El RETAbet, sin barreras de peaje

Javi Salgado busca doblar el pase ante la canasta canaria ayer en Logroño. /EFE
Javi Salgado busca doblar el pase ante la canasta canaria ayer en Logroño. / EFE

El juego interior del Bilbao Basket confisca la evolución de los hombres de negro ante un Tenerife de otra pasta

J. M. CORTIZASLOGROÑO

Un equipo sin barreras de peaje, carente por ahora de la capacidad para frenar, imponer, intimidar, dejarle claro al prójimo que con sus alubias no se juega. El RETAbet va a mantener durante bastantes semanas colgado el cartel que avisa de su proceso de construcción. Los hombres de negro serán, más que nunca, ‘men at work’, trabajadores en pos de identificar el juego de la ACB para poder competir. Es el gran reto, la carencia que debe manejar Carles Duran en un curso con una materia compleja de hacer entender a quienes proceden de otra cultura baloncestística. Jóvenes, con la graduación universitaria aún reciente, habituados a ser populares, vitales, héroes en los campus que tras nueve horas de vuelo se encuentran con una realidad, otra historia, prácticamente un deporte desconocido para ellos este basket a la europea.

78 RETABET

Mckay (4), Fischer (8), Tomàs (13), Todorovic (19), Mumbrú (11) -quinteto inicial-; Hammink (7), Kempton (6), Vucetic (1), Salgado (6), Mendía (3) y Zubizarreta.

94 IBEROSTAR

San Miguel (5), Tobey (9), Abromaitis (24), Vrabac (9), Richotti (2) -quinteto inicial-; Beirán (3), White (14), Fran Vázquez (5), Niang (13), Bassas (6), Rodríguez (1), Sturup (3) y Omeragic.

Parciales
17-25, 21-24 (38-49); 22-21 (60-70) y 18-24 (78-94)
ÁRBITROS
Peruga, Olivares y Mendoza.
INCIDENCIAS
: 1.500 espectadores en el Palacio de los Deportes de La Rioja.

Aceptaba el comentario post partido Carles Duran cuando le confirmábamos que los informadores nos vamos a poner pesados en la intersesión hablando del juego interior. Es donde se concentra la materia prima menos modelada, complicada de esculpir por tratarse de tallos jóvenes, rebeldes inconscientemente para adoptar nuevas formas de crecimiento. El tiempo dirá si tuvo ojo clínico quien se fijó en ellos. Los ha heredado el preparador barcelonés y con ellos partirá en una travesía para la que será necesaria la paciencia, mucha, y la constancia. Un dato a favor, que invita a cimentar la fe, es el empeño que le ponen en el día a día. Otra cosa es lo que por ahora sucede en la pista.

Este viernes, el Tenerife no dio cuartelillo a los pívots de Miribilla. Se quedaron pequeños, más de lo que lo eran en realidad en la comparativa. Y para colmo, las faltas limitaron a nueve minutos la aportación de Jameel McKay, que es por su tardanza la pieza a la que hay que lijar más aristas para que intente encajar en el engranaje. Básicamente, este Bilbao Basket es inexperto, limitado tácticamente y flojo en el libra a libra cerca del aro. Tanto que necesita trampear, ajustar metiendo en baza incluso a Mumbrú como poste para que cuando forme pareja con su colega de Milwaukee sea éste quien salga a empequeñecer al base o escolta. Cambios de marca que va analizando y estudiando el equipo.

El déficit no fue ese. Llegó en el cuerpo a cuerpo, en el uno contra uno, en la falta de un argumento, la contundencia. Necesita imponer, hacer que el rival se fije, sepa que hay zonas de acceso prohibido. Los despistes, las pérdidas, el acierto de ida y vuelta en el tiro son variables con las que se cuenta y crecen en este tramo que cuando se afronta con mayoría de ‘rookies’ no fue enganchar directamente con la adaptación. Debe bajar un escalón hasta pasar por el aula de aprendizaje.

Marcas de la pintura

A los insulares, equipo revelación el pasado curso que cuenta con un plantel que le hace ingresar ahora directamente en la clase de perfeccionamiento, les bastó adueñarse de la zona negra del parqué para dominar de cabo a rabo. 14 de sus primeros 25 puntos los canjearon entre Abromaitis y Tobey. Y cuando Niang, su tercer poste, entró en juego ante Vucetic la cruda realidad fue incontestable. A partir de esa casilla de salida, los vizcaínos esquivaron las dificultades como pudieron. Añorar el regreso de Hervelle para jugar como cinco es un mal presentimiento.

En ataque no hubo muchos voluntarios. No fallan los veteranos, sobre todo un Dejan Todorovic que con el pase temporal del capitán al 4 está jugando donde le gusta y se siente más de provecho. En la dirección, Fischer y Salgado van recordando al grupo el repertorio básico de la libreta de sistemas a la espera de que con Tabu el Bilbao Basket inicie una nueva vía de acceso. Hammink tuvo un momento dulce con un triple sobre la bocina a tabla y siete puntos casi seguidos, sin presumir hasta ahora de esos muelles que oculta y de los que todos los que le recomendaron hablan. Pero todos los acercamientos en el luminoso y el juego fueron aplacados.

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