello. Tiene que centrarse en confirmar que libra a libra, puesto a puesto, puede concretar ventajas ante los catalanes. Es un hecho la mejoría que marca la gráfica de Jonathan Tabu, que unida a la deriva de Borg hacia el puesto de dos y la recuperación para la causa de Javi Salgado dotan al equipo de una creatividad en el juego que linda con los parámetros necesarios para el control de la situación. También puede exprimir esa tensión con la que ahora juega Dejan Todorovic. Mientras él no se empeñe en despojarse de crédito cuenta con la confianza de Carles Duran y sus compañeros. Físicamente es uno de los mejores atletas del roster y a poco que estabiliza su hiperactividad mental, que le hace figurarse escenarios irreales, será en adelante un hombre de negro importante. Aunque sus reincidencias pasadas por adquirir un protagonismo que no le corresponde en momentos generalmente delicados suponen un estado latente de alerta.

Roles recuperados

También pueden los escoltas sacar tajada en Manresa del plan A con Scott Bamforth y el B con un Lapornik que es el ejemplo de la aplicación. Acierto al margen, el esloveno da lo que se le pide y eso agrada sobremanera a Duran. En el juego medio, Mumbrú recupera su rol estricto como alero tras recuperar la salud los pívots del elenco. Como Hervelle que podrá sacar mayor partido de su movilidad y fortaleza ante cuatros que frente a cincos con los que no tiene inconveniente en partirse el alma, si bien su inferioridad en kilos y altura le acababan pasando factura física en el tramo final de los encuentros.

Cuarenta minutos por delante y un regreso en bus para tratar de encontrar postura. Cuando se gana parece que el espacio de los asientos crece. Que sea sí y confirme el RETAbet que no hay cuarto malo.

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