
El 11 de octubre cantó otro gallo. Su llamada de alerta sonó potente, plena de esplendor y vida. La cresta más erguida sobresalía de la testa de Jerome Moiso. El público se transformaba en un coro para engrandecer el apellido del parisino y el Bizkaia BB hacía buenos los pálpitos y ganaba con mucha autoridad al Granada. De aquello sólo queda un vago recuerdo, la añoranza de una primera vuelta que no ha tenido continuidad. Escaso mes y medio después, lo que son las cosas, cuando el almanaque deportivo señala la octava jornada (séptima para los inquilinos del BEC por el derbi aplazado contra Lagun Aro), los hombres de negro afrontan el día más largo de la aún incipiente temporada. Esta tarde (19.30 horas, ETB 1) juegan su primera final. Lo hacen ante un Meridiano Alicante que se ha desplazado hasta el 'botxo' a lomos de la esponjosa nube en la que vive desde que se convirtiera en centenario el domingo tras decapitar al moribundo Murcia con 113 puntos anotados y 44 de ventaja.
Pero no parece que la mejor solución para los males de la franquicia vizcaína sea hablar del prójimo. Respetando a cada uno de los oponentes con los que se verá las caras, debe ahondar en sus entrañas, profundizar en su mente para restablecer el perfecto funcionamiento de su sistema nervioso. Porque es una verdad indestructible eso mismo, que los vizcaínos están de los nervios, que les puede la presión, que cinco derrotas consecutivas traducen su peso en toneladas. Una final tras seis partidos de Liga. Lo grave es que lo es. La esperanza radica en que el propio equipo lo asume y la define como tal.
La plantilla quiere. De momento no ha podido, pero no ceja en el empeño. Cierto que es su obligación, que los ceros del cheque que llega a fin de mes dependen de ello. Pero nunca se le había visto tan incómodo, tan dolido y a la vez tan mentalizado en recuperarse al equipo que entrena Txus Vidorreta. Las derrotas han dejado un poso de inseguridad que rezuma peligro. Un ejemplo. Durante el descanso del choque del BEC contra el Donetsk, superados los veinte puntos de ventaja, el rictus de varios hombres no se correspondía con tan feliz momento, el más gratificante de la temporada. La explicación la reconocieron tras el infartante desenlace del duelo contra los ucranianos. «Sabíamos que podía torcerse el partido y nos podía arrastrar el hecho de que no nos están saliendo bien las cosas». Amén. Sucedió tal cual y estuvo muy cerca de traducirse en un 'garbeo' a Siberia.
La fortaleza mental ocupa el número del ránking a explotar por el Bizkaia BB esta tarde ante el conjunto alicantino, que para más morbo nunca ha perdido en la ACB contra los de Vidorreta. El segundo mandamiento, enlazado al primero, es dar los pasos iniciales del choque con la solidez necesaria para que el caminar resulte eficaz. Desde la defensa es como pretende lograrlo el técnico de Indautxu. ¿Con quién? Lo tiene absolutamente claro. Tapará el nombre de los candidatos, borrará la imagen de su rostro y se quedará con aquellos que le garanticen en cada instante la máxima intensidad, virtud en la que entran en escena acierto, implicación, responsabilidad... actitud y aptitud, en dos palabras. Y sin olvidar que el partido durará cuarenta minutos. Son lo que tienen los días más largo. Este lo es.
© EL CORREO DIGITAL,
S.L., Sociedad Unipersonal
Domicilio c/ Pintor Losada, 7 (48004) Bilbao
Inscrita en el RM de Vizcaya: Diario 229, Asiento 159, Tomo 3823, Libro
0, Folio 200, Sección 8, Hoja
BI-26064 C.I.F.: B-95050357
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución,
comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos
de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y
escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción
y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa
con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos,
a la que se manifiesta oposición expresa.
Contactar | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Mapa Web | Master El Correo