Liga Endesa

Bien está lo que bien acaba

La insistencia de los vizcaínos ha tenido premio en San Sebastián./Borja Agudo
La insistencia de los vizcaínos ha tenido premio en San Sebastián. / Borja Agudo

Notable alto para el RETAbet en la primera parte antes de sumirse en un pozo que casi engulle su triunfo en el derbi

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Como en los mejores tiempos, aunque el aforo de Illunbe sigue respondiendo al de una franquicia que no acaba de cuajar en su ciudad, aunque parezca increíble por el esfuerzo realizado y el atractivo de la oferta. El Bilbao Basket, arropado por centenares de seguidores incombustibles, vivió en todos los estados de ánimo imaginables para acabar rompiendo su racha negativa. Victoria necesaria como el respirar para refrendar el trabajo, orientar la fe y dotar de credibilidad a un equipo que tiene que ponerse delante de la pancarta reivindicativa. Del tanteo e intercambio de golpes a las series conectadas sin cesar hasta caer en un desfallecimiento que amagaba con un posible k.o. si le alcanzaba una mano perdida final.

Para el descanso estaba lleno medio depósito. No es que no hubiera costado, pero fue el saber jugar sus bazas lo que convirtió en aparentemente sencilla una escapada basada en los fundamentos que todo entrenador aspira a automatizar en su grupo. Trabajo a destajo atrás, implicación coral, asunción de limitaciones y las ideas muy claras cuando se trataba de correr o, en su caso, de circular la pelota en busca de la mejor opción ante el aro rival. Y la puntilla, en este exitoso tramo, la asestó sabiendo jugar cuando el GBC cayó presa de sus miedos y el público la tomó con un arbitraje que castigaba el doble a los de Duran que a los de Fisac (6-11 en personales al descanso, tras 0-5 en el primer cuarto).

87 Gipuzkoa Basket

Dani Pérez (2), Van Lacke (11), Swing (19), Clark (11), Agbelese (5)- cinco inicial- Chery (20), Salvó, Pardina (3), Fakuade (5), Norel (8) y Oroz (3)

91 Retabet Bilbao Basket

Tabu (7), Hervel (10), Tomás (6), Todorovic, (22), Gladness (7)- cinco inicial- Fischer (5), Hammink (2), Redivo (14), Salgado (1), Kemtong, Vucetic (2), Mumbrú (15).

Árbitros
Pérez Pérez, Perea, Zamorano. Expulsaron en el minuto 30 a Porfi Fisac tras dos técnicas.
Incidencias
2.300 seguidores en el San Sebastián Arena 2016

Para llegar a la posibilidad de consolidar una renta de dos dígitos y estirarla en un par de ocasiones hasta los 19 puntos (21-40, 23-42) fue crucial ese entendimiento de roles. Carles Duran activó a Vucetic como primera referencia en la rotación interior. Papeleta para el serbio emparejarse a uno de los cocos de la Liga Endesa, Henk Norel. Empezó además mal el hombre de negro al no ser capaz de levantar un caramelo que le ofreció Mumbrú en formato asistencia. Pero se esmeró atrás, soportando el posteo del holandés sin perder ni la compostura ni su casilla en el tablero. Como ante Gladness, contribuyó a que el pívot de Amsterdam cerrara en falso su cuenta de resultados visitando el vestuario sin anotar, cuando su media supera los 19 puntos por fecha.

Otro factor desencadenante fue la red de escuchas creada en torno a Swing. El tirador americano soportó durante veinte minutos la marca pegajosa, incómoda, persistente de Pere Tomàs. Sólo un desliz del balear llegando un segundo tarde y le calzó un triple. Con el relevo de Hammink el referente de los donostiarras tuvo que buscar posiciones más cercanas y firmó una tacada de siete puntos seguidos que fue el oasis que permitió mal vivir a los locales en busca de un descanso en el que aliviar tensión y entender qué hacer para volver a un derbi del que desaparecieron en el segundo cuarto.

La madurez de Todorovic

Si en la cobertura los hombres de negro habían solventado los problemas, en ataque se nutrieron en ese lapso de la madurez de Todorovic (MVP del partido con 28 créditos) y de la racha del recuperado Redivo. El argentino no lo tiene sencillo en esta liga que le obliga a gastar piernas atrás, pero esta vez al menos supo llegar a esas esquinas en las que se camufla y desde las que es generoso artillero. Diez puntos seguidos para la caja común. y Salgado de vuelta de las catacumbas manteniendo y ampliando el bienestar en un tramo entre el 15-27 y el intermedio, con la asistencia prendida de su juego.

Que habría que sufrir estaba más cantado que el repertorio de Eurovisión. No deja de señar la seña de identidad de cualquier equipo inestable. Y el Bilbao Basket lo es. Le sucedió en Vilnius y Sevilla. Regresó al mundo más terrenal tras disfrutar de amplísimas ventajas, aunque en ambos destinos tampoco tuvo que apretar los esfínteres al límite de su fortaleza. En Illunbe se vio atrapado por la ansiedad tras el descanso. Hizo mella el ambiente en el parqué, la indignación de un público herido por el arbitraje. Estos, como todo en el deporte, depende de la camiseta que te pongas. 0-6, 6-11, 19-29 fue la secuencia que había llevado la actuación de los trencillas. Además de castigar la intensidad defensiva a los de Duran acabó con Vucetic eliminado y Gladness con cuatro faltas cuando la jornada se convirtió en una cronoescalada a un muro en su recta final.

La primera bola salvada llegó en el cierre del tercer acto. Con 55-63, los de Miribilla hicieron una tacada de 0-7 que devolvió el color a sus mejillas. Antes del último cuarto Porfirio Fisac fue descalificado al recibir el banquillo la segunda técnica. En el postpartido se mostraba aún indignado por entender que no había hecho nada grave. Desde fuera, la insistencia de sus quejas delató la búsqueda de tal desenlace y con él una reacción del entorno y del equipo. Colocar el 55-71 con el tiro libre de esa falta en un coso desbordado por las emociones era el mejor arranque posible del largo definitivo.

Duran intentó mantener la cordura haciendo coincidir en pista a Tabu y Fischer, pero su grupo había entrado en barrena en una indefinición muy peligrosa. La acción-reacción ya no fluía como había sucedido antes con Mumbrú y Todorovic. 5’10 minutos sin anotar encendieron todas las alarmas. Pero los gallos,los citados, retomaron las riendas. El GBC a seis puntos y el capitán contesta con un triple. Vuelven a la carga los locales, a cinco, y el que remite el castigo desde la línea de tres es el serbio. Falta y técnica a Hervelle por no autosujetarse las riendas. Agobio supino. 87-89 con una pedrada certera de Clark. Todorovic cerró la discusión (87-91) con un par de tiros libres, la acción recurrente para ambos equipos en una segunda parte interminable.

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