Mumbrú, el jugador que pensaba como un entrenador

Miribilla ha acogido esta mañana la presentación del nuevo cuerpo técnico./Borja Agudo
Miribilla ha acogido esta mañana la presentación del nuevo cuerpo técnico. / Borja Agudo

Presenta su proyecto para dirigir a un Bilbao Basket en el que «serán innegociables la ilusión y el sacrificio» y cuyo primer objetivo es alistar a Javi Salgado

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

En la pista de Miribilla, ante una audiencia pueril, los inscritos en los Campus del club. Una alegoría de los nuevos tiempos que nacen en un Bilbao Basket que prepara sus tierras para que florezcan en el menor tiempo posible. Con humildad, sin prisa, desmarcándose del pasado, aunque los vínculos sean obvios. Tres entrenadores, un trío de amantes del baloncesto a los que une su pasado en las filas del club. Álex Mumbrú oficia por primera vez como entrenador de los hombres de negro, junto a su asistente, Jorge Elordui, y el director deportivo, Rafa Pueyo. Es una gran noticia que sobren las presentaciones.

Mumbrú se arranca con el estandarte. «Es el club de mi vida. Hay que estar en un proyecto tan ilusionante y con buenos cimientos», dice orgulloso de su nueva función, para la que «llevaba mucho formándome». «Yo era un jugador que pensaba como un entrenador desde hace años», añade. Llega al banquillo con ideas claras y una exigencia. «Innegociable son el sacrificio y esfuerzo. El talento se tiene o no, jugaremos más rápido o menos, pero luchar por cada balón, da igual capacidad y talento, eso es innegociable», repite.

Puesto a imaginar a su equipo sobre el parqué, si los fichajes que tiene en mente se concretan, Álex Mumbrú ve un Bilbao Basket «que haga un baloncesto vistoso, rápido, de transiciones y buena defensa. El objetivo es intentar confeccionar con Rafa la mejor plantilla posible. El segundo objetivo, hacer una muy buena pretemporada, involucrar al equipo y que sepa lo que es jugar en el Bilbao Basket».

Prevé el excapitán que la marea negra responderá. «Tenemos que disfrutar de cada victoria. Los años malos son del pasado. Estamos para hablar de presente y futuro y que la gente lo viva con nosotros. Si ganamos y jugamos bien reengancharemos a los que dudan. Queremos que la ilusión sea nuestra bandera, con la que se llega a muchos lados». Y teniendo claro que un recién descendido no es más que nadie. «Somos lo más humildes posible. Tenemos un respeto gigante por la LEB. Muchos equipos han estado muchos años para volver a subir. Vamos a trabajar muy duro».

Para Rafa Pueyo, la situación también es novedosa. Fue muchos años asistente y uno entrenador jefe de Álex Mumbrú, al que ahora tiene que ofertar el mejor equipo posible. Lo primero, avala su contratación como técnico. «Se ha dicho muchas veces que es como un entrenador en la pista. Durante muchos años hemos tenido muchas conversaciones sobre basket y Álex lo ve muy bien, conoce el juego, tiene mucha experiencia como jugador y la va a trasladar al banquillo».

Nuevos jugadores

No quiere el director deportivo adentrarse en las procelosas aguas de dar nombres, porque «el mercado está caliente». Pero le es imposible abstraerse del que espera todo el mundo. «Hay un jugador que nos ilusiona mucho, queremos que esté sí o sí. Es Javi Salgado. Es el primero con quien hemos hablado». Del resto, describe sus preferencias, «jugadores top en LEB con trayectoria importante y aspiraciones altas. Contaremos también con gente joven, de la casa. Queremos que los chavales tengan su oportunidad en el equipo de su ciudad». Todo ello en una carrera de fondo. «No vamos a correr. Hay que tener paciencia. Los jugadores piden lo máximo posible y a medida que avanza el verano hay diferentes realidades para ellos».

Funciona como gancho para captar la atención de los jugadores la plaza, Bilbao, Miribilla. «Es un gran estímulo. Miribilla es atractiva, va a ser la mejor cancha de LEB Oro y el equipo tiene una historia. Eso motiva a los jugadores». Pueyo cree que con el presupuesto manejado para la totalidad de la parcela deportiva -unos 600.000 euros- va bien servido. «Depende más del acierto. Con el presupuesto podemos hacer una plantilla competitiva, pero no te garantiza ni ascenso ni estar arriba. Hay que acertar y trabajar». Y ello hará sin quitarse las gafas de entrenador. «Mulero (director deportivo del Valencia) me decía que tengo que seguir pensando como entrenador, porque siempre lo voy a ser. Con este cargo estoy muy ilusionado y apoyaré al cuerpo técnico para que las cosas salgan bien».

Y junto a ellos, Jorge Elordui, asistente de Álex Mumbrú. Respira tranquilo para ver si ésta es la ocasión de «echar raíces» en casa, ya que lleva diez años entrenando fuera. Conoce la LEB y su primer apunte esboza «una competición muy diferente a la ACB. Entrenadores y equipos no respetan demasiado al rival, son defensas conservadoras. Hay una carga táctica menor. Todo lo que se arrastre de ACB nos va a permitir estar por encima de ese nivel en la liga. El perfil físico es menor».

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