El Kuban desnuda las carencias

Lokomotiv Kuban - Bilbao Basket: partido de la Eurocup 2017./
Lokomotiv Kuban - Bilbao Basket: partido de la Eurocup 2017.

Las faltas y las limitaciones confirman al juego interior del RETAbet como un pozo sin fondo

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Krasnodar, epicentro de la realidad. No hace falta ir a más de 3.000 kilómetros de casa para buscar una segunda opinión sobre lo que le ocurre al Bilbao Basket. Es un paciente de manual, claro en los síntomas, fácil de ser diagnosticado con certeza. Que el galeno sea el líder del grupo, para más señas un equipo ensamblado con los hilos que tejen los billetes de rublos, no hace sino poder agravar la situación en caso de una recaída grave. Es ante rivales equilibrados, con varias opciones en cada línea frente a los que las carencias quedan al desnudo. Hay que asumirlo con naturalidad. Es lo que hay y si es así es porque quienes diseñaron la plantilla entendieron que este era el camino. Con sus limitaciones económicas, apuestas y resignaciones. Mal asunto, en cualquier caso, porque algunos de los astros no se han alineado lo suficiente en el firmamento de Miribilla y se ha abierto una brecha importante entre el juego interior y el resto.

Fue sencillo de percibir en la cancha del Lokomotiv Kuban, donde el Bilbao Basket aguantó lo que las faltas de Gladness le dejaron, que fue muy poco, pues el único pívot puro que porta certificado de autenticidad cobró tres en dos minutos tras salir en la primera rotación. Principio y final de las expectativas con que los hombres de negro habían afrontado su viaje más largo.

102 Lokomoiv Kuban Krasnodar

(26+29+25+22): Khvostov (8), Lacey (20), Collins (8), Antipov (8) y Elegar (10) -cinco inicial-; Ragland (12), Broekhoff (16), Qvale (12), Ivlev (5), Kulagin (2), Ilnitskiy (1) y Baburin.

86 RETAbet Bilbao Basket

(24+16+26+20): Fischer (9), Todorovic (11), Tomàs (3), Hervelle (2) y Kempton (4) -cinco inicial-; Tabu (24), Redivo (4), Hammink (3), Mumbrú (17), Gladness (5), Vucetic (4) y Mendia.

Parciales:
26-24, 55-40 (descanso); 80-66 y 102-86 (final).
Árbitros:
Seffi Shemmesh (Israel), Tomasz Trawicki (Polonia) e Ingus Baumanis (Letonia). Eliminados por faltas Collins (m.34) y Vucetic (m.37).
Incidencias:
Partido correspondiente a la cuarta jornada del Grupo C de la Eurocopa, disputado en el Basket Hall de Krasnodar ante 4.622 espectadores, según la estadística oficial del partido.

Decía el martes en estas páginas Dejan Todorovic que «si tienes la confianza del equipo no te para nada». Gran verdad del MVP de la pasada jornada ACB. Lo mismo sirve en sentido contrario. Si no la tienes sobras en ataque. Traducido, juegas con un hombre menos porque el rival le va a flotar una y mil veces aprovechando ese defensa extra para llevarlo a tapar huecos, a ayudar en un dos contra uno hacia donde derive el balón. De tal guisa arrancó el partido para el RETAbet. Perfecta lectura de Obradovic. Prescindió de marca sobre Kempton, apostó por organizarse en formación grande-pequeño y viceversa. El Bilbao Basket miraba hacia el de Arizona, pero no le veía. En su fuero interno no le valora como recurso y la continuación de cada posesión iba cerrándose en un embudo hasta reactivar esa querencia natural a contestar a los problemas con triples. Si tienes el día, vaya. De lo contrario, estás muerto. Los de Duran firmaron un 1 de 6 y un 2 de 8 al descanso. Queda claro.

El Lokomotiv, fiel a sus problemas para arrancar en frío, dio cuerda a los vizcaínos, como antes ha hecho con los demás rivales con los que se ha cruzado en Eurocup este curso. Del 0-5 al 8-9, el Bilbao Basket fue solvente, hasta eficaz. No poudo sujetar a Collins pero le hizo pagar el peaje de las personales, desactivándolo a la misma velocidad que Kempton era declarado ausente y Gladness y después Vucetic eran sancionados por enésima vez en los bloqueos en ataque, un mal endémico en los pívots de Miribilla.

Pero el RETAbet mantenía el tipo, recuperaba la puntería desde la línea de castigo en un partido en que se iba a visitar habitualmente (32-36 fue el balance final en tiros libres lanzados) y contaba con jugadores incisivos. Como Mumbrú en defensa con dos robos cercanos en el tiempo que denotaban que el capitán estaba metido en harina. Además, ya había ofertado dos asistencias gracias a su efecto imán y cerró el primer cuarto con un posteo malabar para mantener viva la llama de la venganza por lo sucedido en la final de Charleroi. Incluso el 15 había twiteado antes del partido la fotografía de la banderola conmemorativa que cuelga del techo del Sport Hall de Krasnodar. Una suerte de «no olvidamos».

Arrebatos

Pero la diferencia de rosters es abismal y no tardó en caer la decena de diferido. Se perdió la opción de rebotear porque la carga de personales de los postes les clavaba al suelo y el acierto sólo hablaba ruso. Redivo y Mumbrú abrían fuego solos pero era Ragland el que atinaba. 13-2 y los nubarrones se cernían sobre los vizcaínos. Para colmo de males, la cruda realidad alzó la voz. Nueve puntos idénticos de Qvale ante un Kempton vulnerable por todos los puntos cardinales. Sólo tres canastas de campo en la estadística visitante y menos mal que los arrebatos de Mumbrú sirvieron para pegar recortes. Y cuanto más feo estaba el asunto más lejos llevaba la defensa local a los de Duran, que volvían a recurrir al triple y no era su día. Erre que erre, nada que no conozcamos de este grupo. En el cómputo del intermedio ningún hombre de negro tenía más de un rebote.

Por si quedaban dudas, tras el descanso un triple y un regalo en saque de fondo contabilizaron para que el Kuban se alejara hasta la veintena (60-40). Broekhoff tenía su fusil australiano dispuesto y tiraba de gatillo para recibir una defensa en zona, Ragland se gustaba, el rebote se equilibraba -a buenas horas- y Tabu y Mumbrú eran los únicos que ofrecían fuego cruzado. Lacey tomó el relevo, Todorovic activó la vergüenza torera y el ‘Loko’ no quiso hacer sangre y permitió al RETAbet jugar con el maquillaje y su desnudez.

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