
Era su día. Su partido, su homenaje. «¡Javi, Javi!». El Bilbao Arena, el nuevo hogar del Bizkaia BB, un impactante recinto a la altura de los grandes de la ACB, se caía. El reloj marcaba las 20.14 horas. «Llegó el momento», tronó el 'speaker'. El momento estaba dedicado a él, al hombre que durante nueve temporadas fue el director de juego, la cabeza, del Bilbao Basket. Y él era Javier Salgado Martín (Bilbao, 6 de agosto de 1980), como se le presentó por megafonía en varias ocasiones. El gran capitán, querido por todos los aficionados. Lo demostraron ayer. Sin duda. Luces apagadas, el pabellón a oscuras. No se veía nada. Solo una voz, la del 'presentador' del tributo al base de Santutxu. Él escuchaba con los brazos en jarras. En el fondo opuesto, para que las viera, seis camisetas, cinco episodios históricos del club vizcaíno (ascenso, 'final eight', 'final four'...) que él firmó... La otra, la suya, como una estrella de la NBA, la que portó en 204 encuentros de la ACB: la de Salgado. La del jugador que estrenó las ovaciones en Miribilla, un lugar que vivirá otros instantes gloriosos, emocionantes, pero que inauguró esa bonita sensación con un chico humilde que ya es historia viva del Bilbao Basket.
Muchos de esos recuerdos pasaron por el moderno videomarcador que corona la cancha del Bilbao Arena. Imágenes de su llegada, otras con Fred Weis... El público, que también se detuvo en corear a la nueva plantilla de los hombres de negro, las miraba y aplaudía a rabiar. En pie. «¡Javi, Javi!». Y los focos se encendieron. Una luz cenital le iluminó a él. Al protagonista, a la 'estrella'. Recibió el primer regalo. Una camiseta, la negra, con su nombre, enmarcada. La mostró al público, con emoción. También hubo abrazos en el centro de la cancha. Primero Jon Arrinda, el primer presidente del Bilbao Basket, el artífice de su fichaje en 2001, como recordó el 'speaker'. Le siguieron Patrick Sáenz de Ugarte, capitán del equipo en su amanecer; Txus Vidorreta, pareja durante tanto tiempo de Salgado, cabezas visibles del proyecto vizcaíno. Intenso momento, íntimo intercambio de palabras, de confidencias. Como con Marko Banic, compañero, actual capitán. Sentimiento a flor de piel. También le saludó Xabier Jon Davalillo, actual presidente. A continuación les tocó a las peñas, con la suya a la cabeza, que le entregaron una txapela.
Y a jugar, porque, como recogía la hoja de estadísticas, lo de ayer era «el partido amistoso homenaje Javier Salgado». Aunque antes de arrancar el encuentro, él en el quinteto inicial, se acercó a Fotis Katsikaris, el técnico que decidió prescindir de sus servicios. Se abrazaron. No existe rencor. Salgado, más cabeza que músculo, no es de esos: «Sabía que esto podía pasar, que es ley de vida, pero no que fuera este verano. Todavía podía seguir siendo útil», se despidió en La Casilla a mediados de julio, días después de confirmarse su fichaje por Gipuzkoa Basket.
Ayer regresó a una cancha de la villa. La nueva casa del equipo que lleva en el corazón. La que le hubiese gustado estrenar de negro. No. Lo hizo de blanco, eso sí, con el '14' a la espalda. Y la pisó por primera vez poco antes de las 19.30 horas. Salió del vestuario y ni llegó a la parte de la cancha en la que precalentaba el equipo donostiarra. Se encontró con sus antiguos compañeros: Javi Rodríguez, con el que 'luchó' por el puesto de base; Paco Vázquez, Rancik, Hervelle, Rafa Pueyo, segundo entrenador... Con todos. Risas, bromas. Todo el mundo quería estar con él, hablar, saber cómo se encontraba el gran capitán, rival ayer, amigo siempre. Poco a poco, el recinto de Miribilla, con un '14' en los marcadores de posesión de encima de la canasta, cogía color. Aparecían camisetas con su nombre; de la pasada temporada, rojas de cuando el equipo luchaba por la permanencia o por metas distintas a la actualidad. Era como un repaso a su carrera, a su estancia en Bilbao. «¡Javi, Javi!».
Y él entra a los vestuarios, con sus compañeros. A escuchar a Laso. Quedaban algo más de treinta minutos para su momento, para su homenaje. Empezó el calentamiento más serio. Mientras corría, miraba a las gradas, saludaba a conocidos, se paró para un breve intercambio de palabras con Gorka Arrinda... Se preparaba para sentirse extraño, para luchar contra su vida, su equipo de siempre, su Bizkaia Bilbao Basket. Presentaron a los donostiarras, pero se saltó al '14'. Se le dejó para el final. «Javier Salgado». Porque era su día. Jornada de emociones. Aunque no le tembló el pulso. Primer triple que atisbó, primera canasta que anotó. De tres. Aplausos, quizá los tres puntos de un rival más coreados en Bilbao.
El nuevo hogar
Porque daba igual que fuese para el cuadro oponente, para un enemigo íntimo. Lo importante fue que era él, el gran capitán, el de siempre, el que se retiró a 17 segundos del final para que recibiese el cariño de la gente, el que estrenó las ovaciones en Miribilla, al que despidieron con la canción 'Maite zaitut' (Te queremos) tronando en los altavoces. Al que Banic cogió y metió en la piña final del Bilbao Basket. Ésa que tanto tiempo integró. «¡Javi, Javi!». Y se despidió, tras saludar a sus padres y novia, hasta el 6 de marzo, cuando el Lagun Aro regrese a la nueva casa del basket vizcaíno.
© EL CORREO DIGITAL,
S.L., Sociedad Unipersonal
Domicilio c/ Pintor Losada, 7 (48004) Bilbao
Inscrita en el RM de Vizcaya: Diario 229, Asiento 159, Tomo 3823, Libro
0, Folio 200, Sección 8, Hoja
BI-26064 C.I.F.: B-95050357
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución,
comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos
de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y
escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción
y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa
con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos,
a la que se manifiesta oposición expresa.
Contactar | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Mapa Web | Master El Correo