Javi Salgado: «La gente se tapaba con las toallas, algunos lloraban, miradas perdidas...»

Javi Salgado es un hombre de negro con el corazón muy tocado, pero quiere que el equipo resista y busque el milagro./ACB PHOTO
Javi Salgado es un hombre de negro con el corazón muy tocado, pero quiere que el equipo resista y busque el milagro. / ACB PHOTO

El base de Santutxu, como sus compañeros, trata de recuperarse contra el reloj tras la cruel derrota en Santiago. «Está siendo un año durísimo», reconoce

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Fue una de esas noches de no pegar ojo, enemistados con el sueño. La cabeza va a su aire por mucho que se trate de frenar la actividad mental. Es como el visionado en bucle de una imagen, de un instante que, quién sabe, ha podido marcar definitivamente el futuro del RETAbet Bilbao Basket. Ese balón volando desde la muñeca de Sàbat a la cesta. Javi Salgado trató de evadirse de esa sombra disfrutando con su familia del soleado domingo. La procesión va por dentro, pero el base de Santutxu siempre ha sido un ejemplo a seguir, en lo bueno y lo malo, también en lo peor. Y mantiene que aunque el 'ochomil' haya empinado más desnivel y afilado sus aristas, «nadie se rinde».

– Habrá sido uno de sus peores regresos.

– Sí, sin lugar a dudas. Regreso muy duro. Un final tan cruel en un partido tan importante. Sabes que pueden pasar a favor y en contra, pero jugándote tanto, después de haber hecho una primera parte muy seria, sabiendo que en la segunda ellos podían volver porque tienen buenos tiradores y pueden encadenar dos o tres situaciones buenas. Pasó y volvimos a entrar en el partido y llegar al final con ventaja y te meten un triple a falta de dos segundo. Sí, un final muy cruel y una vuelta a casa muy dura por lo que significa la derrota y el momento en que estamos.

– ¿Cómo estaba el vestuario al acabar el partido?

– Gente tapándose con las toallas, algunos compañeros llorando, miradas perdidas, algún grito de rabia, de maldición. Entró Jaka (Lakovic) y nos calmó un poco.

– ¿Qué les dijo?

– Nos dio una pequeña charla. Dijo que hay que levantarse, que hay que estar orgullosos porque ha sido el primer partido que realmente hemos competido fuera de casa desde hacía mucho tiempo y lo tuvimos ahí. Que hay que seguir trabajando y nos quedan posibilidades y ahora jugamos en casa.

– Aunque no bastó para ganar el partido, sí hubo un cambio sustancial en su actuación. ¿A qué se debe más al cambio de entrenador o a estar ya con el agua al cuello?

– Cuando cambias un entrenador suele ser con dinámicas negativas y con el nuevo entrenador hay un aire fresco que se genera las primeras semanas. Eso te da soltura, naturalidad y te liberas de estar más agarrotado y con vicios adquiridos como cuando no tienes resultados.

– Hay cosas que no varían ipso facto y durante el curso los parciales rotundos en contra generalmente les han aniquilado. ¿Lo veían venir también esta vez?

– Comentamos en el descanso que son un equipo de muchas rachas, con buenos tiradores. Les dejamos en veinte puntos en la primera parte y debían volver. Lo sabíamos y sucedió. Pero a diferencia de otros partidos en los que acabamos perdiendo por quince, el sábado supimos volver y hay que quedarse con eso como positivo. Sabemos que queda poco, pero hay que agarrarse a algo. El equipo supo reaccionar y tener carácter.

– Cuando a uno le va mal todo no le respetan ni los arbitrajes.

– Nada, también lo comentamos a la vuelta. Hubo cuatro o cinco faltas muy rigurosas sin el balón de por medio en el último cuarto, con pequeños contactos de los que hay miles y no se pitan. En los dos contra uno hubo de todo. También unos pasos de Hervelle muy determinantes cuando me estaba pasando el balón y tenía un tiro claro. Otros pasos de Álex Mumbrú que un árbitro pita canasta más uno y otro pita pasos y nos la quita. Los ocho últimos puntos de ellos son tiros libres al margen del triple final. El respeto tampoco lo tenemos y está claro que cuando vas último o penúltimo hasta los árbitros te vacilan.

– ¿Hablaron entre ustedes en las casi siete horas de regreso en bus?

– En estos momentos hablas al principio cuando va a salir el bus y estamos comiendo un sandwich, fruta, pasta o lo que haya. Comentas alguna jugada. Esta vez lo hicimos un poco más porque esperamos más de una hora a que Deki (Todorovic) saliera del control antidoping. Pero enseguida cada uno se mete en su mundo a leer, escuchar música o dormir y más en este tipo de situaciones en que el ambiente no es el mejor.

– «Esto es muy duro» era la frase más repetida en el pasillo de vestuarios.

– Durísimo. Está siendo un año durísimo y forma parte de la grandeza del deporte. Para que un equipo goce y viva noches inolvidables con una canasta en el último segundo que les da la permanencia, lo que también hemos vivido al revés, hay otro lado de la moneda. Es duro. Sabemos que nadie te regala nada y hay que sufrir cada centímetro y punto. Todo el mundo quiere su parte del pastel.

Ganar el siguiente

– Parece imposible que esto le duela a ningún hombre de negro más que lo que le hace sufrir a usted.

– A todos nos duele. Los que hemos estado aquí más años quizá seamos los que más lo sentimos porque sabemos de dónde venimos, lo que ha costado, la gente que ha remado para que ahora se pueda ir todo al garete. Álex estaba muy tocado pero seguro que se recupera y cuando volvamos a entrenar ya está pensando en cómo hacer daño en el siguiente partido. Pero todos estamos tocados.

– El plan A es ganar los tres partidos que quedan.

– Yo diría que es ganar el siguiente para por fin ganar un partido y si los resultados nos acompañan ver las cosas de otra manera. Y es elBaskonia, que no es fácil, uno de los mejores equipos de Europa este año y está en un buen momento. Vamos a confiar en Miribilla y sacar todo el orgullo que podamos.

– ¿Cree que vendrá el Baskonia especialmente motivado ante la posibilidad de meterles la puntilla?

– Para su afición sí que será una gran motivación y se lo harán llegar a la plantilla. Pero creo que la plantilla saldrá a ganar como profesionales que son, como lo han hecho hoy (ayer) en Sevilla o contra cualquier equipo.

– Ahora sí que firmaría más que nunca, llegar con opciones a la jornada final en Burgos.

– A falta de tres jornadas y yendo uno por debajo, está claro. Encima en Burgos, un desplazamiento cómodo para los aficionados. Está complicada esa opción pero ojalá ocurra.

– La marea negra está increíble. En Santiago les seguían dando ánimos tras el partido.

– Era la leche. Les dabas las gracias y ellos nos daban más ánimos que nosotros a ellos. Ya no sólo es el esfuerzo que hacen cada día por venir a Miribilla. Pegarse la paliza, lo sabes bien, de siete horas para ir comer y venir del tirón tras el partido y la fuerza que tienen para empujarnos y están siempre, incluso en los peores momentos.

– ¿Se imagina Bilbao sin la ACB?

– Lo he vivido hace muchos años. Es evidente que tras muchos años de estar instalados en la zona noble de la Liga se me haría muy duro, difícil de imaginar. Sería un paso atrás tras catorce años en la élite tras mucha pelea y mucha gente esforzándose. Pelearemos hasta el último segundo para que no pase.

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