Bilbao basket 2017-18

Crecer como Liga

«Aun habiendo diferencias de calidad entre la ACB y las competiciones europeas, la competitividad de cada equipo vendrá motivada por la respuesta al desgaste»

JUANJO BRIZUELA

Como cuando apagan de pronto las luces de la sala de cine, expectante ante el sonido que te envuelve y presto a disfrutar de un momento que estabas esperando por todo lo que te contaron, por lo que leíste, estamos así los aficionados al basket: comienza por fin una nueva temporada, 2017-2018, resonando aún los ecos de la victoria del Valencia Basket la temporada pasada.

Si algo tiene de especial esta nueva campaña es que más de la mitad de los equipos ACB jugarán competición europea: por méritos deportivos, por méritos propios o por deseo; el caso es que no deja de ser curioso que para que la competitividad de la Liga sea mayor haya que buscar fuera lo que no hay dentro. Paradoja para reflexionar.

Los equipos se han reforzado bajo este prisma, con el atractivo de una segunda competición que, esperemos, haga que la añorada igualdad se convierta en una constante porque la emoción del baloncesto florece cuando se rompen los supuestos desequilibrios entre clubes y las sorpresas surgen cada fin de semana. Partidos igualados, equipos que sobre el papel tienen una forma pero se transforman en el campo y jugadores que alzan sus brazos para tratar de llegar a un nuevo destino con mayores metas que alcanzar. Llegan los primeros análisis prestos, con toda probabilidad, a ser devorados por la realidad de los resultados. Medimos a priori la calidad de la competición y los movimientos de los despachos donde se imaginan las plantillas sin ponerse en acción aún. Un trabajo que nace con antelación suficiente, con la lógica intención de mejorar las prestaciones del año anterior y el objetivo de crecer.

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En un primer nivel se sitúan los equipos Euroliga. Para esta 2017-2018 cabe creer que tanto Real Madrid como Barcelona tratarán de desquitarse de sus ‘no triunfos’ la temporada pasada. El Real Madrid de Pablo Laso ha perdido a uno de los vértices de su triunfal estilo en temporadas anteriores: Sergio Rodríguez. Aunque el ritmo del equipo se mantenga tras el fichaje de Facu Campazzo, el reto será hacer evolucionar su estilo de juego y que éste sea lo suficientemente sólido y creativo para lograr mejores resultados. Sus fichajes vienen desde la experiencia y habrá que esperar a la recuperación de Llull y lo que Doncic sea capaz de crecer. El club azulgrana es quien más esfuerzo ha realizado este verano. La llegada de Sito Alonso ha provocado además tomar piezas preciadas de otros equipos, principalmente jugadores físicos y atléticos como Hanga, Seraphin, Oriola y Moerman, con lo que intuimos un bloque más rocoso. Aunque quizá pierda la magia del talento, con el casi final de ciclo de Navarro y la posible baja de Rice.

Uno desde el triunfo, el Valencia, otro desde su nuevo paso hacia la élite europea, el Unicaja, han reforzado sus plantillas desde la faceta más física, la altura y lo atlético, con algunas pinceladas de talento exterior, en ambos casos, que permita dar frescura al juego. El Valencia mantendrá su solidez del año pasado y con la llegada de Txus Vidorreta reincidirá en dicho estilo, como lo ha demostrado en su reciente triunfo en la Supercopa. El Unicaja apuesta por experiencia y músculo interior. El estilo de Plaza basado en la intensidad y disciplina se mantendrá en un equipo que quizá sufra más la exigencia europea.

Llull y Doncic, del Real Madrid | Sito Alonso dirigirá al Barça | El Iberostar, ya sin Vidorreta | El Unicaja de Plaza.

A partir de aquí se construye un segundo peldaño de clubes con competición europea como denominador común. Aun habiendo diferencias de calidad entre los torneos –Eurocup, Euroleague y Basketball Champions League–, la competitividad de cada conjunto vendrá motivada por la respuesta al desgaste entre semana. Varios equipos destacan en su construcción: el Iberostar, que viene de reconstruir y mantener el estilo desde el banquillo tras la marcha de Vidorreta; el Morabanc Andorra, que sigue dando pasos firmes en su crecimiento estable con tres fichajes interesantes: Fernández, Blazic y Karnowski; y el UCAM Murcia con Ibon Navarro en el banquillo y el reto de hacer competir a un grupo con muchos galones y experiencia. Quedan para mí incógnitas absolutas como Joventut y Estudiantes, que para apostar por Europa refuerzan su batería de jugadores foráneos, mientras que el Gran Canaria tiene su listón tan alto que esta temporada debería ser el de su eclosión final en Europa.

Mientras tanto, el RETAbet Bilbao Basket retoma de nuevo la competición europea más como una autoexigencia al desarrollo de su proyecto. Para ello ha unido a la experiencia de la plantilla anterior nuevas piezas jóvenes que le permitan equilibrar la lectura veterana de los partidos con la frescura y potencia de la juventud. Un equipo que mejora en el aspecto atlético especialmente desde el interior, necesario para la competición europea, y que seguramente redundará en una mayor ventaja para sus exteriores, en especial en un prometedor Redivo y la eclosión de Todorovic.

Los que llaman la atención

Del resto, el Obradoiro sigue el mismo camino que el Andorra inició hace unos años. Apuestas por jugadores noveles, americanos con vocación anotadora e interiores rocosos. Quedan para el final los equipos ascensores, Gipuzkoa Basket y San Pablo Burgos, junto al Betis, Fuenlabrada y Zaragoza que, a priori, se muestran más débiles y que para que la Liga adquiera todo el interés serán quienes equilibren el esfuerzo entre semana para que cada partido ACB sea una pelea digna.

Apunten varios nombres que aspiran a llamar la atención: McCollum, Ponitka, Michalak, Karnowski, Sebas Saiz, Redivo, Diagne, Kelly, Dimitrijevic… jugadores que llegan en silencio pero que tienen en sus equipos el rol de protagonismo suficiente para que desde la continuidad en sus equipos crezcan y nos muestren su talento.

Para la reflexión dejamos la idea de descubrir durante esta temporada qué modelo de liga quiere la ACB. Sin juzgar las loables decisiones de cada directiva de buscar Europa como sea, el hecho es que el baloncesto ACB tiene ante sí una nueva (y quizá última) oportunidad de convertir este torneo en mucho más que la pelea entre, posiblemente, los equipos Euroliga. Queda más allá del modelo de ingresos por patrocinio y televisión el modelo de tipo de baloncesto. El basket español pasa por una situación un tanto ficticia entre los éxitos de una selección con peso en la NBA y una ACB que dirime en sus últimas semanas si permite a un equipo jugar o no, caso del Betis. Quienes apostamos por el juego, queremos juego y queremos competitividad. Que los jugadores demuestren su valía en el campo. Que además haga que adquieran importancia las segundas unidades de cada equipo porque eso puede redundar en aumentar el nivel medio de la Liga Endesa.

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