Un estreno sin reacción

Un momento del partido./IGNACIO PÉREZ
Un momento del partido. / IGNACIO PÉREZ

El Bilbao Basket mantiene su deriva y cae en el debut de Mrsic y Thomas a manos de un Burgos descarado e inteligente

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Sebas Saiz taponando a Álex Mumbrú. Una imagen, aislada, la última de un partido en el que la impotencia volvió a atenazar a los hombres de negro. Aún sonaban entonces los ánimos que la afición del Burgos brindaba a su anfitrión. Despiertan simpatía las causas nobles. Pocas de mayor calado hay cuando las reglas del juego dejan cíclicamente sin premio deportivo a quien más lo mereció en el último quinquenio en la LEB. Su victoria en Miribilla, segunda en diez jornadas, nos hizo evocar a los más veteranos en esto del seguimiento a la franquicia vizcaína la emoción vivida cuando el Bilbao Basket se apuntó la primera fuera, que también lo fue en su cuenta global, en el Olimpic de Badalona. La festiva parroquia burgalesa hizo volver a los suyos al parqué. Cantaron y bailaron juntos reivindicando como ACB a la ciudad castellana. Está fuera de toda duda.

62 Bilbao Basket

Fischer (9), Todorovic (9), Tomás (7), Hervelle (6) y Gladness (3) -cinco inicial-; Salgado (2), Redivo (2), Hammink, Mumbrú (16) y Devin Thomas (8).

78 San Pablo Burgos

Schreiner, Jenkins (7), Gailius (11), Deon Thompson (9) y Huskic (9) -cinco inicial-; Fisher (24), Edu Martínez, Alex López (5), Saiz (10), Vega (2) y Barrera (1).

Parciales
18-18, 29-33 (descanso); 49-56 y 62-78 (final).
Árbitros
Carlos Peruga, Vicente Bultó y Arnau Padrós. Eliminado por faltas Gladness (m.38).
Incidencias
Partido correspondiente a la décima jornada de la Liga Endesa, disputado en un Bilbao Arena de Miribilla completamente lleno por los 10.000 espectadores que tiene de aforo. Unos 600 de ellos animosos seguidores del conjunto burgalés

Pero nada había que celebrar en el bando local. Al contrario. Más de lo mismo, lo que por otra parte es lo que se podía esperar. Si fuera tan fácil como cambiar de entrenador y besar el santo. Pero no, cuando una herida se infecta lleva su tiempo que el antibiótico prescrito actúe. Primera página en las hojas de servicio de Veljko Mrsic y Devin Thomas sin que graparan junto a ella el aprobado del equipo. La ferocidad que pidió el técnico croata solo afloró tímidamente en el cuarto inicial. Explica mucho de lo ocurrido en la gélida matinal que el segundo triple de Mumbrú en el primer ataque del segundo cuarto supuso la última ventaja de los locales (21-18). Como lo que no mejora empeora, o se enquista, un parcial a continuación de 0-13 volvió a reventar las costuras de un traje al que no acaba de dar forma el equipo bilbaíno. Y no está este grupo humano para palear contra la corriente. De hecho, el simple contacto con los remos le produce ya un efecto de víctima importante.

Ya no se trata, por si quedaban dudas, de si el rival de turno es más o menos poderoso. Mientras el RETAbet se bloquea, no encuentra el modo de escapar de sus miedos y limitaciones tácticas, los oponentes al menos buscan situaciones de juego y terrenos propicios o que al menos limiten el castigo que sufren. Así se movió el San Pablo. Dolido en el cuerpo a cuerpo con el que los de Mrsic sacaron ventaja, fue concediendo espacio a sus posesiones y así, abriendo el campo, dispersó la eficacia defensiva de los locales. Todorovic abría la huella a seguir, pero su hiperactividad no contagió al resto. Sí, como planteamiento se percibió mayor movilidad, una circulación más activa, pero no tuvo mucho problema en buscar un cortafuegos Diego Epifanio, el técnico del banquillo del Coliseum.

Devin Thomas

Para entonces ya se había formalizado el estreno de Devin Thomas. En voluntad hizo empequeñecer más si cabe el recuerdo de McKay y Kempton. En parámetros del juego, quiso buscar el rebote, aguantó hasta donde pudo los uno contra uno y se vio muy perdido, como también era de esperar por su inactividad y el desconocimiento de esta liga,en la interpretación táctica. Lo mismo Mumbrú le recolocaba cogiéndole por la cintura y llevándole a su marca que Javi Salgado le recordaba una y otra vez cómo debía proceder en el bloqueo. Sin prender mecha pirotécnica alguna, no fue una rémora y eso en este equipo y su estado actual ya es decir mucho.

La grieta más profunda la abrió Corey Fisher. Su perfil de jugón acabó convirtiéndose en el tótem que adoraron los cientos de aficionados burgaleses y al que se encomendaron sus compañeros. Hizo lo que quiso, ante Salgado y frente a su casi tocayo Fischer. Y la atención que concitó desestabilizó, además, al resto de la línea de contención local. Principal culpable del 21-31 al que llevó el Burgos el encuentro, la clave era comprobar la capacidad de reacción de los hombres de negro ante una situación cíclica por repetida. Mumbrú se ofreció como desatascador y pareció surtir efecto con un parcial de 8-0 que relativizaba el castigo anterior.

Era simple vaho. Lo reutilizó el San Pablo para seguir rascando, abriendo la grieta hasta que la vía de agua fue ya imposible de reparar. Anegada su sala de máquinas, el RETAbet mascullaba otra realidad. Cuando todo aprieta las voluntades se desvanecen. Solo 11 puntos en el segundo cuarto y ocho de ellos firmados por el capitán, los únicos aportados durante los nueve primeros minutos.

Está el equipo de que no. Redivo, al que un mes atrás se le caían los puntos, se ve incapaz de acertar librado desde sus esquinas favoritas. Y viéndole circunstancialmente subir la bola denota las carencias del colectivo. Fischer se metió en no pocos jaleos que culminaron con pérdidas. Gladness, que parecía haber crecido ante la presencia de Thomas, acabó entregado a una vulnerabilidad que envalentonó a Thompson e incluso al menos valorado Huskic. Nada que no sucediera ya antes.

El partido se había desmadrado y sólo el Burgos lo tenía en su mano.Lo podía perder, nunca ganarlo por méritos propios los hombres de negro. Tomàs y Hervelle echaron el resto en ataque mientras las pérdidas destrozaban la fe local. Impotencia en formato XXL. Un Bilbao Basket que sigue metido en problemas. Ya que desde la planta noble se pronunció la palabra tabú de descenso, ningún pase tiene caer en casa ante el vicecolista cediendo además 16 puntos en el average. Mrsic ya se ha hecho una idea de lo que tiene en su nueva casa.

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