
Primero fue una excavadora ausente, solitaria sobre un solar, una especie de monumento a la inmovilidad cuya imagen fue expuesta durante semanas. El pasado minero de las entrañas del futuro Palacio de los Deportes hizo que sus tierras y escombros necesitaran un tratamiento anticontaminante especial, algo en lo que no se había reparado y que supuso un doble problema: incremento presupuestario y retraso en el inicio de las obras.
Aquella excavadora desapareció, o mejor dicho, cambió de ubicación. Y comenzaron a llegar más y el perímetro del terreno despertó un buen día vallado y aquello comenzó a parecer una obra de verdad. Dos años después, es una realidad que enfila la recta final de su gestación. Hormigón, acero y cemento han conformado una estructura que recuerda, en el primer vistazo, a los campos griegos, en los que la cercanía a la cancha es dogma de fe y se consigue verticalizando las gradas hasta los límites permitidos por las normas de ingeniería.
Será un recinto en torno a los 8.500 asientos, parte fijos y parte montados sobre gradas telescópicas. Basado en una estructura visible de dos anillos, en el proyecto original se incluía la presencia en su ecuador de zonas de palcos privados que todo apunta a que no se han tachado del diseño primigenio. No habrá esquinas, por lo que la totalidad del perímetro de tribunas estará ocupado por el público, incluidas las curvas. Quienes ya han visitado las obras corroboran ese aire 'heleno' que en lo más cercano podría también compararse conceptualmente al Martín Carpena malagueño.
El Bilbao Basket, como principal usuario de la futura instalación, ya ha iniciado los contactos con los responsables de la obra para tratar de pulir posibles carencias o incluir puntuales cambios que aún puedan llevarse a cabo. En lo que no habrá marcha atrás es en dos déficits que tristemente alejarán al Palacio de Miribilla del sobresaliente. El parking estará limitado a la funcionalidad de la propia equipación, sin opción de ser usado por el público por la limitación de plazas, y tampoco se ha llevado a cabo la construcción de una cancha alternativa para que el Palacio pudiera ser utilizado para entrenamientos aunque en su pista central estuvieran programados otras actividades. Respecto al transporte, la esperanza es que los aficionados se acostumbren sin problemas a poder combinar el metro con la conexión con los trenes de cercanías que parten de Abando, cuya primera parada es la estación de Miribilla. Pero aún habrá que esperar unos meses para que la obra sea entregada. Las previsiones hablan de que el Palacio de Miribilla estará operativo en septiembre. En ese caso, el Bilbao Basket podría desarrollar en su futuro hogar parte de la pretemporada del calendario 2010-11 que arrancará oficialmente el primer o segundo fin de semana de octubre.
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