Lo mejor que le podía pasar al RETAbet

Dejan Todorovic se tuerce un tobillo al desequilibrarse con Giffey y pisar a Siva en una entrada a canasta. /Andreas Knopf
Dejan Todorovic se tuerce un tobillo al desequilibrarse con Giffey y pisar a Siva en una entrada a canasta. / Andreas Knopf

Ejemplo de 'partido basura', sólo en la segunda parte alcanzó los mínimos exigibles en Berlín

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Lo mejor que le podía pasar al Bilbao Basket, acabar de una vez por todas con la pantomima a la que quedó reducida su participación en la Eurocup. No había por dónde coger las últimas jornadas por mucho que se quisiera hacer de ellas un banco de pruebas, un test de mejora para que la legión de jugadores que amagan con quedarse atrás no lo hagan. Entre la falta de tensión, las limitaciones de personal con Redivo y Fischer viendo a sus compañeros por televisión desde casa -agravadas con un pinchazo en un muslo que dejó a Hervelle inactivo desde el primer cuarto-, y la implicación en el juego de un Alba Berlín generoso en las rotaciones pero con ese sello machacón de Aíto en la presión al balón, la velada en el Mercedes-Benz Arena pasó con más pena que gloria y deja a los hombres de negro ahora sí, carentes de red y con el plus a su favor de limitar sus actuaciones a una función semanal.

Tomémoslo todos como si de un entrenamiento se tratara para evitar males mayores, para que en el entorno no se instale una incomprensión que podría mellar al equipo. Duelos como el que nos ocupa reducen su interés por razones obvias, pero la vez deberían servir para en la repetición del prueba-error corroborar que la clase está atenta, hinca codos y trata de aprender. Es en ese caso lo de menos el resultado, por supuesto, pero las formas, el pálpito, las sensaciones que desprende el grupo son las que pueden contagiar, para bien o para mal, a una marea negra que va a ser decisiva a la hora de salir del atolladero. Y primeras partes como la del Mercedes-Benz Arena colocan al seguidor, al informador, al que pasaba por allí despistado en la sintonía de ETB4 en una situación compleja, sin saber a qué atenerse.

86 Alba Berlín

68 RETAbet Bilbao Basket

Árbitros
Mogulkoc (TUR), Radojkovic (CRO), Rodsand (NOR). Eliminaron por faltas personales a Giffey, del Alba, y a Tabu y Tom`s, por los hombres de negro.
incidencias
8.878 espectadores en el Mercedes-Benz Arena berlinés.

Cinco pérdidas en tres minutos. Una de Tabu de absoluta ‘pachorra’ de llegar al partido sin que le hubiera sonado el despertador. Las dos siguientes, siamesas con la firma de Todorovic al doblar balones imposibles en la pintura. Sale Pere Tomàs por el serbio y la primera que busca la extravía. Está claro que personalizar no forma parte de la solución. El problema es endémico. Tiene que ver con que el grupo sepa a lo que juega y, sinceramente, ni la huele cuando entra en la subasta el factor físico. Puede decantarse su inferioridad interior ante moles humanas, carecer de chispa en la transición o, como en esta ocasión, sucumbir al pegamento patentado por Aíto García, en el que ase plican hasta sus más jóvenes lobeznos. Como para no hacerlo si quieren progresar en la franquicia berlinesa.

Otro factor desestabilizante en el análisis al microscopio de los de Veljko Mrsic es su falta de empatía cuando pintan bastos y hay que hacer esfuerzos para pasar una saliva que parece concentrado de polvorones. La segunda parte ante el Alba lo dijo todo. Caraja mayúscula que proyectada a la Liga Endesa te puede abatir irresolublemente ante cualquier rival. Tacada de 6-0 en un minuto que fue creciendo cada sesenta segundos al ritmo de 9 y 11 a cero para colocar el luminoso en un ofensivo 34-16 faltando casi siete minutos para llegar al descanso, agravado hasta un 51-24 mediado el cuarto. Encefalograma plano y el técnico sin tener prácticamente a quién mirar en el fondo del banco en busca de respuestas milagrosas. Hasta su respuesta postural certificaba la pandemia.

Con Hervelle descartado, Sikma se ponía las botas. Bueno, él y cualquiera que vistiera de azul, como el excitado Vargas, el machacón Clifford, el eléctrico Siva... Puede suceder porque más que nunca la comparativa entre ambas plantillas arrojaba un balance demoledor para los de Miribilla. Pero se debe exigir que al menos quede esa sensación de intentarlo, de buscar, de dolerse ante el castigo y que el orgullo te siga haciendo caminar. Por momentos, lejos de ese bodegón, el lienzo mostraba un vacío inquietante que los brochazos de Salgado -con cinco puntos seguidos y vergüenza torera declarada- fueron restaurando hacia ciertos espasmos de vida.

La clave

Encefalograma plano
La primera parte llegó a colocar al Bilbao Basket a 27 puntos de un Alba con el sello machacón de Aíto

Thomas, voluntario

Cada cual en esto del deporte tiene sus puntos de vista, sus jugadores favoritos, sus tendencias a confiar o no en una propuesta, un quinteto en pista, tal base o aquel pívot. Forma parte del negocio, del juego, de la vida que debe rezumar cuando dos quintetos se parten la cara en una cancha. Pero los números y los talentes conceden voz sobre el parqué. Tabu llega de una lesión, necesita tiempo y el equipo carece de él. No va a cambiar su juego a estas alturas y ganará partidos y liderará a sus compañeros, seguro. Pero fue con Salgado en pista con quien el grupo se sintió más o menos equipo. Pasa lo mismo con la titularidad en la pintura. Las acciones por encima del aro de Gladness epatan mientras Thomas parece un mendigo que rapiña lo que otros no quieren. Lo hace con rictus de estar muy justo de todo, desde luego en físico para combatir con postes vitaminados. Pero sus 11 puntos y 8 rebotes soportan la prueba más exigente del algodón y se presenta voluntario a condimentar cualquier salsa.

Quedémonos, pues, con lo positivo, con ese entendimiento en la segunda parte -ojalá ese fuera el motivo- de que no era de recibo seguir así, andando, viendo la vida pasar. Mumbrú descerrajó dos triples. No quería despedirse de Europa como parte de una compañía de comparsas. Tiro del carro. Salgado le siguió y el grupo se entonó. Siguió haciendo muchas cosas mal, pero el intento ya era constante, la lucha continua y llegar a rebajar el castigo hasta la decena un alivio que, lástima, no se quedó ahí. Volvieron los brotes de anarquía. Y el equipo tiró por donde no era.

El Alba tampoco se jugaba ya nada

Le echó un capote la víspera el Lietuvos Rytas al Alba Berlín. Ganando contra pronóstico en la cancha del Limoges, el cuarteto del grupo C había quedado ya ordenado, por lo que los de Aíto no tenían por qué gastar meninges en barruntar qué puesto podría irles mejor. De haberse dado un triunfo galo, los berlineses hubieran podido ‘elegir’ medirse al Bayern Múnich, Darussafaka o al ganador del Gran Canaria-Asvel, en base a su resultado frente al Bilbao Basket. Aunque un conato de cambalache dejándose ganar no hubiera sino nada creíble dada la diferencia entre los de Miribilla y los del Mercedes-Benz Arena. Así, Lokomotiv pasa al Top16 como campeón de grupo, Lietuvos como segundo, Alba Berlín, tercero, y Limoges, cuarto.

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