Bilbao Basket

Bochorno en la casa del colista

Joventut y RETAbet Bilbao Basket, en un lance del partido./Twitter RETAbet Bilbao Basket
Joventut y RETAbet Bilbao Basket, en un lance del partido. / Twitter RETAbet Bilbao Basket

El RETAbet se vuelve a pegar un tiro en el pie, regala al Joventut el partido y el 'basket-average' y las alarmas atruenan de nuevo en Miribilla

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Pongan el calificativo que deseen: bochorno, calamidad, catástrofe, naufragio... El RETAbet se suicidó este domingo en la casa del colista, de un Joventut que se comió a los hombres de negro –se pegó un atracón de puntos que le llevó incluso a ganar el 'basket-average' para mayor vergüenza de los vizcaínos–, y se pegó un tiro en el pie, en la cabeza y, para rematarlo, en el corazón. ¡Qué desastre! Después de la tremenda inyección de confianza para su devastada moral que logró con la victoria del miércoles ante un grupo que aspira al play-off, volvió a las andadas, recuperó su versión más pésima, ésa que se autohumilló en canchas como la del Zaragoza y del Estudiantes, y continúa con ese sufrimiento para mantener la categoría que podía haber despejado casi de manera definitiva si hubiera puesto sobre el parqué del Olimpic de Badalona un mínimo de carácter, de actitud... Vamos que, ni por asomo, pareció que el equipo vizcaíno se jugaba la vida ante el farolillo rojo, que le mira a una victoria, y menos mal que el Burgos superó al Betis. De nuevo, las alarmas atruenan en Miribilla.

84 Joventut

(14+23+24+23): Laprovittola (22), Ventura (2), Conger (8), Gielo (18), Birgander (6) -cinco inicial-, Richard (11), López-Arostegui (6), Kulvietis (2), Jordan (4) y Dimitrijevic (5)

56 Bilbao Basket

(4+20+12+20): Tabu (6), Redivo (5), Tomàs (12), Hervelle (9), Gladness (-) -cinco inicial-, Salgado (-), Thomas (4), Mumbrú (14), Rebic (2), Todorovic (1), Hammink (-) y Bentil (3).

Árbitros:
Antonio Conde, Francisco J. Araña y Raúl Zamorano. Sin eliminados.
Incidencias:
Partido de la vigésimo octava jornada de la Liga Endesa disputado en el Palau Olíímpic de Badalona ante 5.308 espectadores. Antes del encuentro, el jugador del RETAbet Bilbao Àlex Mumbrú recibió, de manos del presidente del Joventut, Juanan Morales, una camiseta del equipo verdinegro, club en el que se formó, en reconocimiento a su trayectoria deportiva, que pondrá fin al final de esta temporada.

¿Dónde está ese equipo que se merendó al Herbalife? ¿Dónde se ha quedado; en Miribilla, en el pasado miércoles, como si fuera un precioso recuerdo del que no quiere salir? Eran algunas de las preguntas que reconcomían a los seguidores tras un patético primer cuarto, todo un despropósito, un máster de inoperancia ofensiva y desacierto defensivo: solo cuatro puntos anotados, más de nueve minutos sin perforar la canasta del adversario, y viendo cómo el Joventut, que tampoco era un dechado de virtudes, les colocaba un parcial de 14-0 que ponían a temblar a RETAbet, para enfado de un Veljko Mrsic al que se lo llevaban los demonios.

No halló el Bilbao Basket en un horrible primer parcial la manera de acertar; Redivo parecía que había secado su manantial de puntos contra los insulares –tardó 18 minutos para estrenar su cuenta, que fue el primer triple de los hombres de negro en Badalona–, Gladness falló todo debajo del aro... Y Tabu, mientras tanto, se cargó en un pispás con dos personales, y entró Salgado al parqué; ni el base de Santutxu, casi siempre con criterio, pudo dar sentido al estéril juego vizcaíno. «Muévete, muévete», gritaba el técnico balcánico en uno de los tiempos muertos. Y ésa era la clave, la pasividad, la escasa fluidez, de su equipo a la hora de atacar, al intentar hacer daño al farolillo rojo. Daban ganas de llorar al comprobar los cuatro puntos anotados.

Reacción o muerte. No había otra fórmula. Pero no se activó el grupo visitante. De hecho, el Joventut disfrutaba a su antojo, masacró a los ayer rojiblancos desde la línea de tres (24 de sus 37 puntos antes del descanso se produjeron desde ese lugar mágico), y lo único que ocurría era que aumentaban las cifras de la Penya. Hasta que Thomas se puso serio debajo de la canasta del anfitrión y, gracias a los rebotes ofensivos, y una pizca de relajación del Joventut el marcador se quedó en 'solo' trece abajo, ése era el único consuelo. Beber vinagre resultaba más agradable que mirar a las estadísticas del RETAbet: solo un triple convertido, de diez intentos, Tabu fuera del partido con tres personales, ningún jugador con más de cinco puntos, con dos asistencias por once (se acabó con 22-7)...

Ni siquiera limosna

A pesar de que los catalanes no habían roto el partido, mucho tenían que cambiar los hombres de negro. Y, en unos primeros instantes –un suspiro–, parecía que la charla –o bronca– de Mrsic había surtido efecto. Se colocó el RETAbet a solo ocho puntos (41-33), y e Joventut sufría la avalancha, con Hervelle y Tomàs como mejores obreros. No obstante, el sueño acabó fulminado. ¿Cómo? Con un descorazonador parcial de 20-5. 25 puntos abajo.

Ya solo les quedaba a los hombres de negro conservar el basket-average. Machacó el Bilbao Basket a los de Badalona en Miribilla 99-74 (+25), y era la pelea que les restaba a los vizcaínos. Eso era la limosna a lo que se podía aspirar después de un vergonzoso partido, un pésimo rendimiento, increíble, después del bello espectáculo ofrecido cuatro días antes en el Bilbao Arena contra el Herbalife.

Pero ese bloque compacto, solidario, se había esfumado. Inoperantes en defensa, con varios jugadores desenchufados –el regreso, por ejemplo, de Todorovic no pudo ser más agrio–, sin ningún tipo de criterio a la hora de lanzar a canasta, con múltiples fallos en los tiros libres... Todo eso se estaba viendo en el cuarto decisivo. Resultaba descorazonador comprobar los quiero y no puedo de Mumbrú, las caras de Salgado y Tomàs, cabreados... Tampoco estaba mejor el Joventut, pero los de Duran ya tenían el partido en el bolsillo y, de vez en cuando, Birgander se lucía en el aro visitante. Siempre la ventaja local en esa frontera de los 25 puntos, el límite que no podía traspasar porque sería un cuchillo en las aspiraciones bilbaínos de salvación, el más difícil todavía... Pero se superó para añadir más nervios a un equipo destruido, que regaló oxígeno al colista, y se lo quitó de sus escasas reservas. Los problemas no se habían ido, es cierto, pero ahora ya han abierto la puerta de Miribilla. El descenso acecha.

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