Cogido con alfileres

Sigue en directo el Fuenlabrada - Bilbao Basket / E. C.

El Bilbao Basket, con carencias en todas sus líneas, deja un reguero de dudas en Fuenlabrada

J. M. CORTIZAS

No es grave porque esperar otra cosa era una quimera. Pero es real. La confirmación de que se trata de un prototipo, de un modelo, de una primera prueba en la que el traje está cogido con alfileres. El RETAbet tiene mucho trabajo por delante para conjuntar una plantilla que deja un reguero de dudas. El rastro de Fuenlabrada supone el primer recordatorio, el diagnóstico inicial de dónde se encuentra el equipo respecto a las pretensiones individuales de sus jugadores y a las colectivas de Carles Duran. A años-luz del deseo y muy lejos del listón posible a superar. Tampoco nada con lo que no haya que lidiar universalmente en el arranque de la competición.

82 Fuenlabrada

Popovic (11), O'Leary (11), Vargas (3), Eyenga (16) y Olaseni (4) -equipo inicial-, Rupnik (10), Llorca (2), Sekulic (8), Cruz (8), Smits (9) y González.

68 Bilbao Basket

Tabu (8), Mumbrú (7), Tomás (5), Todorovic (10) y Vucetic (2) -equipo inicial-, Fischer (8), Hammink (3), Redivo (12), Hervelle (1), Kempton (5) y Gladness (7).

Árbitros
Carlos Cortés, Francisco J. Araña y Rubén Sánchez. Sin eliminados.
Incidencias
Partido correspondiente a la primera jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Martín de Fuenlabrada ante 5.346 espectadores.

Un primer pulso que puso en valor lo que a veces dispersa la rutina del día a día. Al margen de aciertos más o menos constatables en la confección de la plantilla, lo que se irá viendo semana a semana, es un hecho que el tiempo perdido con el caso McKay supondrá un lastre que incluye efectos secundarios. El más evidente, presentarse en la parrilla de salida con un simulacro en el que Vucetic era usado como protección de los pívots reconocibles, pero no podía ocultar que por todo el trabajo del mundo que desarrolle está más cerca de la anterior categoría en la que militó que en la que actuará como jugador número 13 este curso. Con él en pista de salida y el equipo destemplado, el Fuenlabrada sentó las bases de su dominio con un parcial de 10-0 con el que reventaron por primera vez las costuras bilbaínas. No fue culpa del balcánico, sino que la consecuencia de su apuesta demuestra lo justo que está de todo, a día de hoy, esta plantilla a la hora de que Duran se decida por el quinteto en pista. Como atenuante para el serbio, que es el último en quien debe caer un átomo de responsabilidad, el paso del partido dio para hacerse de cruces con la bisoñez de Kempton, la blandura de manos y de imposición física de Gladness o el recuerdo de que Hervelle como cinco llega hasta donde llega. Lo que le sucederá a Mumbrú reconvertido al cuatro, una apuesta-necesidad que dependiendo el rumbo que se siga podría tener fecha de caducidad.

Es obvio adivinar que fue por dentro donde el Fuenlabrada encontró el camino de una apacible tarde de basket. Tanto en la conexión de Vargas y Popovic con sus compañeros en el poste bajo como en la lucha por el rebote, aspecto en el que el Bilbao Basket sufrió los episodios de mayor escarnio del encuentro en el cuarto inicial, con sacudidas esporádicas hasta el descanso. Dispusieron los madrileños de nueve posesiones más de tal guisa en el trayecto hasta el minuto 10. Con tacadas de 10-0 y 8-0 asustó la facilidad con la que se fue en el luminoso. 23-8 fue el primer recuento de bajas importante y menos mal que Fischer en un arrebato de orgullo personal alivió al RETAbet con ocho puntos seguidos.

Entorno diferente

Porque si atrás resultaban visibles los inconvenientes la cosa no mejoraba mucho en ataque, un terreno en el que los hombres de negro deambularon entre los primeros problemas serios para poder buscar la canasta contraria en tiempo y forma al error en la resolución de contras o acciones con todo a favor y nada en contra, al menos vestido con los colores fuenlabreños. Desde el mismo nacimiento de las posesiones la situación recordó a lo visto el año pasado, comparadas las estampas con Tabu en pista. El belga, espeso, lento en apariencia y sin líneas de pase estables, lo que también afectaba al trabajo defectuoso de sus compañeros, no logró dotar de temple, de un discurso enérgico a un equipo necesitado de líderes, de ejemplos a seguir al concentrar tanta bisoñez.

Tienen orgullo los de Carles Duran y ese es un buen sustento para seguir trabajando en pos de tiempos mejores que llegarán, seguro, con el conocimiento de la competición de los que se estrenaron ayer en la Liga Endesa. Evitaron precipitarse por el terraplén cuando los locales empujaban ya con descaro. 40-22 mediado el segundo cuarto. Aquello iba mucho más allá del repaso. Pero el equipo no se colapsó. Esa vez acudió a por la cuerda que se había soltado Lucio Redivo. El argentino fue uno de los que se topó con un entorno diferente al de pretemporada. Las marcas son ahora de verdad y la exigencia atrás, ante un demonio como Popovic, de vuelta de todo el croata, dificultan la suerte suprema de la anotación.

Desde entonces, el partido derivó hacia otro escenario que permitió albergar alguna esperanza, aunque el juego nunca acabara de estabilizarse en el caso de los de Miribilla. Normalizaron su presencia en la lucha por el rebote -otra cosa hubiera sido la muerte instantánea- y colocaron la flexibilidad de la goma en torno a la decena. Los mismo recorrían pasajes fallando la canasta que les colocaría a seis puntos que se veían alcanzados por un uno-dos que anulaba la reacción. Aunque la producción en tiros de campo les era favorable, el Fuenlabrada combinaba el acierto cerca del aro con sus visitas continuas a la línea de castigo, favorecido por un rival que nunca intimidó.

El Fuenlabrada - Bilbao Basket en directo, narración online del partido de Liga Endesa 2017-18.

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